Covid-19: las oportunidades que abre la recuperación

¿Cuáles son las tendencias que pueden salir beneficiadas de los cambios tecnológicos y de consumo derivados de la crisis sanitaria asociada con COVID-19?

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Y de repente, COVID-19 se convirtió en el evento macroeconómico más importante de nuestras vidas. El impacto humano de la pandemia y la búsqueda de una vacuna efectiva indudablemente dejan en un segundo plano todo lo demás. Aun así, es difícil no detenerse a pensar en las muchas implicaciones de esta crisis sanitaria de cara al futuro. Qué y cómo lo compramos, cómo trabajamos y viajamos, cómo consumimos información, y cómo socializamos han cambiado drásticamente y en muy poco tiempo. Quizás para siempre. Y conforme una nueva economía post COVID-19 emerge, nuevas oportunidades de inversión aparecen.

Entendemos que el principal impacto económico del coronavirus es el de acelerar ciertas tendencias que, aunque ya estaban apareciendo entre nosotros, no se habían manifestado de una forma generalizada. Esta aceleración puede generar oportunidades de inversión atractivas para aquellos que sepan identificar estas tendencias de una forma efectiva y, sobre todo, con un horizonte de inversión a largo plazo.

Con el COVID-19, el cambio en nuestros hábitos profesionales, sociales y de consumo es obvio y material. El camino al trabajo consiste ahora en sólo unos pasos de una habitación de nuestra casa a la habitación de al lado. La caña de la semana con los amigos es ahora en el nuevo bar del barrio, llamado Zoom. El partido de la semana no es en el Santiago Bernabéu si no en la videoconsola. “Ir” de compras tiene ahora un significado muy distinto.

El beneficiado más claro es el comercio electrónico. Su crecimiento con respecto al comercio tradicional debería acentuarse a consecuencia por la crisis

Aunque muchos de estos cambios pueden parecer drásticos, la realidad es que llevaban mucho tiempo incubándose. COVID-19 no ha introducido conceptos totalmente nuevos en nuestra rutina diaria. En realidad, muchos de nosotros ya llevábamos varios años trabajando más desde casa o comprando por internet. Estos cambios simplemente se han acelerado y, en la mayoría de los casos, se han instalado de forma permanente en nuestras vidas.

¿Cuáles son las tendencias que pueden salir beneficiadas de los cambios tecnológicos y de consumo derivados de la crisis sanitaria asociada con COVID-19? El que parece más claro es el comercio electrónico. Su crecimiento con respecto al comercio tradicional debería acentuarse a consecuencia del cambio en los hábitos de consumo derivados de COVID-19. Un buen ejemplo es la compra semanal de productos alimenticios por parte de muchas familias. Siendo una de las categorías de consumo más importantes desde el punto de vista de tamaño de mercado, históricamente es una de las áreas de menor penetración por parte del comercio electrónico. Algo parecido ocurre con otros productos de mayor coste como coches o electrodomésticos. A consecuencia de COVID-19, ha habido un incremento en la compra de estos productos por internet y es probable que estos nuevos hábitos se mantengan en un futuro.

Otra tendencia a tener en cuenta es la intersección entre las redes sociales y el comercio electrónico. Las redes sociales están ajustando su modelo de negocio para centrarse en la monetización de su base existente de usuarios a través de aplicaciones comerciales, en lugar de en su modelo más tradicional de priorizar la captación de nuevos usuarios.

Mejoras en realidad virtual pueden contribuir también a hacer la experiencia de comprar por internet más atractiva a clientes que históricamente han preferido comprar en vivo y en directo.

Por otro lado, las medidas de aislamiento impuestas por los gobiernos han provocado un incremento espectacular del uso de aplicaciones enfocadas a proporcionar flexibilidad para operar en cualquier parte del mundo con una simple conexión a internet. No es sorprendente, por tanto, que los ingresos de compañías que ofrecen servicios de computación en la nube hayan presentado crecimientos de más de dos dígitos como consecuencia directa de la demanda surgida por COVID-19.

El consumo de datos desde casa ha experimentado un crecimiento exponencial a medida que las empresas se mudan a un entorno virtual en el que herramientas de trabajo como “chats” o videoconferencias son utilizadas sin cesar. Dado el éxito operativo de las últimas semanas, muchos analistas prevén un incremento en el número de empresas ofreciendo mayor flexibilidad as sus empleados para trabajar remotamente.

Eventos recientes como la guerra comercial entre China y los Estados Unidos y la crisis han puesto en duda la tendencia de globalización

Por otro lado, videojuegos, música y películas por internet también dependen mucho de compañías de computación en la nube en los segmentos de Infraestructura-como-Servicio y Software-como-Servicio (IaaS y SaaS, por sus siglas en inglés).

Eventos recientes como la guerra comercial entre China y los Estados Unidos y la crisis sanitaria resultante de COVID-19 han puesto en duda la tendencia de globalización y de mover cadenas de suministro a países con bajos costes de producción de los últimos años. Para ganar más control sobre sus cadenas de suministro y más certidumbre desde el punto de vista regulatorio, muchas compañías esperan repatriar algunas de estas actividades críticas para sus negocios.

Para poder hacerlo sin experimentar un impacto negativo significativo en su estructura de costes, estas empresas intentarán automatizar muchos de los procesos a través del uso de la robótica y la inteligencia artificial. Dado que el coste de mano de obra tiende a crecer con el tiempo, mientras que el coste de la tecnología suele decrecer, más y más empresas consideran la inversión en robótica como un uso de capital atractivo a largo plazo. Sin embargo, el número de robots industriales representa actualmente sólo un uno por ciento de la mano de obra a nivel global por lo que el potencial de crecimiento puede ser muy elevado.

En cualquier caso, es aconsejable no pintar un cuadro demasiado optimista que nos pueda distraer de los dramáticos efectos que COVID-19 ha tenido en la economía mundial. El crecimiento del producto interior bruto a nivel global presenta niveles mínimos históricos. El desempleo ha crecido de una forma alarmante. El coste del petróleo está poniendo a muchas economías a borde del abismo. Mercados de renta fija tradicionalmente estables han presentado comportamientos preocupantes.

Pero con el tiempo, las personas y las economías se adaptan. Siempre lo han hecho. Hace unos meses, no mucha gente sabía qué era “Zoom” y, mucho menos, cómo utilizarlo. Ahora es parte de nuestras vidas tanto a nivel profesional como personal. El cambio es constante. La necesidad de adaptarse es más importante que nunca. Aunque sigue habiendo mucha incertidumbre sobre cómo será el mundo post COVID-19, compañías globales que están bien posicionadas para capturar estos cambios en tecnología y hábitos de consumo pueden presentar oportunidades atractivas de inversión a largo plazo.

*Luis Berruga, CEO de Global X ETFs

Tribuna
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