Por qué hacerlo tan difícil
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Por qué hacerlo tan difícil

Las pymes creen que los fondos Next Generation son solo para grandes empresas y no están dispuestas a perder el tiempo solicitando ayudas que no están destinadas a ellas

Foto: Foto: EFE.
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España no es, para nuestro desconsuelo, uno de los países en que la salida de la pandemia del covid-19 resulte pacífica y rápida. La causa la encontramos, sin duda, en una serie de vicios arraigados en nuestra realidad económica y social. Y también en la falta de sensibilidad que hoy en día se da hacia la empresa.

Reconocer públicamente que uno es empresario es provocar un amplio rechazo de una parte de la sociedad. Está tan mal visto que se ha llegado a cambiar la denominación por el término 'emprendedor'. El que monta un nuevo negocio es emprendedor, y si el negocio se basa en tecnología, lo que se crea es una ‘startup’. Como en otras actividades, la semántica ha cobrado un valor intrínseco y se buscan términos para ocultar lo que se ha convertido en conceptos estigmatizados. En el país del Lazarillo de Tormes, cuando ofrecemos ayudas nos surge la duda inmediata de si esa persona nos estará engañando. Y eso nos sirve de excusa para no darle la ayuda. No es, no obstante, la norma general y siempre hay personas predispuestas a ofrecer colaboración y ayuda.

Las medidas económicas, más un alivio que una ayuda

Todo este preámbulo sirve para enfocar el tema de las ayudas covid de apoyo a nuestro tejido productivo. Una revisión de las medidas económicas adoptadas por nuestros gobernantes, en general, nos muestra que han servido de alivio más que de ayuda. Muchas son las voces que han reclamado indemnizaciones ante la prohibición de trabajar que impuso el primer estado de alarma, y por las restricciones que los posteriores estados de alarma, confinamientos, toques de queda y demás acciones han producido.

Lo que han obtenido los empresarios como respuesta son préstamos a devolver, que siguen los tradicionales criterios de riesgo de nuestros bancos, cuya concesión nunca ha sido obligatoria. Otras ayudas han consistido en ERTE, moratorias concursales, de arrendamientos y de desahucios. Y, puntualmente, una breve dispensa en el calendario fiscal. Si bien estas medidas nos han servido hasta ahora para ir tirando, también han generado una bola de nieve que a buena parte de los negocios se le ha atragantado a estas alturas o lleva camino de atragantársele.

Estas medidas nos han servido para ir tirando, pero también han generado una bola de nieve a buena parte de los negocios

Desde que hace 15 meses oímos hablar de ayudas de fondos europeos, que en el verano del pasado año comunicaron como el maná que vendría a salvar nuestra economía, hasta hoy, no hemos visto nada de nada. Los más veteranos recordarán la película ‘Bienvenido Mr. Marshall’. Pues bien, estos fondos europeos son el coche en el que viajaba la comitiva americana que pasó de largo por el pueblo sin siquiera reparar en que les estaban esperando.

Un año después, seguimos en las mismas

¿Y por qué digo esto? Verán, en primer lugar, porque un año después seguimos en las musas y no en el teatro. Mucha literatura pero pocas acciones hasta el momento. En segundo lugar, porque la primera piedra de toque está en el Real Decreto-ley 5/2021, de 12 de marzo, donde se aprueban las medidas de apoyo directo a la pyme y a los autónomos. En esta norma se aprueban 7.000 millones de euros de ayudas directas a los negocios. Empecemos por desentrañar qué significa 'ayudas directas'. Según el diccionario:

  • Ayuda: acción que una persona hace de manera desinteresada para otra por aliviarle el trabajo, para que consiga un determinado fin, para paliar o evitar una situación de aprieto o riesgo que le pueda afectar, etc.
  • Directa (me quedo con la siguiente definición): que va de una parte a otra sin detenerse en los puntos intermedios.

Por lo tanto, definimos como ayuda directa la acción, en este caso de un Gobierno, realizada de forma desinteresada para aliviar a otra persona la grave situación que ha creado la crisis financiera, llevada a cabo sin detenerse en otros puntos intermedios (véase, requisitos innecesarios o que no tienen que ver con los hechos que han causado la crisis).

Pues lo que podríamos entender como ayuda directa no es lo que el real decreto ha aprobado. Es tal la cantidad de requisitos que deben cumplir los beneficiarios de los fondos que se hace casi inviable obtenerlos o justificarlos después. La pérdida de negocio por las restricciones no se debería poner en duda. Sin embargo, dependiendo de cómo cada negocio ha afrontado las pérdidas, de su capacidad de resistencia, de la estrategia que siguió… podrá o no contar con las supuestas ayudas directas.

placeholder Foto: EFE.
Foto: EFE.

¿Quién ha sufrido más la crisis?

En definitiva, todos sufrieron los mismos efectos, pero quien fue ahorrador, no tiene derecho, porque no debe nada (se gastó sus ahorros en pagar todo lo que le vino); quien vivía al día y no ha resistido hasta el final y ha dejado de pagar a Hacienda y la Seguridad Social, no tiene derecho a nada. Y quien tuvo unas pequeñas pérdidas en 2019 (¿de verdad todas las empresas que tuvieron pérdidas en 2019 se han de considerar en crisis?, ¿pero alguien entre quienes gobiernan sabe cómo funcionan los negocios?, ¿es que todas las empresas que un año tienen pérdidas desaparecen al año siguiente?) no tiene derecho a ayudas.

En definitiva, no importa que le afectaran las restricciones, es posible que no tenga derecho a recuperar lo que perdió por la prohibición de trabajar. Cada cual que valore. La realidad es que está costando adjudicar las ayudas. Ahora llegan los Fondos en mayúsculas. La parte gruesa de la ayuda. Es lógico que Europa quiera que esos fondos que nos traspasan se utilicen en un entorno jurídico económico adecuado, posibilista, en el que haya futuro. Y nos ofrecen ayudas condicionadas a reformas.

Las pymes han perdido la confianza en que el Gobierno les ofrezca ayudas para salir de la crisis

Lo que no tengo tan claro es que nuestros gobernantes deban condicionar de la forma que lo están haciendo las ayudas a nuestros negocios. Máxime, cuando no se ha resuelto aún cómo resarcir las pérdidas que la prohibición de trabajar les supuso.

Según nuestros datos, las pymes han perdido la confianza en que el Gobierno les ofrezca las ayudas necesarias para salir de la crisis. Creen que los fondos Next Generation son solo para grandes empresas. Y no están dispuestas a perder el tiempo solicitando ayudas que no están destinadas a ellas. Por eso, señora Calviño, le pido que reconsidere la gestión y destino de los fondos Next Generation. Para lo cual, hable con los colaboradores sociales, con las autonomías y con los propios sectores. De lo contrario, como siempre, serán los propios negocios los que tirarán del carro olvidándose de nuestros gobernantes.

*Fernando J. Santiago Ollero es el presidente del Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos.

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