Economía y estado de alerta: primeras estimaciones del impacto

La economía es probable que responda aún peor de lo que se esperaba

Foto: El ministro de Sanidad, Salvador Illa y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
El ministro de Sanidad, Salvador Illa y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

Aunque aún es muy pronto, podemos ya empezar a realizar unas primeras estimaciones del impacto de las medidas decretadas por el gobierno español dentro de la declaración del estado de alerta hecha con el fin de tratar de frenar la expansión explosiva de la epidemia por el Covid-19.

Existen sectores que obviamente están siendo golpeados de una forma brutal, como son la hostelería, las actividades de ocio y el turismo, con caídas cercanas al 100%, mientras que otros sectores, aunque no han cesado su actividad, también están siendo gravemente golpeados por las limitaciones impuestas a los desplazamientos de los ciudadanos. Una primera estimación del comercio minorista implicaría caídas que seguramente superen el 70 u 80%, una vez contabilizadas las ventas online y dados los cierres masivos de comercios a lo largo de toda la geografía nacional y que solo se mantendrá la venta de alimentos y productos de limpieza.

Otro tipo de servicios de mercado están viendo fuertemente reducida su actividad, en el entorno del 30 al 50%, mientras que es de prever que la industria se vea también fuertemente afectada, al paralizarse buena parte de los pedidos, al igual que la construcción. Una gran parte de los servicios de no mercado se encuentran también paralizados, pero en este caso, como el valor añadido del sector corresponde a los salarios de los empleados públicos, no es de esperar una repercusión en el PIB, pese a que de hecho muchos de esos servicios no se estén prestando.

Utilizando las tablas input-output de la economía española podemos ver fácilmente qué clase de repercusión podemos ver en el PIB a consecuencia de la situación actual. El sector de los alojamiento y restauración supuso el 10,6% del PIB en 2016 y el comercio el 11,3%. Solo por esos dos sectores la caída del PIB en términos anualizados será de un mínimo del 18,5%, más de un 1,5% mensual. Tomando la estimación más moderada de descensos en la actividad del 30% en el resto de servicios de mercado, y teniendo en cuenta que estos son, restando los anteriores, el 27,8% del PIB, tendremos que sumar otro 8,3% en términos anualizados, es decir, otros 0,7 puntos porcentuales por mes. Una estimación moderada de caídas en industria y construcción sería del 15% de la actividad, lo que nos lleva, dado el peso en el PIB del 22%, a otra repercusión del 3,3%, es decir, otros 0,3 puntos porcentuales por mes. En el resto de sectores no es de esperar caídas significativas de la actividad (sector primario, sector público y sector financiero).

Por lo tanto una primera estimación nos daría un descenso del PIB de un 2,5% por cada mes que se mantengan las medidas asociadas al estado de alerta. La primera conclusión que podemos sacar de todo esto es que es obvio que, aunque tras el levantamiento de las medidas podamos asistir a una fuerte recuperación del consumo, mucho de este consumo se va a perder definitivamente, con lo que parece poco probable que se recupere más que una pequeña parte de todo ese daño. Es más, aunque entremos en la temporada de verano sin el mantenimiento del estado de alerta, es evidente que el miedo hará que buena parte de los turistas cancelen sus vacaciones previstas en España, por lo que los efectos de la epidemia se seguirán arrastrando durante varios meses.

Como segunda y obvia conclusión podemos decir que las medidas extraordinarias de limitación de movilidad no se van a poder mantener demasiado tiempo, pues sino el daño a la economía será permanente y muchas empresas empezarán a quebrar al no poder mantener los gastos fijos con semejante disminución de ingresos. Es probable que si la situación se mantiene dos meses el daño al tejido empresarial comience a ser ya masivo.

¿Y cuál es la previsión respecto a la evolución de la epidemia en España? Los informes que se están manejando hablan ya de contener la propagación pero no hablan de detener la epidemia. Véase, por ejemplo, este estudio publicado a primeros de febrero por epidemiólogos ingleses preveía el pico de la infección, en ausencia de estacionalidad, cuatro meses después del comienzo de la transmisión persona a persona y con picos de infecciones simultáneas en el entorno de 1,2 millones de personas hacia principios de junio. Un primer pico más bajo se producirá una vez establecidas las medidas de control, seguido de un segundo pico si se relajan las medidas antes de unos siete meses tras el inicio de la epidemia, según se ha publicado recientemente en este estudio.

Escenarios de evolución de la epidemia. Fuente: The Lancet
Escenarios de evolución de la epidemia. Fuente: The Lancet

La conclusión que se puede extraer de todo esto es que las medidas que se han tomado necesitan ser mantenidas tanto tiempo para evitar el rebrote de la epidemia en otoño-invierno que es muy difícil que la economía española lo pueda soportar sin sumirnos en una gran depresión, por lo que es sumamente probable que estas se relajen antes de lo epidemiológicamente aconsejable y veamos un nuevo episodio de la epidemia pocos meses después de este levantamiento de medidas.

Por tanto, hay que asumir que, como dice el primer artículo citado, acabará infectándose en el entorno de los 30 millones de personas, y que los objetivos deberían ser dotar al sistema sanitario de los recursos para minimizar la mortalidad y además aplanar la curva de la epidemia lo suficiente como para que el coste de dotar mejor al sistema sanitario sea menor que el daño inducido a la economía por las medidas de control adoptadas, siendo la más económica y más eficaz el cambio en determinadas conductas de las personas, como son el mantenimiento de la distancia social y las medidas de higiene.

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