La banca española: fusiones y rentabilidad

Andrea Enria, responsable de la supervisión bancaria, lanzaba un mensaje claro: "No hay ningún impedimento que queramos poner en ese camino desde el lado del supervisor"

Foto: Foto: Reuters.
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El BCE lleva tiempo sugiriendo la vía de la consolidación, alentando especialmente las fusiones transfronterizas. Andrea Enria, responsable de la supervisión bancaria, lanzaba un mensaje claro al sector: "No hay ningún impedimento que queramos poner en ese camino desde el lado del supervisor". Al contrario, la institución ve en las fusiones una alternativa para acabar con el exceso de entidades en Europa, aumentar la rentabilidad y diversificar los riesgos. Por su parte, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, urgió durante la reunión informal del Eurogrupo en Berlín acelerar los trabajos para construir la Unión Bancaria y propiciar "integraciones transnacionales" en la zona euro.

Sabemos que las dos principales razones que pueden motivar un proceso de "fusión", con la complejidad y riesgos que conlleva; es la consecución de un mayor tamaño, que se sintetiza en las denominadas sinergias operativas por "economías de escala", que permiten una mayor eficiencia. Las economías de escala se alcanzan a través de un tamaño crítico de mercado. Sin embargo, la literatura académica concluye que la reducción de costes por esta vía no suele ser relevante en entidades bancarias de gran tamaño, por lo que podemos estimar que no parecen ser las sinergias operativas las que justifican un proceso de fusión. Y la otra razón sería conseguir una mayor cuota de mercado que facilita mayores rentabilidades en el futuro.

Las fusiones pueden presentar dos tipos importantes de ventajas en costes: las ventajas derivadas de posibles economías de escala de cada unidad de negocio —cuanto mayor sea el volumen de operaciones para un nivel de gasto fijo o de inversión, mayor será la eficacia de cada unidad de negocio—; y las ventajas derivadas de compartir costes entre distintas unidades de negocio, de manera que el coste total de ofrecer las actividades mediante unidades separadas sea inferior al coste que produce cuando se ofrecen conjuntamente. La mayoría de los estudios empíricos concluyen que la reducción de costes por economías de escala no suele ser relevante en entidades de gran tamaño al agotarse en niveles de ingresos pequeños.

Aunque conviene recordar que ha sido el tamaño lo que ha favorecido los cambios que ha protagonizando el sistema financiero español. La razón dominante en el sector bancario, para justificar la consolidación durante la segunda mitad de la década de 1980, eran las supuestas economías de escala asociadas a un mayor tamaño.

Entonces se afirmaba que los grandes bancos españoles tenían una dimensión insuficiente para competir en el mercado financiero único de 1993, y que el modelo adecuado para hacerlo era por medio de una política de fusiones, según el informe de 1987del profesor británico Jack Revell —por entonces el experto con mayor prestigio en temas bancarios en Europa—, que ejerció una evidente influencia para determinar el panorama y futuro del sector, en una época agitada para bancos y cajas de ahorros en su búsqueda de mayor competitividad, rentabilidad y solvencia para su modelo de negocio.

Las fusiones no son buenas o malas, sino que dependen del éxito del encaje natural de las entidades y de las personas

Como se ha demostrado, las fusiones no son buenas o malas en sí mismas, sino que más bien dependen en gran parte del éxito de, al menos, dos cuestiones claves: el encaje natural de las entidades que se fusionan, tanto desde un punto de vista de mercado externo como desde un punto de vista interno de gestión, organización y tecnología; y el encaje de las personas y su mutua receptividad y empatía, así como de la compatibilidad de valores y cultura.

Tenemos, pues, en España, un sector bancario que nos ofrece ricas experiencias sobre los procesos de consolidación que, en ocasiones, escapan al plan inicial y producen fusiones no previstas. La cuestión es saber a quién beneficia el proceso de consolidación y con qué indicadores van a medirse sus resultados. Otra es saber quién dominará la gestión y cómo será el reparto de las áreas y competencias, que no resulta una cuestión menor, atendiendo a lo que puede derivarse, así como por la presión y la velocidad que puede imprimirse al proceso. De cualquier manera, no siempre ha sido la consolidación lo que ha favorecido la adaptación a los cambios y objetivos que deben afrontarse.

Ahora bien, resulta la consolidación bancaria la solución al problema de la rentabilidad. Por una parte, la consolidación del sector es recomendable en el caso de contar con bancos pequeños, y con baja rentabilidad. Cuando los bancos operan con una escala muy inferior al óptimo que les dificulta diversificar sus ingresos y ser eficientes, entonces es recomendable un proceso de consolidación que permita generar sinergias y que los bancos más eficientes se encarguen de reestructurar a los menos eficientes ('Revista de Estabilidad Financiera' del BCE, noviembre 2019).

Por otra parte, si se trata de grandes bancos individuales, que presentan problemas de baja rentabilidad, entonces un proceso de fusión no parece tan recomendable. En este caso, sería más recomendable una reestructuración del banco. Una fusión entre dos grandes bancos individuales podría ser problemática tanto a nivel de competencia como a nivel prudencial.

Foto: Reuters.
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Una opción para atajar problemas en un banco grande individual sería una fusión transfronteriza con otro más sólido y rentable, y que en el proceso se desprendan de los activos de bajo margen, ya sea a través de su venta, ya sea dejando que se amorticen. No obstante, las bajas valoraciones bursátiles actuales dificultan los procesos de fusión transfronteriza, y en el caso de que necesiten una ampliación de capital, la dilución de los accionistas hace probable que la rechacen.

El BCE, desde el punto de vista regulatorio, aboga por una mayor armonización de toda la regulación de la UE para favorecer las fusiones transfronterizas, y destaca la necesidad de completar la Unión Bancaria como elemento para facilitar una mayor consolidación del sector en la zona euro. La creación de un sistema de garantía de depósitos europeo y finalizar el marco común de gestión de crisis bancarias, incluida una herramienta común de provisión de liquidez de resolución, son esenciales para completar la Unión Bancaria.

En España se ha llevado a cabo un fuerte proceso de consolidación del sistema financiero, reduciéndose el número total de entidades de 281 en 2008 hasta 199 en 2019. El sector bancario español se concentra en torno a cinco grandes bancos (ahora serán cuatro con la fusión CaixaBank-Bankia): Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell, que cuentan con el 72% del mercado. El resto del 28% se reparte entre Bankinter, Kutxabank, Unicaja, Ibercaja y Liberbank. De las 45 Cajas de Ahorro que existían en 2009, tras la reestructuración para convertirse en bancos, solo han quedado dos; Caja Ontiyent y Caja Pollença.

En España se ha llevado a cabo un fuerte proceso de consolidación del sistema financiero, de 281 entidades en 2008 a 199

La cuestión es que mediante las fusiones no quiere decir que puedan generar un inmediato incremento sustancial de la rentabilidad. Para conseguirlo, las entidades reducen la capacidad instalada, junto con otras medidas, como la mejora de la calidad del activo, la búsqueda de nuevos ingresos y el aumento la eficiencia mediante las innovaciones en los procesos. A todo esto, los bancos llevan años saneando sus balances, apoyados por una política monetaria expansiva, que han permitido que no se colapsara el sistema.

Lo cierto es que, resulta difícil hacer crecer la rentabilidad con los tipos de interés en mínimos e incluso negativos y sin horizontes inmediatos de subida. Durante el período 2008-2013, el margen de interés se contrajo siguiendo la tendencia bajista del Euribor, y desde entonces, se ha mantenido relativamente igual, aunque ha seguido cayendo. Desde 2016, año que marco tasas negativas, el margen de interés se ha mantenido estable e incluso aumentó ligeramente en 2019. Esto indica que los bancos individuales han sabido enfrentar el complejo terreno de operar con tasas mínimas. Y es que la defensa de los márgenesconstituye el requisito clave, no solo para la recuperación de la rentabilidad, sino para asegurarse su propia viabilidad.

Ante esta situación, los costes operativos son el primer factor importante a tener en cuenta. El segundo, la ratio costes-ingresos, que si bien han aumentado ligeramente no es suficiente. El tercero, deben digitalizar todo su modelo de negocio, reforzando y aportando competitividad a su red física. El cuarto, tienen que recuperar lo antes posible la valoración bursátil, que ha bajado entre el 40% y 60%. El quinto, deben obtener nuevos ingresos, que puede ser desde cobrar por la gestión, los depósitos o ampliar las comisiones, que sería una solución, siempre y cuando la clientela lo acepte. El sexto, la alternativa de asociarse con las GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) o con otras grandes tecnológicas como Microsoft, Samsung, Paypal, más las asiáticas Baidu, Alibaba y Tencent, conocidas como BAT, y poder compartir su modelo de negocio mediante alianzas estratégicas u otras fórmulas.

Abro nota. El modelo de negocio de Amazon es la conjunción de una página web, un medio de pago, una fórmula algorítmica y una portentosa red logística global. De forma que, por un lado, escapa a la regulación financiera que deben cumplir los bancos y, por otra, se desentiende de toda relación con lo productivo, con lo que eso supone de reducción de costes. Una vez convertido en el actor dominante, extrae rentabilidad presionando a cada uno de los participantes en la cadena y, al mismo tiempo, obtiene cantidades ingentes de datos, que los convierte en valor. Cierro la nota.

Es difícil hacer crecer la rentabilidad con los tipos de interés en mínimos o negativos y sin horizontes inmediatos de subida

El séptimo, la consolidación puede ser la respuesta más efectiva del sector, incluso para aumentar su valoración bursátil. Los mercados perciben que los tipos se mantendrán bajos en el tiempo y estos presionan sobre la rentabilidad, lo que afecta a la valoración.

Abro nota. Una gran mayoría de bancos europeos presentan ratios Price to Book Value (P/BV= cotización bursátil/valor teórico contable) inferiores a 1; es decir, el mercado les asigna un valor inferior al que reflejan sus estados contables. La ratio media P/BV de los bancos europeos se sitúa en el 0,6 y, por tanto, está muy por debajo de la ratio media de los bancos de Estados Unidos, situada en el 1,2. Es decir, la percepción de los mercados es mejor en Estados Unidos que en Europa, consecuencia, entre otras cosas, de que los bancos estadounidenses presentan una mayor rentabilidad, con un ROE, cercano al 11%, frente al 6,6% de los bancos europeos. Cierro la nota.

Sobre el proceso de fusiones que se predicen tanto en España como en la UE, se sabe que se reducirá la capacidad del sector, situación, que desde la perspectiva de la protección del bien común, significa que una mayor concentración, puede suponer una menor competencia, que puede imponer mayores precios, que bien podría atraer a nuevos competidores en el marco de la Unión Bancaria. Así mismo, la mayor concentración supone una más difícil supervisión y un incremento del riesgo sistémico y del coste asociado al mismo.

Conclusión: los intereses de los bancos deben ser los de las comunidades a las que sirven, desde una sociabilidad más próxima, sencilla y transparente con sus clientes, con los ciudadanos y con el entorno en donde operan. Respecto al liderazgo que imprimen sus líderes, solo mencionar que un líder debería ser recordado como una persona que diseñó una organización bien educada y preparada, segura, sostenible económicamente y comprometida con el medio ambiente y la sociedad.

Tribuna
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