¿Se ha superado realmente la crisis de 2008-2013?

Lejos de ser así, los indicadores económicos demuestran que aún queda un largo camino por delante

Foto: Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.

Aunque por lo general se escucha en los medios decir que la brutal crisis económica que azotó España entre 2008 y 2013 forma parte del pasado, los datos económicos cuando se analizan demuestran que no es así. En este artículo haré un repaso de los principales indicadores de consumo en inversión que, según el Ministerio de Economía, tienen mayor fiabilidad a la hora de valorar la actividad económica real del país.

El primer indicador son las disponibilidades de manufacturas de consumo, que reflejan el nivel de consumo interno del país. Este indicador se encontraba en 2007 en un índice 129, llegó a caer un 31,2%, hasta 88,7, en 2013 y actualmente se ha recuperado hasta 109,6. Es decir, que aún está un 15% por debajo de los niveles de 2007.

El segundo indicador de consumo que analizaré son las ventas del comercio al por menor. Estas se encontraban en un índice 129,2 en 2007, y se hundieron un 26,5%, hasta un índice 95, en 2013. Desde entonces se han recuperado hasta 105,4, estando en estos momentos un 18,4% por debajo de las de 2007.

Como vemos, el consumo se encuentra aún a un nivel mucho menor que el que teníamos antes de la crisis, ya que hemos recuperado solo la mitad (aproximadamente) de lo perdido. De hecho, y a nivel global, está a niveles de finales del siglo XX, pero teniendo en cuenta que entonces la población era de 40,5 millones y ahora somos 46,7, eso significa que el consumo per cápita es un 15% menor que hace 20 años y un 18% menor que en 2007.

Podría pensarse que este consumo actual tan bajo se debe a que la inversión ahora es mucho mayor, pero si analizamos los indicadores de inversión nos daremos cuenta de que no es así.

El primero que tomamos son las disponibilidades interiores de bienes de equipo, que corresponden a la inversión interna en bienes de equipo. En 2007 estaban en un nivel de 133,8. En el peor momento de la crisis, 2013, llegaron a bajar un 38,9%, hasta 81,7. Desde entonces, la inversión en equipo ha ido subiendo y actualmente está en 112,7, un 15,8% por debajo de 2007.

El segundo indicador de inversión en equipo, siguiendo la metodología del propio ministerio, es la matriculación de vehículos de carga (camiones), que pasó de 34.802 en 2007 a 8.894 en 2013, un descenso del 74,4%. Actualmente, las matriculaciones están en una media mensual de 19.158 camiones, aún un 45% por debajo de las de 2007.

Como se ve, la inversión en equipo está todavía muy lejos de la de 2007, y como mínimo está todavía tan deprimida como el consumo. La situación en términos per cápita, como es lógico, es aún peor.

En último lugar analizaremos el último gran sector de la economía, la construcción. En este caso, acudimos a los indicadores de visados de obra nueva, que pasaron de una media en 2007 de 10,44 millones de m² al mes a 0,85 millones en 2013, un desplome del 91,2%. Actualmente, se están construyendo una media de 2,1 millones de m² al mes, un 80% menos que en 2007.

El segundo indicador de construcción son las afiliaciones en este sector. Pasamos de un promedio de 2,608 millones de empleados en 2007 a 0,996 millones en 2013, un descenso del 61,8%. Actualmente, estamos en 1,23 millones, todavía un 53% por debajo de los máximos precrisis.

Como se ve, la construcción es el sector que está más lejos de recuperarse, pues su actividad se encuentra como máximo a algo menos de la mitad que antes de la crisis y también bastante por debajo de la de finales del pasado siglo.

La situación de la economía, por tanto, es a todas luces todavía mucho peor que hace 12 años y, al ritmo de crecimiento de los últimos cinco años, tardaríamos por lo menos otros cinco en ver cómo los indicadores principales de consumo e inversión se igualaban con los vistos en 2007 (excepto en el caso de la construcción, en que parece altamente improbable que tal cosa ocurra).

A la vista de los datos de caída de empleo, consumo e inversión que vimos entre 2008 y 2013, es más que evidente que la economía española no sufrió una recesión sino una gran depresión muy prolongada en el tiempo (seis años) y de la cual solo nos hemos recuperado aproximadamente en un 50%. Por lo tanto, no tiene sentido el defender como se hace habitualmente que la crisis forma parte del pasado, sino que sigue siendo una realidad muy presente en la España actual.

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