La foto movida de Sánchez y Ayuso en la Puerta del Sol

Me pregunto quién puede dar lecciones a quién, si una tiene las peores cifras de España y el otro las peores cifras de Europa en la guerra contra el virus

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)
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La cita es hoy a mediodía. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad con peores cifras de España en la batalla contra el coronavirus, recibe en la Puerta del Sol a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno del país con las peores cifras de Europa. Me pregunto respetuosamente quién puede dar lecciones a quién, más allá de los respectivos procesos de intención instalados en los circuitos políticos y mediáticos de nuestra banalizada vida pública.

En vísperas de la cita, Sánchez promete en la Sexta una remada conjunta para “doblegar la curva” y pone a disposición de Ayuso “todos los recursos del Estado”. Pero la confianza no se restablece de la noche a la mañana. El largo historial de encontronazos ha dejado resquemores y cuentas pendientes en el subsuelo del buen rollo aparente de estos cuatro últimos días.

Después del juicioso intercambio epistolar Sánchez-Ayuso por el fin de los reproches y el emplazamiento al encuentro de hoy, el ministro Ábalos, tan sanchista como su jefe, acusa públicamente a la presidenta madrileña de imitar a Trump poniendo la economía por encima de la salud, haber obstaculizado la prolongación del estado de alarma, favorecer la sanidad privada en detrimento de la pública y deslizar una cierta visión “clasista” frente a la pandemia (alude a un comentario de Díaz Ayuso sobre el hacinamiento de inmigrantes en ciertas zonas de Madrid).

La desconfianza no ha desaparecido tras el juicioso intercambio epistolar Sánchez-Ayuso

Tampoco ha desaparecido por ensalmo la desconfianza al otro lado de la barricada. Véanse las declaraciones del consejero de Sanidad, asimismo hechas después de firmar la paz con salmos compartidos en nombre de la cooperación. Desde las páginas del 'ABC', denuncia Ruiz Escudero el supuesto abandono de la comunidad por parte del Gobierno, al que responsabiliza de una estrategia encaminada a forzar la “claudicación” de Madrid si esta acabase pidiendo a Moncloa el estado de alarma.

Sobran motivos para temer que salga movida la foto de Sánchez y Ayuso, inspirada en el deseo de despolitizar la pandemia, olvidar los reproches y constituir un espacio de cooperación. Es doctrina Moncloa, donde no se baja la guardia frente a un Ejecutivo autonómico (PP-Cs) empeñado desde el principio en desgastar al Gobierno central (PSOE-UP).

"¿Te mando más policías, más expertos, más rastreadores?” (Sánchez). “Prefiero que me mandes menos huelguistas” (Ayuso)

En el entorno de la presidenta madrileña, tampoco sueñan con una paz política duradera. “Seguiremos peleando, aunque no en los asuntos de lucha contra la pandemia”, dicen al hilo de un deseo compartido: el compromiso de unidad frente el avance del virus en las consabidas 37 zonas sanitarias sometidas desde hoy a severas restricciones de la movilidad.

Los antecedentes, absolutamente verificables y no imaginados respecto a los encontronazos Moncloa-Sol, evocan la famosa conversación del ministro Serrano Suñer con el embajador británico en Madrid mientras los estudiantes falangistas se manifestaban al grito de “¡Gibraltar español!”, en agosto de 1942:

¿Le mando más policías?

Prefiero que me mande menos estudiantes.

Así que no me cuesta imaginar al presidente ofreciéndose a colaborar (“Vengo a ayudar”) y preguntando a Díaz Ayuso si quiere que le envíe más rastreadores, más policías, más expertos, más mascarillas. “No. Lo que quiero es que me envíes menos huelguistas”, diría la presidenta. Y explico por qué. Al grito de “no podemos más”, docentes y sanitarios tienen anunciadas huelgas y movilizaciones para los próximos días en Madrid. Preocupa especialmente la huelga en los centros de Atención Primaria a partir del lunes 28, convocada por el principal sindicato de médicos de Madrid (Amyts). A la presidenta le faltó tiempo para descalificar la convocatoria porque “no son médicos, sino sindicalistas afines a un partido político” (en implícita referencia a Podemos).

Al Grano
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