¿Incongruencia de la sanidad privada?

Urge un plan de ayuda a la sanidad privada por parte de las entidades aseguradoras. Es fundamental, prioritario y necesario hacer un llamamiento a la solidaridad de estas

Foto: Labores de desinfección de los miembros de la Guardia Real, a la salida de un hospital madrileño. (Reuters)
Labores de desinfección de los miembros de la Guardia Real, a la salida de un hospital madrileño. (Reuters)

Estamos viviendo una crisis sanitaria, sin precedentes en nuestra era, que traerá múltiples consecuencias sanitarias, sociales, económicas... Y, en última instancia, humanitarias.

La sanidad privada tiene una parte de su estructura a disposición de la sanidad pública para combatir el Covid-19. Pero lo restante, lo dedicado a consultas, pruebas diagnósticas, cirugías, en definitiva, todo lo no destinado directamente a combatir el Covid-19, está infrautilizado o literalmente parado.

Esto significa que, por esa línea de actividad, no se está facturando prácticamente nada, lo que implica que se estén tomando medidas impopulares, pero necesarias, para la sanidad privada, como la realización de ERTE o la utilización de otros vehículos jurídicos para adaptar sus costes fijos a la nueva facturación, que, según la patronal, ha disminuido cerca del 80%.

Nos encontramos, por tanto, con una aparente incongruencia: se necesita personal sanitario para combatir el Covid-19 pero, por el contrario, se prescinde de personal sanitario, altamente cualificado. Esto está motivado principalmente por:

1) Fuerte caída de la facturación de las líneas no vinculadas directamente con el Covid-19.

2) Falta de tesorería para hacer frente a la caída de la facturación y poder mantener la estructura de costes fijos.

3) La parte de estructura dedicada a combatir el Covid-19, de la que 'a priori' se hará cargo el sistema público, en cuanto a sufragio de costes se refiere, no está claro ni cómo ni cuándo se va a facturar.

La foto final nos presenta una sanidad privada que, sí o sí, debe realizar severos recortes de estructura, en el mejor de los casos, para poder sobrevivir.

En el entendido de que, una vez pasado el pico de contagio y levantado el estado de alarma, será una actividad que repunte prácticamente de forma inmediata, dado que las personas seguirán enfermando, se seguirán necesitando pruebas diagnósticas, cirugías, etc. En suma, se trata de una actividad en la que el impacto económico se está sufriendo ahora, no se sufrirá en el medio plazo y, por tanto, el problema de liquidez lo tienen ahora. Es necesario que desde el sector asegurador privado se apoye a sus colegas de la sanidad privada.

Se trata de una actividad en la que el impacto económico se está sufriendo ahora y acarrea un problema de liquidez en el presente

Recordemos que gran parte del flujo ordinario con la sanidad privada es el siguiente: se contrata un seguro de salud con una entidad aseguradora, y cuando el cliente tiene necesidad, acude a la sanidad privada, bajo las coberturas de la póliza de seguro contratadas. Este hecho, además, contribuye a aliviar la congestionada sanidad pública, luego indirectamente es un beneficio para todos los ciudadanos.

Un trabajador sanitario, con una máscara protectora. (EFE)
Un trabajador sanitario, con una máscara protectora. (EFE)

La situación actual es que las entidades de seguros están facturando, salvo anulaciones de pólizas, el 100% de los ingresos de las primas de seguros de salud de sus clientes, pero el pago que realizan a la sanidad privada, con objeto de que los clientes vayan a los hospitales privados a diagnosticarse y/o tratarse, ha disminuido de forma proporcional a la caída de facturación de los hospitales privados.

Esto supone que, en la foto mensual, las aseguradoras están obteniendo mucho más margen, dado que el ingreso de primas de seguros se mantiene, mientras que el gasto del pago a los hospitales privados se ha reducido sustancialmente.

Llamamiento a la solidaridad

Es fundamental, prioritario y necesario realizar un llamamiento a la solidaridad de las entidades aseguradoras de salud (que ya están siendo solidarias en esta crisis), para que realicen un plan de ayuda a la sanidad privada, en primer lugar, porque son sus proveedores sanitarios y, en segundo lugar, para evitar que esta crisis se los lleve por delante, lo que tendría efectos devastadores en la atención sanitaria a nivel global.

Una operaria de ambulancias, junto a un enfermo, en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. (Reuters)
Una operaria de ambulancias, junto a un enfermo, en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. (Reuters)

El plan debe tener su foco en la financiación de las estructuras de los hospitales privados que actualmente no están vinculadas directamente a combatir el Covid-19. ¿Cómo? Que las entidades aseguradoras paguen, como adelanto, la media mensual del coste de los servicios que los hospitales privados prestaban a sus asegurados. Insisto, las entidades aseguradoras mantienen el nivel de ingresos y, de esta forma, en vez de tener un ahorro en sus gastos, seguirían manteniéndolo.

Con este mecanismo, los hospitales privados no tendrán que reestructurar la partida de personal con ERTE o salidas, y el sistema global tendría a más profesionales para combatir la pandemia, reubicando a dichos empleados en esta guerra.

El plan debe tener su foco en la financiación de las estructuras de los centros privados que hoy no están vinculadas directamente a combatir el virus

Los hospitales privados devolverían, a lo largo de los siguientes meses, este adelanto de la futura prestación de servicios a las entidades aseguradoras, sabiendo que volverán a la normalidad de inmediato, una vez finalizado el estado de alarma, por lo comentado anteriormente. Es más, debido a que todos los pacientes están retrasando el diagnóstico y tratamiento de la patología no urgente, es previsible que incluso exista un 'rebote' en la actividad de los pacientes que se han quedado en casa. Este hecho es transversal en la sanidad pública (que estará aún más saturada de lo habitual) y la privada (que será una ayuda muy necesaria para aliviar esta saturación).

A las aseguradoras no les generará mayor coste, solo el adelanto que en los meses siguientes cobrarán, y a los hospitales privados les supondría el oxígeno de liquidez necesario para no cerrar. Y, por ende, los asegurados, los ciudadanos y la sociedad en global se beneficiarán.

Afortunadamente, el sector asegurador sí se puede permitir esta ayuda a la sanidad privada, dado que es uno de los sectores con más solvencia y pulmón financiero que tenemos.

Seamos todos solidarios y pensemos qué podemos aportar a la sociedad para encontrarnos, cuanto antes, un mundo más parecido al que teníamos antes de esta pandemia. ¡Es momento de ganar la guerra, con la ayuda de todos!

*Jorge García González es presidente del Grupo SNB y suma más de 15 años de experiencia en el sector asegurador.
Tribuna
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