Cunillera, Calvo, Ábalos: ¿apaciguamiento o rendición?

Las declaraciones de este fin de semana de algunos miembros del Gobierno han provocado reacciones torpes entre sus adversarios políticos y confusión en la opinión pública

Foto: Carmen Calvo, durante su participación en un acto político organizado por el PSE-EE en San Sebastián. (EFE)
Carmen Calvo, durante su participación en un acto político organizado por el PSE-EE en San Sebastián. (EFE)

Las últimas voces del Gobierno Sánchez sobre el conflicto catalán siembran la discordia en el bloque constitucionalista. Es la consecuencia más visible de las declaraciones de Cunillera, Calvo y Ábalos, dirigidas al bloque nacionalista.

La coartada es rebajar la tensión. Pero jugando con asuntos de mayor cuantía, bajo sospecha de estar buscando el apoyo de los nacionalistas a los PGE para 2019. A pesar de las torpes reacciones del PP y de Ciudadanos, sus acusaciones calan en una opinión pública que se pregunta si se trata de apaciguamiento o de rendición.

Si, como dice el ministro Ábalos, fue “humanitaria” la motivación de la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, cuando se mostró partidaria de indultar en el futuro a unos dirigentes nacionalistas eventualmente condenados por sentencia firme (una especulación como otra cualquiera), resultarían “inhumana” esa condena e “inhumanos” los jueces del Tribunal Supremo que la dictasen.

En esa lógica nos encierra el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE. Más desatenta con unos servidores del Estado que con quienes han querido reventarlo y por eso ahora, en aplicación de la legislación vigente, están procesados por rebelión. Pero es más tóxica la lógica que afecta al derecho del Estado a defenderse. Y al dogma civil de separación de poderes, al que nos enfrentan esas voces del Gobierno socialista en su política de apaciguamiento frente a lo que el otro día el profesor Jordi García calificaba de “matonismo verbal” y “escalada amarillista” del independentismo.

Calvo alimenta el victimismo independentista y pone a su disposición un motivo de agravio más: ¿por qué los de La Manada sí y nuestra gente no?

¿Se imaginan ustedes a un magistrado del Supremo declarando públicamente que lo razonable sería una inmediata convocatoria de elecciones, aun reconociendo el fuero del presidente del Gobierno para convocarlas cuando le parezca?

Pues esa es la intromisión en el poder judicial que un señalado miembro del poder ejecutivo, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha cometido al declarar “razonable” que el juez no alargue la prisión preventiva de los dirigentes encarcelados si, como parece, se alarga también el comienzo de la vista oral. Como ocurrió, atención, con los presuntos violadores de La Manada. Lo sugiere Carmen Calvo en una de sus respuestas. Lo cual alimenta el victimismo independentista y pone a su disposición un motivo de agravio más: ¿por qué a los de La Manada sí y a nuestra gente no?

El peligro de fuga está acreditado en un colectivo de dirigentes que actuaron concertadamente, y no de forma individual

La verdad es que si no está pidiendo al Tribunal Supremo que tire la toalla, mientras echa una mirada cómplice a los nacionalistas, lo parece. Y aún más. En sus declaraciones del fin de semana a 'La Vanguardia', recuerda a los jueces que la prisión preventiva “está para lo que está”, que es como enseñarle el catecismo al obispo de Sigüenza.

En un ejercicio de amnesia selectiva, olvida la vicepresidenta que la fuga de los procesados que pasean su autodestierro por Bélgica, Suiza y Escocia es la causa principal de que Junqueras, Forn, Cuixart y Sànchez sigan en prisión provisional. El peligro de fuga es, como se sabe, uno de los elementos que lo determinan. Y ese riesgo está sobradamente acreditado en un colectivo de dirigentes que actuaron concertadamente, y no de forma individual, en la comisión del presunto delito de rebelión y otros.

Al Grano
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