Una fusión necesaria: las claves del "bankazo"

"El Estado no regala nada", explican a EC fuentes próximas a la presidencia de Bankia, desmintiendo a quienes insinúan una operación del Gobierno favorable a CaixaBank

Foto: Imagen tomada este viernes de la sede social de Bankia.
Imagen tomada este viernes de la sede social de Bankia.

Buena noticia en una vuelta al cole cargada de incertidumbre y confusión. La Bolsa se muestra escéptica ante las garantías de estabilidad política formuladas por Sánchez ante los empresarios y reacciona al alza tres días después. La unanimidad del aplauso por la cantada fusión CaixaBank-Bankia no tiene precedentes. Desde que El Confidencial diera en exclusiva la noticia de las negociaciones para el apareamiento de las dos entidades, los inversores, los accionistas, el Gobierno y los jerarcas de Bruselas no han dejado de batir palmas.

Apareamiento relativo, se entiende, porque aquella vale 4.130 millones y esta vale 12.178. Pero buena noticia también para todos los ciudadanos españoles en su calidad de contribuyentes bien informados. Por tanto, sabedores de que son dueños del 62% de las nacionalizadas acciones de Bankia (FROB), llamadas a revalorizarse con la fusión. Junto al pago de dividendos, es la forma de ir devolviendo al Estado las ayudas públicas (22.000 millones de euros) prestadas en su día para proteger a unos 300.000 pequeños ahorradores.

Sostienen en el entorno directivo de las respectivas entidades bancarias que "la iniciativa ha sido de los accionistas"

De ahí que, en conversación con nuestro periódico, en el entorno de José Ignacio Goirigolzarri, presidente de la entidad, se diga con cierto orgullo democrático que "la iniciativa ha sido de los accionistas" y se califique de "ilusionante" una operación iniciada en 2015 "en conversaciones de todos con todos". También en referencia a los accionistas de CaixaBank (Criteria), conscientes de que el tamaño importa en tiempo de coronavirus, un momento crítico del sistema financiero, en mínimos históricos por la baja rentabilidad en el negocio bancario.

Los focos de disconformidad están localizados. Se desvanece el sueño de Podemos por una banca pública. Las organizaciones de consumidores temen que el tamaño de la entidad fusionada, la mayor de España, se convierta en un blindaje por aquello del "too big too fail" (demasiado grande como para dejarlo caer). Y, en fin, además se desdibuja la barricada entre los que quieren o temen una españolización de 'la Caixa' y los que quieren o temen una catalanización de Bankia.

"La lógica desdibuja la línea entre quienes quieren o temen una españolización de la Caixa y quienes quieren o temen una catalanización de Bankia"

"Ni lo uno ni lo otro cuenta en una iniciativa impuesta por la lógica económica", dicen en el equipo de Goirigolzarri, donde este viernes reinaba cierto malestar por "los disparates de las redes sociales" y el titular de un periódico que endosaba al Gobierno de Sánchez la intención de "favorecer" la absorción de Bankia por parte de la entidad catalana, como si el Estado estuviera regalando algo a la entidad catalana.

"El Estado no regala nada. Lo que hace es maximizar el valor de sus acciones en favor del contribuyente", añaden esas fuentes, que insisten en que tampoco se trata de vender esas acciones sino de "canjearlas" por su participación en la entidad fusionada (en torno al 14%, según las primeras aproximaciones).

"Sin que lo pretendan los negociadores, la fusión aleja el sueño podemita de una banca pública y supone un bofetón a la causa del independentismo"

Que los negociadores sean ajenos a este tipo de guiños no deroga el hecho de que el "bankazo" será un bofetón al independentismo catalán. Sin pretender que lo sea. Simplemente, las pulsiones tribales están de más frente a un clamor europeo que pide fusiones bancarias y celebra la iniciativa española. Pero el consejero de Empresa de la Generalitat, Ramón Tremosa, cuyo reciente nombramiento ha sembrado el pánico en sectores empresariales y sindicales de Cataluña por su activismo de ciega obediencia a Puigdemont, ya ha dado el cante.

Dice Tremosa que la sede natural del nuevo banco debe ser Barcelona "y trabajaremos para que así sea" porque, según él, la potencia la pone CaixaBank frente a "un banco rescatado y mantenido artificialmente". Lo cual no se compadece con el desdén del independentismo cuando 'la Caixa' trasladó su sede a Valencia huyendo del clima secesionista. O cuando Quim Torra equiparó a 'la Caixa' con el Banco de España y la Bolsa de Barcelona en sus llamamientos a "terminar con el régimen".

Al Grano
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