No hay que subestimar el peso de Hong Kong en China

Hong Kong puede facilitar el acceso de China continental al capital extranjero, así como facilitar la inversión de China en el exterior

Foto: El distrito financiero de Hong Kong. (Reuters)
El distrito financiero de Hong Kong. (Reuters)

Hong Kong no solo enfrenta la mayor crisis social y política desde la devolución de la colonia británica a China en 1997 sino también una fuerte desaceleración económica que, con toda probabilidad, acabará en recesión este año.

La difícil situación en la que se encuentra Hong Kong ha llevado a muchos análisis a reflexionar sobre su futuro y, para ello, sobre su importancia. Muchos han concluido que lo que una vez fue la 'Perla de Oriente' ya no es importante, puesto que su participación del PIB en el resto de China no ha hecho más que disminuir desde 1997, del 16% al 3% hoy por hoy. Las estadísticas parecen proporcionar una visión clara de la relevancia menguante de Hong Kong, pero esta no es la historia completa. Una comparación estrecha centrada únicamente en la evolución del PIB oculta la relevancia económica y financiera de Hong Kong, no solo para China continental sino también para el resto del mundo.

Para medir la relevancia real de Hong Kong, necesitamos pensar en qué es lo que esta economía aporta al resto de China y si realmente es sustituible en esa función. La respuesta a la primera pregunta es que Hong Kong es el principal centro financiero 'offshore' de China gracias a su plena apertura de la cuenta de capital, cosa que no es el caso del resto de China. De ahí la dificultad de sustituir a Hong Kong en esta función tan crucial para China. En otras palabras, Hong Kong puede facilitar el acceso de China continental al capital extranjero, así como facilitar la inversión de China en el exterior. Más concretamente, Hong Kong fue el hogar del 73% de las ofertas públicas iniciales (OPI) de las empresas continentales en el exterior durante el periodo 2010-2018.

En la misma línea, Hong Kong representa el 60% de la emisión de bonos en moneda extranjera de las empresas continentales. Más allá de la financiación, Hong Kong es el trampolín más importante de China para la inversión extranjera directa (IED). En particular, el 64% de la IED interna de China continental proviene de Hong Kong, y entre 2010 y 2018, el 65% de la IED externa se canalizó a través de Hong Kong. Estas cifras son una clara muestra de la confianza de las empresas chinas y extranjeras en el marco institucional de Hong Kong y el acceso que ofrece a la financiación en moneda fuerte. Además, Hong Kong sigue siendo el centro de RMB 'offshore' más grande de China, durante mucho tiempo una iniciativa política clave del Gobierno chino en su búsqueda de una apertura escalonada de la cuenta de capital.

Hong Kong puede facilitar el acceso de China continental al capital extranjero, así como facilitar la inversión de China en el exterior más concretamente

Por lo tanto, el papel de Hong Kong como brazo financiero de China para el resto del mundo no se puede subestimar, especialmente en el difícil contexto actual. Más concretamente, Hong Kong ha ayudado a China continental a mantener su sector financiero aislado sin sufrir las consecuencias negativas de dicho aislamiento, como podría ser la limitación del financiamiento en moneda extranjera o la compra de grandes empresas en el exterior. En esencia, Hong Kong ha sido durante mucho tiempo el brazo financiero externo de China.

En cuanto a la capacidad de replicar a Hong Kong en un futuro, cabe recordar de nuevo que será muy difícil hacerlo dentro de China continental por la escasa apertura de la cuenta de capital, lo que vale también para Shenzhen. En cuanto a poder encontrar un sustituto fuera de China, como puede ser Singapur, cabe recordar que el sistema financiero de Hong Kong está mucho más imbricado con el de China de lo que pueda estarlo ninguno otro financiero 'offshore'. De hecho, su sistema bancario está cada vez más dominado por los bancos de China continental, con un 37% de los activos. Finalmente, el sector financiero 'offshore' de Hong Kong ha sido extremadamente exitoso hasta ahora, al menos cuando se mide por el aumento de tamaño. La relación activos bancarios/PIB se ha expandido del 462% en 2002 al 846% en 2018, ayudado por un régimen monetario de caja de conversión con el dólar de Hong Kong pegado al dólar americano. No hay otro centro financiero en el mundo que pueda ofrecer un modelo similar a China.

En resumen, Hong Kong no solo es importante para el resto de China, especialmente en el sector financiero, sino que no es fácilmente sustituible ni en China (por existir fuertes controles de capital) ni fuera, puesto que ningún otro centro financiero 'offshore' está tan dominado por instituciones de China continental. En ese sentido, los acontecimientos recientes en Hong Kong y la debilidad de su situación económica no pueden sino ser enormemente preocupantes para China continental.

*Alicia García Herrero es economista jefa para Asia Pacífico de Natixis e investigadora principal del 'think tank' Bruegel.

Tribuna
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