¿Es cierto que la estructura autonómica es ineficiente?

Pese a lo que se suele decir en ciertos ámbitos, los especialistas coinciden de forma casi unánime en que justo ocurre lo contrario

Foto: Unos operarios colocan las banderas de las comunidades autónomas. (EFE)
Unos operarios colocan las banderas de las comunidades autónomas. (EFE)

Por parte de ciertos políticos y medios de comunicación, es frecuente escuchar opiniones sobre “el despilfarro autonómico”, que “el modelo autonómico pone en peligro el crecimiento” o que tal comunidad autónoma o tal otra son “el paradigma del despilfarro autonómico”. Sin embargo, aunque repetidas en multitud de ocasiones, esto no son sino opiniones que deben ser contrastadas de la debida forma, es decir, con datos y estudios publicados con las garantías adecuadas. Y esto es lo que voy a tratar de hacer en este artículo.

Revisando la literatura económica respecto al tema de la descentralización de la gestión, recaudación y gasto, lo primero que nos encontramos son las publicaciones de Charles M. Tiebout en 1956 (que ha sido masivamente citado por los especialistas posteriores) y del libro de Wallace E. Oates de 1972 'Fiscal Federalism', considerada la obra seminal sobre estos temas. Concretamente, Oates postuló su teorema de descentralización, el cual nos dice que, en ausencia de economías de escala, el Gobierno descentralizado es al menos igual de eficiente que el central. Esto, obviamente, es totalmente contrario a lo que se nos suele decir sobre los males que supuestamente ha provocado la descentralización en España, en forma de dispendio de recursos.

Se han hecho también numerosos estudios empíricos en todo el mundo a este respecto, incluyendo España, de los cuales citaré los más importantes. Respecto a España, tenemos varios trabajos importantes, entre ellos, este en que se encontró una mayor eficiencia en las inversiones hechas a nivel autonómico que en las hechas a nivel del Gobierno central. Este otro encontró que la gran centralización que persiste a escala de financiación autonómica provoca grandes pérdidas de eficiencia, superiores en el mejor de los casos al 9%.

La descentralización en el sentido de dotar de discrecionalidad a las autonomías para decidir sobre su fiscalidad ha demostrado ser, como se encontró en este trabajo, un motor para un mayor —aunque pequeño— crecimiento económico. Este otro encontró que la descentralización de la educación tuvo como consecuencia un incremento en la eficiencia de las políticas educativas en España desde que se transfirieron las competencias a las CCAA. Este de 2017 concluyó que existe una mayor satisfacción de los ciudadanos en los servicios descentralizados, algo especialmente significativo en las comunidades autónomas más pequeñas. En este estudio de 2008, se encontró que la mortalidad infantil es menor en España cuando los servicios de salud se descentralizan, lo cual también apunta a una mayor eficiencia de los servicios públicos, en este caso de los sanitarios, debido a la descentralización.

Como vemos, pues, apenas existen trabajos serios que apunten a que el Estado de las autonomías haya fomentado la ineficiencia en el gasto público y, aunque no es el tema de este artículo, también se observan ganancias en la eficiencia cuando se fomenta la descentralización a nivel local, como se ve en este trabajo referido a España.

Pasando a lo que se ha encontrado a nivel internacional, los resultados son bastante similares. Este trabajo de 2014 encontró que de forma inequívoca la satisfacción de los ciudadanos europeos con los servicios públicos aumenta cuando estos están descentralizados. Esta encuesta incluyó a ciudadanos de 31 países y sus resultados incidían no solo en las virtudes de la descentralización de la gestión sino también en la necesidad de que se vea acompañada de una descentralización fiscal para que estos servicios sean adecuadamente financiados.

Este otro demostró las mejoras en educación que la descentralización había inducido en los cantones suizos. Los ejemplos de estudios empíricos que encuentran aumentos de la eficiencia no solo con la descentralización de la gestión sino también con la de la recaudación fiscal son innumerables, por ejemplo, este referido a los municipios, este otro que encontró necesario para el incremento de la eficiencia un alto grado de descentralización y además autonomía fiscal, o este, hecho en 21 países de la OCDE, que encontró una evidencia robusta de que la eficiencia se incrementa con la descentralización.

En cualquier caso, en el tema de la descentralización existen también algunos estudios discrepantes, como este que encontró una correlación negativa entre la eficiencia y la descentralización en 23 países de la OCDE. También hay que decir que estos trabajos son minoritarios y que la gran mayoría de los realizados hasta la fecha han confirmado la hipótesis de Oates sobre los beneficios que introduce la descentralización en cuanto a eficiencia y satisfacción de los ciudadanos.

La conclusión es que lo que se suele leer en prensa o escuchar en radio o TV respecto al tema de la descentralización, y especialmente de las autonomías, no obedece sino a propaganda con un sesgo político determinado y que en modo alguno está fundamentado en hechos. Resulta bastante lamentable que se intente confundir y manipular a la opinión pública con datos falsos cuando lo que realmente está sucediendo son batallas de poder entre diferentes familias políticas, unas centrales y otras periféricas. Lamentablemente, lo que estamos viendo en España en este tema es demagogia de la peor especie.

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