Aznar y Maruja Torres, una pareja de ensueño

En los últimos días, al Grupo Prisa le están lloviendo bofetadas de todos los colores y desde todos los frentes. Las más sonoras y luminosas, aquellas

En los últimos días, al Grupo Prisa le están lloviendo bofetadas de todos los colores y desde todos los frentes. Las más sonoras y luminosas, aquellas propinadas por una pareja antagónica, pero de ensueño, formada por José María Aznar y Maruja Torres. El expresidente y la columnista arremeten, por motivos bien diferentes, contra los despojos del que fuera un periódico de referencia: El País. Desde Antena 3, Aznar se defendió de los escándalos que le acosan atacando al Grupo Prisa: “Me distingue con su odio. Ya intentó impedir que ganáramos las elecciones, luego intentó impedir que se gobernara. Publica mentiras sobre mí. Y lo dice un medio en una situación casi de bancarrota”.

Al mismo tiempo, tras formar parte de la plantilla de El País durante más de 30 años, Maruja Torres anunciaba su salida de un diario que no reconoce “cuando llega al kiosco cada mañana”, y en el que cree resultar “incómoda”. Mientras sucedía todo esto, las acciones de Prisa cerraban con una caída de más de un 6%, marcando un nuevo mínimo histórico en los 0,155 euros.  

La niña bonita de Cebrián atraviesa los peores  momentos de su historia. Pese a las memorables exclusivas que tanto molestan al señor de las Azores, todas aquellas que tienen que ver con la trama Gürtel, El País se tambalea acosado por la crisis de la publicidad, el descenso de las ventas y una bajada en la calidad del producto. Escorado dramáticamente a la derecha, acogotado por servidumbres corporativas, el periódico fundado en 1976 por Jesús de Polanco, José Ortega Spottorno y Juan Luis Cebrián, es una sombra de lo que fue. 

Cebrián nombró a Javier Moreno director de El País en mayo de 2006. Siete años le han bastado a Moreno para ganarse un lugar de honor en la historia del periodismo español. Y es que no todo el mundo puede presumir de capitanear el hundimiento del mejor periódico del país.

Moreno ha conseguido que El País sorprenda a la profesión con decisiones funestas que afectan a los cimientos de un periódico: la gestión y la información. Comencemos por el final. Los lectores jamás podremos olvidar la fotografía con la agonía del falso Hugo Chávez en portada, un antes y un después en el mundo de la información gráfica. Sólo algunos sórdidos textos sobre Venezuela, como por ejemplo "El fin del lumpen chavista", pueden competir en patetismo con esa imagen dolorosa, tendenciosa y fraudulenta.

Entre enero y marzo, El País ha perdido un 16,4% en difusión y un 12,4% en ventas. En lo que llevamos de año, la deuda de Prisa se ha elevado hasta los 3.158 millones de euros. Para celebrar todo esto, sus cien ejecutivos top cobrarán 28 millones en bonos y accionesUn duro golpe a la credibilidad del periódico. Entre los meses de enero y marzo, El País ha perdido un 16,4% en difusión y un 12,4% en ventas. En lo que llevamos de año, la deuda de Prisa se ha elevado hasta los 3.158 millones de euros. Los gestores de la empresa admiten que no podrán cumplir con los próximos vencimientos de deuda. Para celebrar todo esto, sus cien ejecutivos top cobrarán 28 millones de euros en bonos y acciones. No se podía esperar menos generosidad de un hombre, Juan Luis Cebrián, que en 2011, año en que Prisa registró pérdidas netas de 451 millones de euros, se embolsó 8,2 millones entre retribuciones en metálico y acciones.  

Poco después de cobrar esa cantidad, Cebrián se dirigió a sus trabajadores: “No podemos seguir viviendo tan bien”. Estaba preparando el terreno para un ajuste en la plantilla del periódico, que se saldó con un ERE que el pasado mes de noviembre puso en la calle a 129 trabajadores, con las condiciones más duras de la reforma laboral. Cuando escribo estas líneas, un extrabajador de El País me cuenta que el periódico ha recurrido la primera sentencia en su contra, que le obligaba a indemnizar con 45 días a los trabajadores despedidos.

El recorte de plantilla afectó, como no podía ser de otra manera, a la calidad del producto. Y a la moral de los supervivientes. Moreno será recordado en El País por haber abierto un cisma insalvable entre la redacción y la cúpula directiva. “Es el director de la ignominia”, asegura Maruja Torres. El director, que apostó por aligerar la información, fichó a Boris Izaguirre y puso no ya en la calle, sino en la competencia, a periodistas del calibre de Enric González.

El trabajo de un director es enderezar lo torcido. Mantener a Enric González y Maruja Torres debe considerarse una prioridad. Y si están dispersos, endiosados o acomodados, es trabajo suyo reconducirlos al buen camino. ¿Que además de brillantes son díscolos e incómodos? Pues mejor para el lector. No olvidemos que quienes compramos El País pagamos precisamente por leer, además de las exclusivas sobre Gürtel y las crónicas desde Argentina, a gente como González y Torres. A Izaguirre podemos verle gratis en Telecinco.

A Quemarropa
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