Mayor Oreja, un juguete roto del pasado

Fue un excelente ministro del Interior y ahora se ha convertido en juguete roto. Dicho sea no tanto por la pérdida del juicio como por el

Fue un excelente ministro del Interior y ahora se ha convertido en juguete roto. Dicho sea no tanto por la pérdida del juicio como por el rechazo de su propia gente. Absolutamente lógico en dos firmes aliados de Zapatero en la lucha antiterrorista: Mariano Rajoy y Antonio Basagoiti. Si es cierto que Zapatero sintoniza con ETA para hacerse favores, según denuncia Mayor Oreja, el PP está pecando por ingenuo o por traidor al hacer frente común con los socialistas en Madrid y Vitoria para acabar cuanto antes con ETA. Una de dos: se está dejando engañar descaradamente o, sabiendo que Zapatero y ETA se entienden, traiciona a sus votantes y a los españoles en general.

 

En base a las denuncias de Mayor Oreja no se puede aceptar ninguna de esas dos hipótesis. Ni la del engaño ni la de la traición. Por tanto, sólo nos queda la del ex ministro convertido en juguete roto del pasado. Lleva el mismo camino que su antiguo jefe, el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que en su día nos invitó a buscar entre nosotros a los autores del 11-M. Ahora se limita a teorizar sobre la peineta como nexo lógico entre actitudes descaradas y respuestas descaradas.

 

No es la primera vez que Mayor Oreja se refiere a ETA como la palanca política de Zapatero para seguir en Moncloa. En la pasada Legislatura, mientras el Gobierno trataba con ETA un final dialogado de la violencia, el ex ministro del Interior (1996-2001) declaró que “Zapatero gobernaba en coalición con ETA”. Una enormidad, una pedrada injusta, maliciosa e inaceptable, pero de fácil difusión en aquellos momentos de tratos del Gobierno con una banda terrorista.

 

Ahora vuelve a las andadas. Con otras palabras. Justo el mismo día en que Zapatero y Sarkozy se conjuran para terminar con ETA en los funerales por el gendarme asesinado. Son viscosas y extravagantes las explicaciones del eurodiputado del PP sobre un segundo tiempo de la negociación con ETA, como parte de la estrategia de Zapatero para ganar las elecciones generales de 2012 a cambio de permitir a los terroristas “hacerse presentes” en la municipales del año que viene. Pero a él no se le ha movido un músculo al referirse a Zapatero y ETA como aliados potenciales y unidos por el común propósito de “debilitar a España”.

 

Junio de 1996

 

Es muy fácil devolverle la pelota. Bastaría recordar cuando Mayor Oreja y su Gobierno, apenas un mes después de tomar posesión (junio 1996) acercaron a 32 presos etarras a cárceles próximas al País Vasco como gesto de buena voluntad ante el alto el fuego de siete días que ETA acababa de declarar. Los miembros del Gobierno hicieron declaraciones en defensa del diálogo como vía hacia la pacificación, aunque se habían producido varios asesinatos en semanas previas y de que Ortega Lara llevaba cinco meses secuestrado.

 

El 27 de junio de 1996, el ministro del Interior, Mayor Oreja, afirmaba en el Congreso que los últimos movimientos y acuerdos entre partidos del País Vasco “están creando un ambiente propicio para avanzar hacia la pacificación”. Dos días después, víspera de la fecha en la que expiraba la tregua, el Gobierno oficializó el acercamiento de los 32 presos de ETA. Entonces el ministro Mayor Oreja multiplicó los gestos de apertura al diálogo y subrayó que los partidos deben desarrollar una estrategia pacificadora válida por si misma “con tregua y sin tregua”. Eran los tanteos previos a la negociación del Gobierno con ETA en un hotel de Zúrich (Suiza) en mayo de 1999.

 

Y a nadie se le ocurrió decir entonces, ni siquiera insinuarlo, porque hubiera sido bárbaro, injusto e irresponsable, que aquel intento de poner el diálogo al servicio de la pacificación era la expresión de un propósito compartido por Eta y el Gobierno Aznar para debilitar a España.

Al Grano
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