Sánchez, con la 'jet set' del capitalismo

Con lenguaje posmoderno, el Foro de Davos vuelve en su 50 aniversario sobre la huella del capitalismo de rostro humano pregonado por Alexander Dubcek (primavera de Praga, 1969)

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Medio siglo después de su fundación como World Economic Forum, la 'jet set' del capitalismo mundial se reúne en Davos (Suiza), donde la Europa enferma y desalentada en los albores del siglo XX (música de Mahler, 'please') se retrató en 'La montaña mágica' de Thomas Mann, un buen amigo de la Segunda República española.

Quién iba a decirle al fundador, el economista suizo Klaus M. Shchwab, que 50 años después, los dueños del mundo volverían sobre la huella del capitalismo de rostro humano pregonado por Alexander Dubcek (primavera de Praga, 1969). Porque aquello no fue muy diferente del objetivo perseguido por el Foro de Davos en su 50 aniversario: por un giro social en la renovación del capitalismo.

El manifiesto del Foro Mundial reclama un mayor compromiso frente a la exclusión, la desconfianza en las instituciones y el cambio climático

El manifiesto de esta edición lleva por nombre 'Un mejor modelo del capitalismo'. Reclama un firme compromiso de inversores y empresarios frente a la exclusión, la desigualdad, la desconfianza en las instituciones y el cambio climático. Por una economía sostenible en su más amplio sentido. Y por un capitalismo capaz de mejorar sus beneficios mejorando las condiciones de vida de las capas más vulnerables.

¿Cuadratura del círculo? Tal vez, pero nada nuevo. Es el sueño de la socialdemocracia inscrita en los genes fundacionales de la Europa unida tras la Segunda Guerra Mundial. Por tanto, Pedro Sánchez está en la onda, porque, al menos en teoría, la agenda política del nuevo Gobierno español está alineada con las grandes cuestiones planteadas en esta cumbre mundial del capitalismo, como acreditado centro del pensamiento global.

Sánchez, con la 'jet set' del capitalismo

Es su segundo año de participación. Pedro Sánchez rompió así la racha de reiteradas inasistencias de un presidente del Gobierno español al Foro de Davos. Le esperan algo más que selfis con Greta Thunberg y sonrisas para la prensa. Aparte de distintos encuentros políticos, tiene cerradas prometedoras citas con inversores, empresarios de grandes corporaciones y empresas industriales.

Pista para el artista. Ocasión para hablar de sus cinco grandes propuestas transformadoras: digitalización, transición ecológica, igualdad de género, cohesión social y cohesión territorial (entendida esta última no en clave catalana sino como reto demográfico, según nos ha venido haciendo saber desde la formación del recién nacido Gobierno de coalición).

Aparte de distintos encuentros políticos, Sánchez tiene cerradas citas con inversores, empresarios de grandes corporaciones y empresas industriales

A fin de cuentas, en este Davos 50 se trata de entender la política social como algo económicamente rentable. Que el buen trato al trabajador se refleje en la cuenta de resultados. Que el pobre se convierta en consumidor. Y además, concebir el crecimiento en el respeto medioambiental, apostando por la digitalización y la redistribución de la riqueza.

El presidente del Gobierno cenó anoche con los primeros mandatarios de un mundo “huérfano de utopías” (Vallespín, aquí y ahora), empresarios, banqueros y otras celebridades. Y hoy participa en varios encuentros bilaterales y una reunión con ejecutivos de las grandes potencias bancarias e inversoras a escala global.

Que sea para bien.

Al Grano
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