Aprender de los errores de la pandemia para gestionar el dinero de Bruselas

No podemos repetir la politización, el cortoplacismo y la falta de capacidad administrativa sufridos en los últimos siete meses

Foto: Los fondos europeos y el covid, ejes de la Conferencia de presidentes. (EFE)
Los fondos europeos y el covid, ejes de la Conferencia de presidentes. (EFE)

¿Va España a desaprovechar la oportunidad histórica que nos ofrecen los 140.000 millones de euros del Fondo de Recuperación europeo, que es, sobre todo, una necesidad vital para ciudadanos y empresas? Me gustaría mucho equivocarme, pero hay un alarmante número de señales que indican que desperdiciar la oportunidad es exactamente lo que va a hacer el Gobierno, repitiendo punto por punto, con los fondos europeos, los errores que hemos observado en la gestión de la pandemia.

Estos errores son conocidos, y algunos de ellos han ocupado páginas en la prensa internacional (esta semana en el 'New York Times' y el 'Financial Times'). La gestión de la pandemia ha sido siempre cortoplacista, sin planificación ni datos, extremadamente politizada, dominada por la comunicación, dirigida por quienes ningún observador objetivo podrá llamar "los mejores" (por ser caritativo) y sin apoyarse en un equipo de expertos externos. Esta forma de gestión chapucera puede dar el pego en una situación ordinaria, pero fracasa completamente en una situación extraordinaria.

Pues bien, lo que hemos aprendido, con filtraciones gubernamentales a la prensa hace dos días, es que el Gobierno planea utilizar, para el programa de inversión más ambicioso de la historia de nuestro país, las herramientas ordinarias que ya fracasan a diario en la gestión de los fondos europeos, acompañadas de la politización habitual en las operaciones de este Ejecutivo. Si actúa así, conseguirá pasar del fracaso humilde y rutinario de dejar dos tercios de los fondos europeos habituales sin gastar, al fracaso gigantesco, visible y vergonzante de desperdiciar una oportunidad histórica.

Hay un alarmante número de señales que indican que desperdiciar la oportunidad es exactamente lo que va a hacer el Gobierno

Preocupan tres cosas de los objetivos —según estas informaciones— de Moncloa. En primer lugar, no hay un plan que vaya a servir para dirigir el ingente esfuerzo. El Gobierno plantea que "los fondos europeos se incluirán en el Presupuesto y se gestionarán a partir de ahí en convocatorias, subvenciones, convenios o líneas específicas de los ministerios competentes". En definitiva, se trata de regar a los ministerios de dinero para que realicen todas aquellas ideas que, por cualquier razón, no habían llevado a cabo.

En segundo lugar, el modelo de gestión del gasto se parece mucho al "consejo de expertos" de la pandemia, desconocido y tan secreto que no consta ninguna reunión. El Gobierno propone que haya diez "palancas de gasto" y "para cada una de esas diez palancas se creará un consejo específico que estará abierto a la participación y debatirá propuestas y proyectos. Serán informales porque no se pretende añadir más burocracia, señala una fuente".

Consejos informales y abiertos a la participación; o sea, que el plan es gestionar 140.000 millones de euros como hacen los famosos Círculos de Podemos, tan democráticos, tan inclusivos y tan decisivos. ¿Nos están tomando el pelo? No hace falta ser un hermeneuta para entender lo que se busca: montar un circo pseudoparticipativo en el que tener a afines debatiendo proyectos para luego tomar decisiones escudándose en ellos. En ningún caso se busca introducir capacidad de decisión y gestión en el modelo.

Pero lo más preocupante es un tercer elemento, la politización. Volvemos de nuevo a la información publicada. Prepárense, porque les quitará el hipo: "La oficina del presidente decide, tiene el control político de los mensajes y de las relaciones con el Ibex. Y este margen que brindan las inversiones se usará para la negociación de los Presupuestos, admiten algunas fuentes gubernamentales".

O sea, dinero para amigos y amiguetes. Los sospechosos habituales verán engrasada su contribución a la "gobernabilidad de España" (Idoia Mendía 'dixit', hablando de Bildu) con el dinero europeo. La Moncloa cuenta con controlar y decidir todo y utilizarlo políticamente en el perverso sudoku que rodea la negociación de los Presupuestos.

Se sigue, claro, de esta obsesión por la politización del uso del dinero que a la Moncloa le parece que los requisitos que planteamos desde el Parlamento Europeo y la Comisión para asegurar que el dinero se gasta bien son "burocracia". Es interesante ver lo que la Moncloa llama burocracia: "Sánchez también pelea con el fin de que se rebajen las elevadas condiciones que ha impuesto la Comisión para poder acceder a los fondos. En estas se ha incluido más burocracia, las recomendaciones de reformas no completadas de años anteriores".

Los sospechosos habituales verán engrasada su contribución a la 'gobernabilidad de España' con el dinero europeo

O sea, reformas —la única manera de conseguir el crecimiento potencial que necesitaremos para pagar la enorme deuda que vamos a contraer—, entre pocas y ninguna.

En definitiva: no hay un plan, el modelo de gestión se basa en Círculos participativos, el control político será absoluto y no habrá voluntad reformista. Me temo que con el tráiler, en esta ocasión, nos basta. No nos hace falta ver la película para saber cómo termina: con el desperdicio de una oportunidad única para España. Nuestro país necesita que esos fondos se utilicen en beneficio de todos, y solo hay una fórmula para lograrlo, que es en cada punto la contraria de la planteada.

En lugar de regar los ministerios con dinero europeo sin ton ni son, hace falta un plan, negociado por las mismas fuerzas que han acordado en Europa el plan de recuperación. Las prioridades son compartidas por todos porque el diagnóstico de la economía española y las áreas que requieren reformas está más que hecho, incluso por parte de la Comisión Europea: la mejora de la formación para el empleo en la era digital, la digitalización de la justicia, un pacto educativo, la transformación verde de la industria, el refuerzo de la sanidad pública y la digitalización de la administración.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte. (Reuters)

Segundo, hace falta una capacidad de gestión que, desgraciadamente, tras años de deterioro de la administración pública por la politización introducida por unos y otros, no existe. Esto es algo esencial que todos, desde la izquierda, el centro o la derecha, deberíamos ver con claridad tras el caos de estos meses: la administración pública lleva muchos años sufriendo un enorme deterioro, y no está a la altura del reto de un plan como el que se plantea. Ningún gobierno podría gestionar este dinero, gastar 140.000 millones de euros (62.000 millones a fondo perdido) en cuatro años con una administración que ha sufrido este desgaste. Simplemente, el Gobierno debe reconocer esto y obrar en consecuencia.

Por ello, hace falta una nueva oficina técnica independiente, con expertos de primer nivel capaces de gestionar y rendir cuentas de programas que deberían ser pocos y grandes, en vez de muchos y pequeños, para conseguir un verdadero impacto y para evitar, de este modo sí, un exceso de burocracia.

La administración pública lleva muchos años sufriendo un enorme deterioro y no está a la altura del reto que se plantea

Hasta que el Gobierno no entienda que no nos ha tocado la lotería, no se despejará el peligro de desaprovechar este momento. Si creemos, de verdad, que estamos ante una oportunidad histórica para transformar España, tenemos que asumir que lograrlo exige volar alto, tener una mirada estratégica y huir de la chapuza y de cálculos mezquinos.

Si el Gobierno no aprende de los errores causados por la politización, la falta de planificación y gestión técnica en la pandemia, estamos condenados a repetir los mismos errores. España no se lo puede permitir.

*Luis Garicano, jefe de la delegación de Ciudadanos. Vicepresidente y portavoz económico de Renew, es ponente en la sombra del Reglamento del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia en el Parlamento europeo.

Tribuna
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