¿Se hunde la inversión extranjera en España?

Pese a lo que han publicado algunos medios, no es lo que está ocurriendo

Foto: Foto: EFE.
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A raíz de que el Ministerio de Industria haya publicado las estadísticas sobre la inversión extranjera, hemos visto titulares y noticias en la prensa española sobre un supuesto hundimiento de la inversión extranjera en España aduciendo, según estas noticias, una hipotética falta de confianza del capital extranjero en el nuevo Gobierno. En el siguiente gráfico vemos cómo, de hecho, en el segundo trimestre de este año esta inversión ha disminuido a poco más de la mitad respecto al cuarto trimestre de 2017. Pero, como decía Benjamin Disraeli, existen tres tipos de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas. Y no hay peor forma de mentir sobre una estadística que tergiversar la interpretación de esta.

Porque si tomamos la inversión extranjera en los segundos trimestres de los últimos años, podemos ver cómo la imagen cambia radicalmente, ya que el segundo trimestre de 2018 pasa a ser el mejor de toda la serie histórica, con datos casi idénticos a los del mismo periodo de 2017. Como se ve, este bajón en la inversión es algo habitual en el segundo trimestre e interpretarlo como un cambio de tendencia es tan poco profesional que resulta increíble a menos que se haga con una clara intencionalidad política.

Si lo miramos desde el contexto mundial, vemos que en España han ido bastante bien las cosas desde hace siete años, ya que a nivel mundial no se ha recuperado la inversión extranjera después de la gran crisis de 2007-2009, habiendo oscilado en el entorno de los dos billones de dólares desde 2010. Desde 2012, la inversión no dejó de aumentar hasta 2016, permaneciendo estable en 2017 y con una notable subida en la primera mitad de 2018. De hecho, España sí que ha recuperado los niveles de inversión extranjera previos a la crisis, a diferencia del conjunto del mundo.

Como vemos, se está produciendo en España una fuerte polarización ideológica de los medios de comunicación, que muchas veces traspasan, como en este caso de la valoración de la inversión extranjera, los límites de lo que se puede considerar el ámbito de la interpretación para entrar directamente en el de la mentira. Todo vale para derribar al adversario ideológico. Pero la verdad es que la capacidad de los diferentes gobiernos para variar a corto plazo el devenir de la economía española es muy escasa. Las líneas maestras de la política económica (política monetaria, presupuesto público, mercado laboral, sistema financiero…) se dictan desde Europa y lo que se haga aquí solo puede influir a largo plazo (política educativa, I+D, infraestructuras, política energética...), por lo que es absurdo suponer que un cambio de Gobierno pueda provocar semejante reacción por parte de los inversores, algo que solo podría suceder si Sánchez se rebelara contra Bruselas. Y esto, más que poco probable, es virtualmente imposible.

Por mucho que los gobernantes se quieran colgar medallas cuando las cosas van bien, solo dicen la verdad cuando van mal, que es cuando proclaman a los cuatro vientos que “la crisis viene de fuera”. Algo que sin embargo era también mentira con Zapatero, pues en 2004-2010 la economía española no estaba intervenida como ahora. Pero desde 2010 y sobre todo desde 2012, sí que es verdad que las crisis vendrán de fuera, al igual que las recuperaciones, pues Aznar y Zapatero nos llevaron a la pérdida total y absoluta de la soberanía al convertirnos en esclavos por deudas.

Gráfico de la Semana

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