Nuevos retos para el sector bancario

Entre los retos a la banca en esta nueva etapa de crecimiento están la rentabilidad y el deterioro de la imagen del sector... ¿Qué necesitan las entidades para superarlos?

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En los últimos años el sistema bancario español ha enfrentado multitud de retos relacionados con el deterioro de la solvencia tras los años más duros de la crisis económica, en donde el acompañamiento del sector bancario al crecimiento de la economía en calidad de canalizador de fondos a través del crédito (sin el debido acompañamiento en crecimiento de depósitos ni capital) derivó en una importante exposición a los mercados de capitales que, en el momento de cierre de los mismos en los primeros compases de la crisis económica, sometió al sector bancario a un relevante riesgo de refinanciación, con la resultante merma de liquidez y solvencia. En esta larga singladura las autoridades europeas han jugado un papel central, determinando los procedimientos de supervisión, rescate y resolución más favorables para el mantenimiento de la estabilidad financiera de la economía europea.

Sin embargo, son varios los aspectos del sistema bancario que han emergido como nuevos retos para las entidades en esta nueva etapa de crecimiento, entre los que se encuentran tanto la capacidad de desarrollar niveles de rentabilidad confortables para el accionista como el importante deterioro de imagen y percepción de desconfianza hacia el sistema bancario en su conjunto, haciéndolo más vulnerable antes futuros shocks de mercado.

Entre los retos a la banca en esta nueva etapa de crecimiento están la rentabilidad y el deterioro de la imagen del sector

En el apartado de rentabilidades, el supervisor debe jugar un papel central en el análisis de la ronda de concentraciones que previsiblemente arrancará con Liberbank y Unicaja a lo largo de 2019, valorando la capacidad de generar rentabilidades de los nuevos modelos de negocio resultantes de las operaciones, que deberán dar lugar a estructuras de costes eficientes y capaces de adaptarse a los entornos cada vez más cambiantes que muestra el mercado. Asimismo, en términos de integración europea las fusiones transfronterizas dotarían al sistema de mayor protección frente a las exposiciones a los soberanos de cada país de procedencia. Pese a ello, ninguna entidad ha dado el paso sustanciando los rumores intermitentes en el sector.

Vicente Bustos es 'head of financial institutions' en Axesor Rating
Vicente Bustos es 'head of financial institutions' en Axesor Rating

El contexto de bajos tipos de interés está dando señales de perpetuarse en el tiempo, con la consiguiente exigencia largoplacista en términos de gestión para las entidades. En esta búsqueda de rentabilidades, la irrupción de competidores tecnológicos incrementa la necesidad de una adecuada evaluación y adaptación de las estrategias de negocio de las entidades para establecer una correcta política de precios que posibilite la cobertura tanto de los costes como de los riesgos bajo una estructura de gestión efectiva. Las elevadas exigencias en este campo están haciendo que el sector bancario esté siendo la avanzadilla de las reestructuraciones por sobrecapacidad y eficiencia que llegarán a otros sectores no financieros, también afectados por la necesidad de implementación de las nuevas tecnologías y las diferentes maneras de entender la relación con los clientes.

Y es este último aspecto uno de los principales retos que las entidades deben afrontar en el marco de un riesgo reputacional muy sensible ante los eventuales cambios de tendencia de la economía. La relación con los clientes debe entenderse desde el cambio de paradigma cultural que surgió de la crisis financiera, donde se produjeron abusos por una parte e inconsciencia por la otra a la hora de desarrollar las relaciones entidad-cliente. Por ello, este cambio de paradigma requiere un seguimiento más exhaustivo de los órganos de gobierno corporativo respecto de la política de definición de productos y de incentivos de la plantilla a la hora de llevar a cabo la venta al cliente.

Un contexto cambiante precisa de entidades dinámicas que estén preparadas para la gestión de entornos donde los focos de incertidumbre van surgiendo a medida que el cambio cultural de la clientela, el entorno competitivo donde se desarrolla la actividad y los requerimientos regulatorios se van adaptando al mercado. El modelo de negocio y la gobernanza de las entidades se erigen como los pilares fundamentales en esta nueva etapa para el sector bancario, donde la segunda ronda de reestructuración parece ineludible para asegurar la estabilidad financiera tanto del mercado español como del europeo, más aún en el contexto de ralentización del crecimiento económico que la eurozona está experimentando en la actualidad.

Tribuna
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