Radiografía de la recuperación económica

La mayor parte de los indicadores han entrado en positivo, pero persiten serias dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo Cuando comienzan a salir la mayor parte

La mayor parte de los indicadores han entrado en positivo, pero persisten serias dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo

 

Cuando comienzan a salir la mayor parte de las estadísticas económicas que cierran el año 2014, podemos decir que ha sido, en su conjunto, un año en que la demanda interna por primera vez desde 2007 ha mostrado una relativa robustez, lo que se ha traído en una entre discreta y notable mejoría de un buen número de indicadores económicos.

En el sector manufacturero vemos cómo la producción industrial ha tenido una pequeña recuperación después de tocar suelo hace dos años, aunque parece haberse paralizado en los últimos meses. Es un claro indicador de que la recuperación está basada en demanda interna y no en mejoras en la competitividad de la economía que hagan ganar cuota en la demanda externa. El nivel de producción es un 30% inferior al del pico de 2007.

Tampoco se están produciendo grandes aumentos en la inversión en equipo, que ha mejorado ligeramente pero sigue un 47% por debajo de la de 2007. Lo vemos en el gráfico de las disponibilidades de equipo.

En el sector servicios el panorama es más positivo, como demuestra la evolución del comercio minorista, que cierra el año en positivo siguiendo la tendencia iniciada a finales de 2012. Actualmente está un 26% por debajo de 2007.

En cuanto a los servicios en general se sigue viendo una recuperación consistente desde hace también dos años. Sin embargo, los niveles generales de actividad son impresionantemente bajos, nada menos que un 31% de caída respecto a 2007, considerando el indicador deflactado con el IPC.

La construcción ha tocado fondo, lo que se ve en la estabilización de los consumos de cemento, tras un hundimiento desde 2007 de casi el 85%.

El sector público, siguiendo la estela de la recuperación de los servicios, ha conseguido unos mejores datos de recaudación. Concretamente hasta noviembre un 2,2% de subida en impuestos directos y un 6,7% en indirectos. En total, el aumento es del 4,3%. El punto clave ha sido el ritmo de las devoluciones de IVA, que con una caída del 3,4% han impulsado la recaudación por tal concepto un 8,3%. Esto, unido a la aparente estabilización del gasto público ha hecho que las emisiones de deuda del Tesoro vayan a cerrar el año con un aumento en el entorno de los 47.000 millones de euros (faltan los datos de diciembre), una reducción de unos 19.000 millones respecto a 2013.

El talón de Aquiles de este tibio repunte de la economía, como se ha comentado varias veces desde esta columna, sigue siendo que es una recuperación basada en el estímulo de la demanda interna por los flujos financieros que están entrando en el país

La histórica caída de los tipos de interés en la zona euro, que ha arrastrado a todos los bonos excepto a los griegos, ha hecho que por primera vez desde hace una década los pagos por intereses se reduzcan en el tercer trimestre de 2014 (-0,1%), a pesar el aumento del principal de la deuda. En estos momentos suponen más o menos el 8% del presupuesto público, debido al inmenso monto de la deuda.

El talón de Aquiles de este tibio repunte de la economía, como se ha comentado varias veces desde esta columna, sigue residiendo en que es una recuperación basada en el estímulo de la demanda interna por los flujos financieros que están entrando en el país. La vía principal de entrada de estos flujos es la colocación de la deuda pública a inversores extranjeros, atraídos por la mejor rentabilidad del bono español respecto al alemán (84.929 millones de noviembre de 2013 a noviembre de 2014) y por la facilidad con que las grandes empresas están colocando emisiones de bonos y cédulas, que es probable que acaben con un incremento sobre los 30.000 millones en 2014 en el saldo total en manos de inversores externos. Esto está haciendo que mejore el crédito a la pequeña y mediana empresa y para las familias, como vemos en el gráfico. El crédito a la gran empresa está bajando mucho, pero eso es debido a que la gran empresa lo está sustituyendo por emisiones de renta fija.

Esto se ha traducido, a pesar de la devaluación del euro y de la bajada del petróleo, en que la balanza por cuenta corriente ha dejado bruscamente de mejorar, que es lo que vemos en el siguiente gráfico. 

No es un problema puntual, sino que ha pasado en todos y cada uno de los últimos once meses. El resultado inevitable es un nuevo aumento de la deuda exterior española, que debido a la herencia de la burbuja se encuentra a niveles estratosféricos, siendo el último dato 1,109 billones de euros. El incremento ha sido más que preocupante en los últimos doce meses, nada menos que 113.000 millones, obviamente impulsado por la colocación de deuda pública a extranjeros que he mencionado anteriormente.

Este problema de aumento de deuda externa no será preocupante mientras no haya problemas en su colocación y quede deuda en manos españolas que colocar a extranjeros, pero nos sitúa en una posición de extrema vulnerabilidad ante cualquier crisis financiera como la que tarde o temprano habrá. La contracción de la economía española ante un shock financiero será de una violencia extrema, ya que dependemos de renovaciones de nuestra deuda externa que ante la aversión de los inversores a esta (algo que pasará con seguridad en cualquier crisis grave) provocará el colapso inmediato del crédito y de la bolsa. Por ello la recomendación más clara que se puede hacer en estos momentos es aprovechar la bonanza temporal para desendeudarse. Quien lo haga a buen seguro que lo agradecerá cuando vengan los problemas.

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