Crecer, comprar, fusionarse o morir

La relación tradicional entre consumidores y proveedores de servicios financieros está viéndose alterada radicalmente por un gran número de tecnologías digitales y servicios relacionados

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El imparable auge de los pagos digitales a rebufo del frenético ritmo de la innovación financiera está provocando una oleada de operaciones de concentración entre los negocios disruptores del sector financiero. Las fusiones y adquisiciones probablemente seguirán marcando la evolución del sector y actuando como posible catalizador de mayores rentabilidades.

La relación tradicional entre consumidores y proveedores de servicios financieros está viéndose alterada radicalmente por un gran número de tecnologías digitales y servicios relacionados que están redefiniendo el sector y a sus principales actores. Más allá de los bancos y aseguradoras tradicionales, la transformación digital ha dado pie al surgimiento de un amplio abanico de nuevos subsectores como el procesamiento de pagos, la ciberseguridad y los análisis de datos. Estos avances tecnológicos no solo están alterando los canales por los que fluyen los capitales, también están reduciendo los costes totales e incrementando la comodidad para entidades y clientes.

Esta disrupción innovadora en el sector de los servicios financieros es un cambio estructural que está dando aún sus primeros pasos y cuenta por tanto con mucho recorrido. Los actores consolidados, como los bancos y las aseguradoras, están viéndose obligados a realizar grandes inversiones y adoptar o desarrollar nuevas tecnologías para seguir siendo competitivos frente a los nuevos actores que han desembarcado en el mercado. Al mismo tiempo, todos están tratando de conseguir hacer su actividad escalable en un esfuerzo por construir ecosistemas digitales, brindando así a los clientes una experiencia de mayor calidad, pero también con vistas a mejorar la rentabilidad.

Combinadas, todas estas presiones están propiciando una oleada de concentraciones en el sector.

Durante 2019, hemos prestado gran atención a los movimientos de concentración que se han vivido en la industria del procesamiento de transacciones de pago. Esta actividad corporativa se debe a la innovación acelerada que surge en respuesta al crecimiento continuo de las transacciones digitales. Se calcula que el mercado mundial de comercio electrónico estará valorado en 4,2 billones de dólares en 2020, un 55% más que en 2018. En la edición 2018 del informe 'World Payments Report', se indica que las transacciones sin dinero en efectivo van a registrar una tasa de crecimiento anual compuesto del 12,7% a nivel global, mientras que en los mercados emergentes el crecimiento será del 21,6% en el lustro comprendido entre 2016 y 2021. El informe señala asimismo que los mercados emergentes ya suponen alrededor de un tercio del volumen mundial de transacciones sin efectivo y se prevé que aporten casi la mitad del volumen mundial en 2021. Esto significa que los operadores dominantes como Visa o Mastercard disponen de entre tres y cinco años para adaptarse, dependiendo de la rapidez con la que crezca o cambie el sector.

Por ahora, la innovación disruptiva, como los pagos con tarjetas sin contacto, está impulsando las concentraciones en el sector del procesamiento de transacciones de pago. Las empresas de servicios de datos, como Fidelity National Information Services, pueden beneficiarse del desarrollo de su oferta de pagos. En lugar de hacerlo creando su propia plataforma de pagos, FNIS compró una de las plataformas líderes en EEUU, Worldpay, en una operación valorada en 43.000 millones de dólares, que ha sido la mayor hasta la fecha. La 'fintech' Fiserv, con sede en Wisconsin, compró First Data, empresa de servicios financieros con sede en Atlanta (Georgia), por 39.000 millones de dólares en una operación que generó sinergias para las dos empresas. Otra de las mayores operaciones del año fue la compra, por parte de Global Payments, empresa con sede en Georgia del sector de los pagos, de Total Systems Services (TSYS), dedicada al procesamiento de tarjetas de crédito y emisión de tarjetas de crédito para bancos en EEUU.

Incluso empresas financieras no tradicionales están entrando en el ámbito de las 'fintech'. La empresa de CRM estadounidense SalesForce compró Tableau Software en una operación de 15.000 millones de dólares abonada íntegramente en acciones con el objetivo de desarrollar las capacidades de análisis de datos de SalesForce.

Fuera de Norteamérica, las concentraciones se han movido impulsadas por la rápida adopción de los pagos mediante códigos QR en China y la entrada de Apple en el sector de los pagos. Concretamente, el sector de los pagos está muy fragmentado en Europa. La empresa francesa de pagos electrónicos Worldline, líder del mercado europeo en servicios para pagos y transacciones, es una de las que forman parte de nuestra cartera. La compañía ha experimentado un fuerte crecimiento al calor del auge de los pagos digitales. Como en EEUU, los europeos también están adoptando la tecnología sin contacto como un medio de pago rápido y cómodo. Por ejemplo, la filial belga de Wordline alcanzó recientemente la cifra de 1.000 millones de transacciones en el primer semestre de 2019, un 12% más que en el mismo periodo del año anterior. La empresa está procesando 3.400 millones de transacciones con tarjetas cada año, lo que la coloca muy por delante de sus rivales europeos. Sin embargo, los mayores países de la UE todavía tienen que sumarse a la tendencia de concentración de la industria de los pagos.

En otras regiones, la empresa canadiense de tecnologías para pagos Nuvei completó la mayor adquisición de su historia el mes pasado, cuando se hizo con el control de la multinacional israelí de tecnología para pagos SafeCharge. Esta adquisición crea sinergias para ambas partes al aunar la tecnología de pagos líder de SafeCharge y los vínculos de Nuvei con empresas como Visa y Mastercard en toda Norteamérica.

Ocho de las compañías que actualmente tenemos en nuestra cartera participaron en algún tipo de operación de fusión o adquisición en 2019. Creemos que se trata de una tendencia que está abocada a continuar, ya que las compañías que quieran tener relevancia en el futuro del sector financiero no tendrán más remedio que elegir: crecer, comprar, fusionarse o morir.

*Guy de Blonay, gestor de fondos de renta variable global en Jupiter AM.

Tribuna
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