El Congreso dice 'no' a la voladura del Estado

Aunque con matices diferenciados, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder del principal grupo de la oposición, Pérez Rubalcaba, dirán hoy con una sola

Aunque con matices diferenciados, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder del principal grupo de la oposición, Pérez Rubalcaba, dirán hoy con una sola voz a la delegación parlamentaria de Cataluña (Jordi Turull, Marta Rovira y Joan Herrera) que no tienen la menor intención de colaborar en ningún plan de fragmentación de la soberanía nacional. Ahí está el fondo del debate de esta tarde en el Congreso de los Diputados. El pretexto formal es una reclamación de competencias, que será rechazada con toda seguridad, para que la Generalitat pueda convocar un referéndum, al amparo del artículo 150.2 de la Constitución Española.

La ocasión se presta a seguir calculando hasta dónde llega la mano tendida de Rajoy, el sueño federalista de Rubalcaba y el incierto viaje del nacionalismo catalán “moderado”. O, por mejor decir, hasta dónde piensa llegar su guía oficial, Artur Mas, cuya ausencia en el debate es precursora de un oscuro futuro político tras el 'portazo' del Congreso. Tiene todas las papeletas para quedar desbordado en la calle por la ANC (Asamblea Nacional Catalana) y en las urnas por ERC. Tal vez se sienta personalmente feliz de ofrecerse en patriótico sacrificio, pero dudo de que su organización política (CiU) quiera acompañarle en el martirologio sin buscar una pista de frenado.

¿Cuál puede ser ese plan B estrictamente político y por supuesto legal? La municipalización del proyecto soberanista y un plan de medidas para afrontar la crisis económica con ayudas específicas del Gobierno centralEn ese sentido, Rajoy y Rubalcaba acuden hoy a la Cámara dispuestos a dar facilidades para que, una vez sentada su lógica negativa a colaborar en la voladura del Estado, la Generalitat se avenga a replantear sus objetivos en el marco de la ley, después de asumir la imposibilidad de celebrar un referéndum convocado de forma unilateral para el próximo 9 de noviembre. Cuanto más tarden Artur Mas y su organización en asumirlo, más alto será el riesgo de que la ANC le pase por encima y la situación se haga insoportable también a escala nacional.

Al parecer, el presidente del Gobierno y el líder del PSOE tienen buenas razones para creer que el señor Mas no tiene la menor intención de ir a unas elecciones “plebiscitarias” (autonómicas anticipadas) tras el referéndum fallido, que sí constan en la hoja de ruta de la ANC, junto a ciertas “barbaridades” (ministro Fernández Díaz dixit), pero algo ha de hacer para sobreponerse a la agitación callejera prevista por la organización liderada por Carme Forcadell a lo largo de 2015, incluida una declaración de independencia el 23 de abril, festividad de Sant Jordi.

¿Y cuál puede ser ese plan B estrictamente político y por supuesto legal? Por ejemplo, la municipalización del proyecto soberanista y un plan de medidas para afrontar la crisis económica con ayudas específicas del Gobierno central. La doble tarea precisaría de un Gobierno de concentración en la Generalitat y no se sorprendan ustedes si hoy propone algo parecido el líder socialista, con más margen de maniobra que Rajoy para tender la mano a Artur Mas, como una de las vías para desactivar un problema (el encaje de Cataluña en el marco jurídico-político del Estado español) que se va envenenando cada vez más.

Al Grano

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