todos los países superan el máximo establecido

Sin intención de cancelar las deudas

El incremento de los niveles de deuda pública ha sido la norma en todos los países occidentales desde el inicio de la crisis. Para reducir dicho nivel de deuda es imprescindible acabar con los déficits

Foto: Christine Lagarde, presidenta del FMI (EFE)
Christine Lagarde, presidenta del FMI (EFE)

Hoy en día no existe en la práctica totalidad de los gobiernos occidentales la mínima intención de reducir la deuda púbica, de cancelar deudas; solamente se pretende refinanciarla de forma permanente. 

El incremento de los niveles de deuda pública ha sido la norma en todos los países occidentales desde el inicio de la crisis. Para reducir dicho nivel de deuda es imprescindible, primero, acabar con los déficits públicos y, posteriormente, generar superávits. Nada más lejos de la realidad. Mientras siga habiendo déficits públicos seguirá incrementándose la deuda pública en nivel absoluto, aunque en términos de PIB pueda dejar de hacerlo. 

La actuación de los principales bancos centrales, Banco de Japón, Reserva Federal, Banco de Inglaterra y BCE, comprando ingentes cantidades de bonos soberanos directamente, o prestando a los bancos a tipos mínimos para que estos a su vez compren la deuda pública, ha creado la ilusoria percepción de que la deuda pública no se cancela nunca, sólo hay que refinanciarla. Si en el momento de su vencimiento no hay inversores dispuestos a adquirir nuevos bonos soberanos, entonces el banco central correspondiente lo hará o financiará a los bancos para que sean ellos quienes lo hagan en su lugar.

Para reducir la deuda es imprescindible acabar con los déficits públicos y luego generar superávits

Una vez dados los primeros pasos para la puesta en marcha del tercer rescate a Grecia, surge la controversia sobre la sostenibilidad del nivel de deuda griega y la eventual necesidad de una quita. Dado el actual nivel de pagos por intereses de la economía helena, cabe poner en duda dicha necesidad de alivio en el principal de la deuda. Los dos rescates anteriores incluían un largo periodo de carencia y una extensión de los vencimientos. 

El FMI no puede participar en un rescate si considera que el nivel de deuda pública de un país no es sostenible. A su vez, las normas del BCE no permiten realizar una quita a la deuda soberana de un Estado con el organismo. La solución, previsiblemente, será renovar la deuda con un aplazamiento a larguísimo plazo de los vencimientos y unos tipos de interés ínfimos. 

Los niveles de deuda pública de todos los países del euro, incluido Alemania, se sitúan muy por encima del límite máximo establecido en el examen de entrada en el euro de finales de los noventa (60% del PIB). Los Estados europeos se han acostumbrado a vivir altamente endeudados, sin que exista una intención de repagar dichas deudas, sino solamente de refinanciarlas con la inestimable ayuda del BCE. 

Cada vez es mayor el nivel de deuda pública que se considera deuda estructural o permanente, pero la deuda no puede crecer de forma indefinida. A su vez, los tipos no estarán siempre en los bajos niveles actuales. Cuando suban se convertirán en una pesada carga que lastrará el crecimiento.

Es fácil entender por qué cada vez más inversores se sienten más seguros adquiriendo bonos corporativos en lugar de deuda pública. 

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