¿Por qué Margarita Robles es la ministra más valorada?
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Antonio Casado

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¿Por qué Margarita Robles es la ministra más valorada?

La ministra de Defensa tiene a gala inspirarse en esta frase de Jean Monnet: "Nada es posible sin las personas y nada subsiste sin las instituciones"

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Pleno del congreso

Aunque las personas importan, las instituciones importan más. El jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Angel Villarroya, no tiene mala conciencia por vacunarse a destiempo, pero se va “para no perjudicar la imagen de las Fuerzas Armadas”. La explicación encaja perfectamente en la doctrina que abraza la ministra desde que a los 23 años aprobó las oposiciones a la Judicatura. A saber: las instituciones, por encima de todo.

En conversación con el comentarista explica Robles que ahora y siempre su profesión de servicio público se ha inspirado en estas palabras de Jean Monnet: “Nada es posible sin las personas y nada subsiste sin las instituciones”. Eso decía el político francés, uno de los padres fundadores de la Europa integrada, junto a Schuman, Adenauer, De Gasperi y otros.

"No se puede tener privilegios sin salir del despacho mientras otros están a pico y pala retirando la nieve" (sobre el cese del Jemad por vacunación indebida)

Si el Jemad hubiera consultado a la ministra de Defensa antes de acceder a la vacunación de la covid-19, se habría ahorrado el cese. No lo hizo. Ahora se ha visto obligado a ofrecer su marcha como la única forma de preservar la “continuidad y eficacia de la cadena de mando”, que son valores de rango superior al aprecio personal de la ministra hacia el general Villaroya, hasta ahora su más estrecho colaborador.

“Para mí ha sido muy duro, pero no había opción. Puro sentido común. No se puede tener privilegios sin salir del despacho mientras otros están a pico y pala retirando la nieve de la calle”, comenta Robles. Y es justamente en este punto cuando uno entiende por qué la ministra de Defensa sale en todas las encuestas como la figura política más valorada del Gobierno que preside Pedro Sánchez. Y por qué se la ve en el extremo opuesto al grupo tutelado por el vicepresidente Iglesias.

Foto: El exjefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Miguel Villarroya. (EFE)

Por su firme defensa del Rey y de la legalidad, como sillares de la democracia, se sabe señalada por los socios de coalición, cuyos dirigentes han llegado a acusarla de cercanía a la extrema derecha. No suele entrar al trapo, pero en la distancia corta de la conversación con El Confidencial es bastante explícita: “No se puede estar todo el día con el lápiz rojo, criticando a los demás sin moverse del despacho”.

A Robles le molestan las críticas no acompañadas de logros orientados a mejorar la vida de los ciudadanos. Sostiene que en la vida pública “no se puede frivolizar ni escudarse en frases ingeniosas para hacerse notar”. Obras son amores, ya sea para convertir a la UME en un ángel de la guarda ante las catástrofes naturales o poner en su sitio a un grupo de militares retirados que, en representación de sí mismos, quisieron estigmatizar al Gobierno de la nación legítimamente constituido.

Con ese catecismo civil se ha convertido Margarita Robles en la ministra preferida por los españoles y repudiada por las fuerzas políticas de confesada hostilidad al régimen del 78. Tampoco se trata de un arcano político o ideológico su afán de reconocerse “en los hechos, no en las ocurrencias”.

"Yo dejé el Tribunal Supremo porque creía en Pedro Sánchez, cuando nadie daba un duro por él", dice Robles en conversación con El Confidencial

Pura profesión de fe en la democracia y sus reglas. Coherencia personal con sus principios, fe en las instituciones, máxima seriedad del trabajo en la vida pública y adhesión inquebrantable a Pedro Sánchez. Comentario añadido a propósito de esto último: “Es verdad, ahora que es el presidente del Gobierno y antes, cuando estaba en el ostracismo, cuando nadie daba un duro por él y yo deje el Tribunal Supremo para seguirle”.

El comentarista tiene ciencia propia para adjudicar a Margarita Robles, con todos los pronunciamientos, la veracidad de esa confesión.

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