La recuperación de la economía, pendiente de una inflación aparentemente transitoria
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Gonzalo de Cadenas-Santiago

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La recuperación de la economía, pendiente de una inflación aparentemente transitoria

La reactivación de la economía a nivel mundial se encuentra condicionada por la evolución de la pandemia del covid-19. A pesar de encontrarnos con la tendencia

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La reactivación de la economía a nivel mundial se encuentra condicionada por la evolución de la pandemia del covid-19. A pesar de encontrarnos con la tendencia a un ligero repunte en los casos mundiales de contagios, las noticias recientes sobre el covid-19 están siendo muy positivas, donde las cifras de casos mundiales se están acercando a los mínimos registrados en marzo. Esta senda a la recuperación parece ser mejor en los países desarrollados, donde los contagios se encuentran al mismo nivel que en octubre de 2020, que en los países emergentes, cuyos contagios se mantienen relativamente altos con un promedio diario de 342.000, frente a los 82.000 de los países más avanzados. De hecho, algunos países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Italia, Países Bajos, Suiza y Suecia presentan altos niveles de vacunación asociados a un levantamiento gradual de las restricciones, mientras que otros, como India, Perú, Filipinas, Argentina, Colombia, Irán, Indonesia y Brasil, mantienen un bajo alcance de la vacunación y altos niveles de restricción.

En términos de actividad, según las encuestas empresariales continúa el reequilibrio de la economía mundial, que se aleja de la industria para acercarse a los servicios. Y, a medida que la economía china vaya recuperando el impulso y las economías avanzadas se beneficien de la relajación de las restricciones a la actividad y de la liberación de la demanda de los hogares, es probable que durante el segundo trimestre se produzca un fuerte repunte del crecimiento mundial. Así la visión central de consenso prevé un crecimiento del PIB mundial para 2021 cercano al 6%, (el más alto en décadas) y ligeramente por encima del 4% en 2022.

Foto: Vuelven las aglomeraciones a las playas españolas. (EFE)

En Estados Unidos, a medida que las condiciones de salud mejoran y la economía se reabre, el estímulo fiscal, el repunte del empleo y el aumento del optimismo impulsarán el crecimiento del consumo. Respecto a la inflación, se observa un repunte con algo de histéresis en 2021, que se extenderá hasta entrado el 2022. En la Eurozona se comienzan a suavizar las restricciones gracias a la mejora de la situación sanitaria, dando lugar a la reapertura de los sectores de la hostelería y el comercio minorista no esencial, elevando así las perspectivas de los puntos turísticos de Europa. Se espera un fuerte aumento del PIB durante el segundo y tercer trimestre de este año 2021 y la inflación podría alcanzar el 2,5% en el segundo semestre, impulsada por el aumento de los precios de la hostelería, los cuellos de botella de la oferta y los efectos de base. Por su parte, los mercados emergentes verán un crecimiento intertrimestral en el segundo trimestre menor que en el primero, pues a pesar de que la visión central es que recuperarán el pulso en el crecimiento, la realidad es que solo unos pocos han logrado controlar el aumento de los contagios de covid-19; todo esto marcará grandes diferencias entre ellos.

Los riesgos para la inflación, al alza en intensidad y duración, ya que puede ser permanente si los problemas de oferta se materializan

Asimismo, se considera que la inflación, que refleja el fortalecimiento de la recuperación, los cuellos de botella de la oferta y las crecientes presiones de los costes, pueda situarse en el 3,5% este año, pero de manera transitoria, dado que en la mayoría de las economías esta aceleración del IPC responde a factores transitorios que se tamizarán a lo largo de 2021 y 2022. Dicho esto, los riesgos para la inflación son al alza, tanto en intensidad como en duración, ya que existe una posibilidad de que sea permanente si los problemas de oferta se materializan, se desanclan las expectativas de inflación o los efectos de la transición energética o relocalización productiva se trasladan íntegramente hasta el consumidor.

El problema de este riesgo es que no es necesario que se materialice, sino que los mercados puedan pensar que las autoridades monetarias puedan llegar a anticiparlo y se produzca un “traspié” en la política monetaria como hace ocho años. En esa situación, el escenario que se prevé no es tan benigno y podría transformar la recuperación actual en una recaída más parecida a crisis anteriores de lo que ha sido la del covid-19.

* Gonzalo de Cadenas-Santiago es director de análisis macroeconómico y financiero de MAPFRE Economics

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