Una escalada de la tensión en el Golfo podría llevar al petróleo a los 100 dólares por barril

Más allá del efecto mecánico del aumento de los precios del petróleo en los costes, el riesgo es que un agravamiento de la situación deteriore aún más la confianza y, por lo tanto, la inversión

Foto: Fotografía de archivo de una plataforma petrolífera. (EFE)
Fotografía de archivo de una plataforma petrolífera. (EFE)
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El ataque a las refinerías saudíes la semana pasada podría dar lugar a una caída global de la producción petrolífera a corto plazo estimada en un 5%, un riesgo que se ha reflejado inmediatamente en los precios del Brent este lunes con una subida de seis dólares. Mientras que las repercusiones directas para la economía mundial probablemente sean manejables, en el golfo Pérsico las cosas podrían ponerse feas, habida cuenta de una coyuntura ya complicada para el ciclo global.

La sensibilidad de la economía mundial respecto al petróleo de Oriente Medio ha ido disminuyendo durante los últimos 20 años a medida que el modelo de crecimiento de los mercados desarrollados ha ido reduciendo su consumo energético y debido a la reaparición de EEUU como exportador neto de petróleo gracias al 'fracking'. Un impacto del 10% en los precios del petróleo (lo que hemos vivido hasta ahora) sería apenas detectable (un 0,1% del PIB, si utilizamos el modelo de sensibilidad del BCE), especialmente si la producción se normaliza pronto.

Sin embargo, como es evidente, el ataque a Arabia Saudí aumenta las tensiones en la región. Si la situación fuera a peor, concretamente en relación con Irán, los mercados se centrarían en la posibilidad de que el estrecho de Ormuz se bloqueara, lo que afectaría al 20% del tráfico mundial de petróleo. La reacción a dicho bloqueo podría provocar un incremento transitorio de los precios del petróleo hasta los 100 dólares por barril, con un impacto más significativo en el crecimiento, cerca de un cuarto de punto o incluso medio punto del PIB en Europa.

Más allá de la reacción instintiva en el mercado, obviamente mucho dependería de las estrategias de mitigación, como la liberación de inventarios estratégicos, algo que Estados Unidos ya ha comenzado a hacer esta semana, y fundamentalmente los mercados de productos básicos todavía están bajo control por las perspectivas mediocres de crecimiento mundial. Pero la economía mundial ya se enfrenta a muchos riesgos. Más allá del efecto mecánico del aumento de los precios del petróleo en los costes de los insumos, el riesgo es que un agravamiento de la situación en el Golfo deteriore aún más la confianza y, por lo tanto, la inversión.

*Gilles Moëc es economista jefe de AXA Group (Axa Investment Managers)

Tribuna
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