La gentrificación en la empresa familiar

Este fenómeno que se refiere a la transformación y reconstrucción de los barrios humildes de las grandes ciudades en barrios florecientes, saneados y dinámicos puede aplicarse a otras disciplinas.

Foto: Edificio de oficinas en el Paseo de la Castellana (EFE)
Edificio de oficinas en el Paseo de la Castellana (EFE)

La gentrificación, concepto que tradicionalmente se ha aplicado al desarrollo urbanístico en las ciudades y que desde hace poco se usa también para el mundo del deporte, es de absoluta aplicación al ámbito de la empresa familiar.

Este fenómeno que arranca con la industrialización de Europa, pero que cobra especial fuerza a mediados del siglo XX, no es otra cosa que la transformación y reconstrucción de los barrios humildes de las grandes ciudades en barrios florecientes, saneados, dinámicos y acordes a las nuevas exigencias del siglo que comienza. Esta transformación no es solo urbanística, sino que lleva aparejada un cambio en el tipo de población y en los usos y costumbres del nuevo barrio.

Cuando pienso en determinados procesos de relevo generacional de algunas empresas familiares me viene a la cabeza la gentrificación. Cuando hace unas semanas hablaba con Ángel Sanz, uno de los mayores benefactores que la empresa española puede aportar al mundo del deporte, me comentaba que él también asocia este concepto a determinados clubs deportivos.

La gentrificación es ese fenómeno necesario de ajuste que requieren determinadas compañías familiares

Para explicarlo, me trasladaba la anécdota de un conocido comentarista deportivo americano hablando de la reconstrucción que deben sufrir los New York Knicks para volver a ser una franquicia de referencia deportiva en la NBA. Porque, desde un punto de vista de marca, los Knicks son referencia mundial. Sin embargo, su nivel deportivo no está a la altura del nivel de su marca.

¿Cómo impacta esto en el mundo de la empresa familiar y que lectura positiva podemos encontrar en la gentrificación? La gentrificación es ese fenómeno necesario de ajuste que requieren determinadas compañías familiares. El líder de la empresa (muchas veces el fundador), aun teniendo un relevo claro en la siguiente generación, que ha sido formada, preparada y está lista para poder sucederle, no quiere dar el paso lateral… se resiste a que los jóvenes comiencen a tener el rol para el que están ya listos, produciéndose un paulatino “envejecimiento”. Todo ello tienen un claro impacto negativo en las condiciones necesarias que posibilitan la unidad y la confianza familiar. Se anquilosa la familia empresaria con el consiguiente empobrecimiento de la empresa y la familia.

En el mundo del deporte podemos ver otro ejemplo con lo que está sucediendo esta temporada al Real Madrid. Esto mismo sucede en determinadas empresas familiares: sus fundadores o sus líderes, que han conseguido construir desde la nada un gran proyecto, no tienen muchas veces la humildad suficiente ni la voluntad para “renovar el talento” y la ilusión del emprendedor que ellos en su día fueron.

Siempre podemos encontrarnos con una excusa para que el relevo no se produzca en tiempo y forma

Hay que saber dar paso a la siguiente generación, por lo general bien preparada, que cuenta con una mente global y unas habilidades acordes al momento que vivimos, y desde luego una sana ambición para hacer del legado recibido algo más potente. Por eso, vemos muchas veces que esos líderes caen en lo que el profesor Gallo llama “Trampas de la Empresa Familiar”, que son “las causas más profundas, difíciles de identificar y aceptar por los protagonistas”, que suelen llevar a la dificultad para hacer crecer la empresa y que son causa de una elevada mortalidad empresarial.

Sabemos que la resistencia al cambio, la resistencia al relevo, sucede en el seno de la empresa familiar. Cuando tenemos la oportunidad de hablar con los líderes de las empresas, siempre y cuando vemos que hay relevo preparado y formado, nos encontramos con una excusa para que este no se produzca en tiempo y forma… para que se retrase innecesariamente. No es sano que se produzca lo que podemos denominar como “efecto del Príncipe Charles”, ¿sobrevivirá el hijo a la madre? Y si sobrevive, ¿se habrá producido el relevo en un momento de la vida de Charles en el que ya la ilusión, las capacidades, las ganas y el empuje sean las adecuadas?

¿Queremos que en nuestras empresas pase algo parecido? Estoy seguro que la respuesta es un no rotundo y que tanto los líderes de las empresas como sus sucesores, al leer este texto, al menos podrán plantearse cómo trabajar en la gentrificación de su negocio. Una gentrificación que en la empresa familiar tiene que estar bien planificada, bien trabajada y en la que deben aplicarse palancas y mecanismos que nos permitan generar un efecto positivo en toda la familia, tanto en el que da el relevo como en quien lo toma y los que le acompañan.

Iñigo Susaeta Córdoba, socio director general de Arcano Family Office

Tribuna
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