Alierta elige tres nombres para “hacer bailar al elefante”: Pallete, Navarro y Ansaldo

A mediados del año 2012, preguntaron a José María Álvarez-Pallete por las razones que habían llevado a Telefónica a montar ese “yacimiento de inteligencia”

Foto: El presidente de Telefónica, César Alierta (Efe)
El presidente de Telefónica, César Alierta (Efe)

A mediados del año 2012, preguntaron a José María Álvarez-Pallete (Madrid, 1963) por las razones que habían llevado a Telefónica a montar ese “yacimiento de inteligencia”, o incubadora de start-ups, al que han llamado Wayra. El actual CEO de la operadora respondió de forma muy ilustrativa: “Hay que hacer bailar al elefante”. Pues bien, con la reorganización de estructura que se aprueba este miércoles en el Consejo de la operadora, Alierta no sólo pretende hacer bailar al paquidermo, sino que también le exige cabriolas y hasta un triple salto mortal con tirabuzón.

El presidente de Telefónica pretende reinventar la compañía y obligarla a que piense en digital. Esto es, que “lo digital” no sea una unidad independiente de negocio, sino que empape toda la estructura. Para esta revolución ha elegido tres nombres: Pallete, Navarro y Ansaldo. La reestructuración de la operadora gira en torno a ellos.

Los cambios suponen una recentralización y simplificación del modelo de organización, con Pallete como punta del iceberg. Si antes el peso del poder estaba difuminado en una estructura horizontal, ahora esta se hace vertical, con el consejero delegado encaramado a lo más alto, especialmente tras desaparecer los tres grandes centros de negocio, Telefónica Latinoamérica (Santiago Fernández Valbuena), Telefónica Europa (Eva Castillo) y Telefónica Digital (Matthew Key), y al constituirse un único centro corporativo en la sede central de Las Tablas.

José María Álvarez-Pallete (Efe)
José María Álvarez-Pallete (Efe)

A pesar de haber eliminado sus presidencias, Valbuena, Castillo y Key continuarán ligados a la operadora. El primero como consejero y dentro del corporativo global en un puesto de estrategia creado ad hoc; la segunda, únicamente como consejera, habiendo declinado otras funciones ejecutivas de corte transversal; y el tercero, Key, como asesor en algunas de las filiales digitales que cuelgan de la matriz.

Asimismo, Pallete gana poder por descarte, no por nuevas responsabilidades. Si antes se alzaba como primus inter pares, la desaparición de las presidencias de Latinoamérica y Europa le deja sólo en la cúpula. No obstante, la capacidad decisoria última seguirá recayendo exclusivamente en el presidente, César Alierta, artífice de los cambios.  

Quien también sale reforzado en la reorganización es Eduardo Navarro. El actual director de Estrategia y Alianzas de Telefónica pasa a ocupar otro puesto de nueva creación, el de director comercial digital, un cargo transversal con responsabilidad sobre todas las áreas de negocio y en el que Alierta ha centrado su estrategia de crecimiento e ingresos. A pesar de haber doblado tamaño, Telefónica Digital se mostraba como una herramienta demasiado menuda para la mentalidad del presidente y sus planes digitales de expansión. Navarro de Carvalho (Belo Horizonte, Brasil, 1963) es ingeniero metalúrgico graduado por la Universidad Federal de Minas Gerais, de Brasil, y recaló en la operadora tras cinco años en la consultora McKinsey.

Este afán de hacer la compañía más ágil, flexible y digital, en definitiva, con una estructura más vertical donde la toma de decisiones sea más rápida, no sólo afecta a la vía de ingresos, centrada en Navarro, sino también a la de ahorro de costes. Alierta ha encomendado dicha misión a Guillermo Ansaldo, responsable de la unidad operativa Telefónica Recursos Globales. Ansaldo (Buenos Aires, 1962) continuará en su puesto actual pero con mayores poderes y refuerzos en el equipo. Es licenciado en Ingeniería Industrial por la Universidad de Buenos Aires y, al igual que Navarro, desarrolló buena parte de su carrera profesional en McKinsey & Company.

Guillermo Ansaldo (Efe)
Guillermo Ansaldo (Efe)

Presentación de resultados

El debate de Telefónica de si “somos o no digitales” es recurrente y un tanto viejo. Hace tiempo que la cúpula de la operadora se planteó si debía prevalecer el negocio tradicional, el de carrier, el de líneas, como apostaba Julio Linares, o si por el contrario debían convertirse en el nuevo Google, como piensa Alierta. Los directivos de la compañía, reunidos en uno de sus comités de transformación, se decantaron por la segunda de las opciones. “¿Qué queremos ser? Una telco digital. Sin duda”, aseveró entonces Alierta. Y ahora trata de que aquellas palabras sean algo más que eso, palabras.

Los cambios de estructura de Telefónica serán comunicados este jueves junto a la presentación de los resultados de 2013. Tras obtener un beneficio de 3.928 millones en 2012, un 27,3% menos que en 2011, para el ejercicio pasado el consenso de mercado espera un repunte de los resultados del 13%, hasta los 4.450 millones de euros. Eso sí, el beneficio bruto –oibda– de la operadora podría haber descendido de los 21.231 hasta los 19.100 millones de euros.

Caza Mayor
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