Sí, las oficinas tienen futuro y será omnicanal

Veremos como el trabajador decide cómo alternar el espacio físico y el digital, en lo que se conoce como 'phygital'

Foto: El teletrabajo es una de las alternativas laborales en tiempos de pandemia. (EFE)
El teletrabajo es una de las alternativas laborales en tiempos de pandemia. (EFE)

Uno de los principales desafíos que presenta el covid-19 es que no hay una hoja de ruta prediseñada a la que aferrarse. De hecho, como si de un juego de espejos se tratará, en esta crisis nada es exactamente lo que parece. Sin embargo, hay quiénes se aventuran a realizar afirmaciones categóricas, como que estamos ante el final de las oficinas.

La tesis seguramente les suena: como la gente se ha acostumbrado a teletrabajar, las oficinas serán en su mayor parte innecesarias. La lógica de la afirmación parece aplastante y, por si fuera poco, quienes la defienden no dudan en citar, de forma un tanto torticera, unas recientes declaraciones de Warren Buffet en su última reunión de inversores.

De hecho, no es la primera vez que se pronostica un 'apocalipsis' en el sector inmobiliario. Ya ocurrió con el 'retail' hace unos años cuando, tras las imágenes de centros comerciales abandonados en Estados Unidos, se pronosticó el final de estos establecimientos por el auge del comercio electrónico. 'Retail' y oficinas serían, por tanto, víctimas de un elemento disruptivo: el 'ecommerce' y el teletrabajo, respectivamente.

El covid-19 ha sido un acelerador o catalizador de tendencias que ya estaban presentes

El razonamiento es erróneo porque olvida la experiencia del usuario o 'customer experience'. Tanto en 'retail', como en oficinas, es el usuario quién define la experiencia de uso que más valor le proporciona; tiene el poder en su mano y difícilmente se inclinará por una sola opción, cuando puede acceder a lo mejor de ambas, en función de sus necesidades.

El covid-19 no es exactamente un elemento disruptivo, sino un acelerador. Un catalizador de tendencias que ya estaban presentes y que pasan por poner a las personas en el centro de cualquier activo inmobiliario. Hace años que, desde CBRE, defendemos una radical trasformación del espacio de oficinas, los 'New Ways of Working', que ahora debe ir un paso más allá con el desarrollo de la oficina omnicanal.

De hecho, el 'retail' nos puede ayudar a visualizar lo que ocurrirá en las oficinas. En este sector, la evolución de los espacios hacia un modelo omnicanal ha facilitado que los consumidores utilicen todos los medios a su disposición con naturalidad, ya sean físicos o digitales. Incluso cuando el consumidor está en una tienda, puede ejecutar su compra a través del móvil.

Una profesora imparte clases en línea a sus alumnos usando una aplicación de videoconferencias. (EFE)
Una profesora imparte clases en línea a sus alumnos usando una aplicación de videoconferencias. (EFE)

La omnicanalidad también será la pieza clave sobre la que pivotará el cambio en las oficinas. Así veremos como el trabajador decide cómo alternar el espacio físico y el digital, en lo que se conoce como 'phygital' o la interrelación total entre estos dos elementos. Podremos decidir con absoluta flexibilidad si acudir a una oficina central, teletrabajar desde casa o conectarse de forma virtual desde otro centro de trabajo, como un 'coworking'.

La diversión de comprar, el ocio, la experimentación del producto en un 'showroom', equivalen al intercambio de experiencias entre los miembros de un equipo, la creación e innovación que resulta de la colaboración con talentos distintos al nuestro o el orgullo de pertenencia a una organización. Las oficinas tendrán, por tanto, que evolucionar para fomentar la comunidad, la creatividad o el simple placer de pasar tiempo con los compañeros. Espacios que, en definitiva, sean tan flexibles como el propio usuario.

El reto omnicanal de las oficinas generará, como en el 'retail', una mayor polarización entre oficinas 'prime' y aquellas que no cumplan con los requerimientos de los usuarios.

Además, siguiendo la estela de las 'flagship stores', donde el objetivo no es solo vender sino fidelizar al cliente, la omnicanalidad supondrá una mayor necesidad de espacio neto para las corporaciones. Aunque se reduzca el número de puestos, habrá menos densidad de puestos de trabajo, y mayores requerimientos de espacios de tecnología e innovación en las oficinas.

Se equivocan, por tanto, los agoreros. No estamos ante la muerte de la oficina; estamos acelerando su evolución, como por otra parte dijo el propio Warren Buffet. Seguramente no serán iguales que las que dejamos atrás, pero serán espacios más completos, flexibles y, sobre todo, más humanos.

**Enrique Martínez Laguna, vicepresidente de CBRE España.

Tribuna
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