¿Quieres un fondo de éxito? Ojo al truco de las comisiones

Las nuevas soluciones de inversión que están llegando al mercado, están tratando de reducir al mínimo las comisiones cobradas al inversor para maximizar su rentabilidad

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En el juego de la inversión, todos queremos ganar dinero —pero algunos están dispuestos a arriesgar más y otros se conforman con menos—. Cuando un inversor tiene que decidir en qué fondo depositar su capital, son diversos los factores que le permiten tomar esa decisión. Entre todos ellos, destacan la tipología de fondo de inversión, la trayectoria del equipo gestor, los resultados obtenidos históricamente y las comisiones a desembolsar por la gestión de su capital.

Históricamente, se han definido tres estructuras de comisiones diferentes. En principio, un fondo de inversión podría aplicar una comisión de gestión sobre el capital invertido, como porcentaje fijo sobre el patrimonio a desembolsar anualmente. También podría aplicar una comisión incentivo, ligada a los resultados obtenidos. En este caso, el fondo de inversión solo percibiría remuneración como porcentaje de las ganancias del inversor. O bien una combinación de las dos anteriores, donde el fondo pueda asegurarse unos ingresos base por comisiones la gestión del capital, pero vincule parte de sus ingresos a la capacidad de generar mejores rentabilidades que los índices de referencia del mercado.

Cada estructura de comisiones depende en general de la vocación inversora del fondo, así como de la rentabilidad obtenida. En particular, para fondos que invierten en renta variable suele ser más común establecer comisión de incentivo ligada a los resultados obtenidos, si bien podría existir un conflicto de interés entre el gestor y el inversor, pudiendo el gestor asumir mayores niveles de riesgo para lograr mayores rentabilidades que le repercutan en sus ingresos. Por otro lado, aquellos fondos que establecen una comisión de gestión sobre el capital gestionado podrían experimentar el conflicto por no buscar una mejora de los resultados, sabiendo que sus ingresos serán los mismos, por cobrar la misma cantidad ligada al capital bajo gestión.

Es por esto por lo que muchos fondos optan por una solución mixta en el cobro de comisiones, con valores que rondan el 2% de comisión de gestión sobre el capital invertido más una comisión del 20% del rendimiento obtenido como incentivo.

Una comisión de gestión sobre el capital invertido aplicada anualmente sobre cinco años, hace que la rentabilidad en este periodo se reduzca casi un 10%. La comisión a éxito, si bien puede ser un 20% anualmente, se aplica únicamente sobre los beneficios del inversor en la rentabilidad de cada año, aunque puede suponer un conflicto de interés para el gestor por querer asumir más riesgo y aumentar sus ingresos.

Sin embargo, las nuevas soluciones de inversión que están llegando al mercado, están tratando de reducir al mínimo las comisiones cobradas al inversor para maximizar su rentabilidad.

Tribuna
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