Sucedió una noche: el fin del Banco Popular en la opacidad total

El precio de esta 'adjudicación' del Banco Popular no fue un euro, como habitualmente se cree, sino -2.000 millones de euros

Foto: Nueva sede del Banco Popular.
Nueva sede del Banco Popular.

Hace unos meses asistimos al final del Banco Popular, con su 'resolución' y venta, supuestamente por un euro, al Banco Santander. Esta 'resolución' tuvo lugar en la noche del 6 al 7 de junio del pasado año, y supuso que la totalidad de las acciones del sexto banco español se adjudicasen al Banco Santander.

El precio de esta 'adjudicación' no fue un euro, como habitualmente se cree, sino -2.000 millones de euros. Este 'valor' adjudicado al Banco supuso que los titulares de deuda 'junior' perdiesen todo su dinero, al igual que los accionistas. Además, como informó El Confidencial, al cabo de un mes, el Banco Santander solicitó la 'conversión en devolución tributaria' de una parte de los activos fiscales diferidos; de momento, cerca de 400 millones de euros, pero la parte del león de lo que puede pedir el Santander está pendiente. La crisis del Banco Popular tampoco ha tenido coste cero en recursos públicos.

Seguramente, podía haber sido peor, pero más de 300.000 accionistas y bonistas, fundamentalmente españoles, perdieron toda su inversión. Además, en un entorno de liquidez como nunca hemos conocido, un banco tuvo que ser resuelto precisamente por razones de liquidez. O más bien, hubo una fuga masiva de depósitos, y no está claro si el Popular se resolvió solo por la liquidez, como sostuvo en sede parlamentaria el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, o si el banco también afrontaba problemas de solvencia.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde. (EFE)

En realidad, cualquier entidad financiera acaba sus días por un problema de liquidez. Eso es tan cierto como que a toda persona, cuando muere, se le para el corazón. Ahora bien, no todas las causas de fallecimiento son un infarto de miocardio. De hecho, en los supuestos de estafas piramidales, como el de Madoff, el chiringuito estaba quebrado el primer día, pero también cayó cuando no pudo rembolsar a sus inversores. Cuando hace muchos años me tocó participar en la intervención de Fórum Filatélico, ya entonces pensé que, si se pagaba a los inversores antiguos con el dinero de los nuevos, aquello podía durar hasta que alguien gritase que el emperador iba desnudo. En el caso de Fórum y Afinsa, con el PSOE de Zapatero, ningún organismo público se consideró responsable de supervisar, ni dio explicaciones mínimamente satisfactorias. Ahora con el Popular está sucediendo algo parecido, pero a escala europea. O por lo menos no hay información tras las explicaciones.

El pasado 11 de diciembre, pasados seis meses de la noche del final del banco, la presidenta de la Junta Única de Resolución (JUR o Single Resolution Board, en inglés), Elke König compareció en la comisión de investigación de la crisis financiera para explicar la 'resolución' del Banco Popular. La comparecencia aportó unas cuantas perlas, pero casi ninguna información relevante.

Más de 300.000 accionistas y bonistas, la mayoría españoles, perdieron toda su inversión

König nos recomendó a los diputados que fuésemos consultando regularmente la página web de la JUR para ver cuándo ellos se decidían a dar alguna información. Por otra parte, señaló que consultaría con el Banco Santander qué detalles podía hacer públicos del famoso informe de valoración de Deloitte, por razones de confidencialidad. Irónicamente, la presidenta de la JUR, que el 23 de mayo de 2017 había comentado en un canal financiero de Televisión (Bloomberg) que la Junta estaba vigilando al Popular (a lo que siguió una intensificación de la fuga masiva de depósitos), se amparaba ahora en la confidencialidad para no dar información un Parlamento democrático.

Deloitte no tuvo acceso a la información

Francamente, no esperaba mucho del informe de Deloitte, pero esperaba algo que contribuyese a aclarar algún punto. De hecho, la primera cuestión que puso de manifiesto, también el 11 de diciembre, Aristóbulo de Juan —ex director general tanto de supervisión, como en su día del Popular— es que no se podía entender que no hubiesen contado con los inspectores del Banco Central Europeo o del Banco de España. Pero el informe se encargó a Deloitte, a la que se va abrir juicio oral por su actuación en el caso Bankia, y que por su auditoría en otras entidades financieras, ha sido sancionada por el ICAC con importes millonarios. Por mi parte, yo le había preguntado a König que, si Deloitte era su mejor opción, ¿cuál era la peor? Por supuesto, me quedé sin respuesta.

Ayer, cuando ya estaban colgados los documentos en la web de la JUR, esta envió la misma información al Congreso, que solo podemos consultar los diputados que formamos parte de la comisión de investigación. Como era previsible, el informe no aclara gran cosa. Veamos: Deloitte reconoce que no pudo acceder a información crítica para la valoración. Además, señala que apenas se pudo entrevistar con la dirección del Banco, los consultores, los auditores y los supervisores que conocían el Banco. Deloitte añade que no tuvo tiempo de realizar la valoración, ya que pensaba contar con seis semanas y finalmente solo tuvo unos días...

Deloitte reconoce que no pudo acceder a información crítica para la valoración y apenas se pudo entrevistar con la dirección del Banco

Lo más sorprendente, y lo que resume prácticamente todo, es que Deloitte señalase el mismo 6 de junio, horas antes de la resolución del Banco, que "la mejor oferta recibida en un proceso de venta como ese, probablemente vaya a ser la mejor y más fiable señal del valor del banco" (la traducción es mía, porque la JUR no ha enviado una copia en español). Traduciendo, el banco vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. Claro que a todos se les escapa el pequeño detalle de que, si hay que subastar en horas, porque no se da liquidez al Popular y solo hay una oferta, el precio podría ser inferior al que se pagaría en otras condiciones. Sigue quedando la incógnita de por qué no se pudo llegar ni siquiera al fin de semana, teniendo el Popular garantías, mejores o peores, y habiendo liquidez en el mercado. Y es una de las dudas que ensombrecen todo el proceso.

En fin, tampoco se entiende, por ser suave, que si no se puede acceder a información crítica, haya que negar al Congreso, a la opinión pública y a los accionistas y bonistas que lo perdieron todo buena parte de la valoración. De hecho, sin esa parte de la información, alianzas, participadas y contingencias legales, es simplemente imposible saber si la valoración era correcta. Claro que, atendiendo al propio informe, su valor era "provisional" y relativo. Habrá que ver cuál ha sido el precio, directo e indirecto, que nos ha costado el informe y, en general, el proceso de resolución del Popular en una noche.

Seguimos, muchos meses después de la 'resolución' del Popular en una noche, en la opacidad total. Desde mi grupo, Ciudadanos, que fuimos los impulsores de la comisión de investigación, seguiremos exigiendo luz, taquígrafos y, sobre todo, responsabilidad y rendición de cuentas democrática. Para nosotros es una cuestión fundamental; y no solo por los que han perdido parte de sus ahorros en esta crisis del Popular, sino para garantizar juego limpio y estabilidad financiera, en España y en Europa.

*Francisco de la Torre Díaz es diputado y portavoz de Ciudadanos en la comisión de investigación de la crisis financiera. Inspector de Hacienda (SE)

Tribuna

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