La presidencia de El Corte Inglés tiene un precio: 700 millones de euros

Mientras por un lado amenazan al presidente con su destitución inminente, por el otro, el consejero delegado Víctor del Pozo negocia con la familia de Gimeno una 'solución remunerada'

Foto: El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, las hijas de Isidoro Álvarez, Marta (2i) y Cristina, y Florencio Lasaga. (Fundación Ramón Areces)
El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, las hijas de Isidoro Álvarez, Marta (2i) y Cristina, y Florencio Lasaga. (Fundación Ramón Areces)

Duelo en OK Corral. En este caso, en Hermosilla 112, sede madrileña de El Corte Inglés. Las hostilidades entre su presidente, Dimas Gimeno, y las principales accionistas, Marta y Cristina Álvarez Guil, se han desatado y lo que antes resultaba tabú, esto es, hablar de las interioridades del grupo de grandes almacenes, se ha convertido en salsa habitual del ‘tout’ Madrid. Para una compañía sistémica como El Corte Inglés, que contrata a 100.000 trabajadores, solo hay algo peor que ocupar las portadas de los diarios salmón por luchas de poder: ser objetivo de la prensa del corazón. Y está ocurriendo.

Tal es el mal ambiente que quien se postula para comandar el barco, Marta Álvarez, ha acelerado los pasos para destituir a Gimeno, bien pactando con él, bien echándole directamente por la borda acusado de “deslealtad”. El clásico juego a dos barajas. Mientras por un lado amenazan al presidente con su destitución inminente, por el otro, el consejero delegado Víctor del Pozo, que ejerce de emisario de las hermanas, negocia con la familia de Gimeno una ‘solución remunerada’ que ascendería a 700 millones de euros.

Dicho acuerdo consistiría en la compra a la familia 'Álvarez original’ (César y María Antonia Álvarez Álvarez, tío y madre, respectivamente, del actual primer ejecutivo) del paquete del 7% que poseen de El Corte Inglés. Lo harían al mismo precio al que entró el jeque Hamad bin Jassim bin Jaber al Thani. Todo ello a cambio de la renuncia voluntaria de Gimeno como presidente y al desistimiento de las demandas interpuestas contra Cartera de Valores IASA, la empresa mercantil tenedora del 22% del capital del grupo de centros comerciales y controlada en un 70% por las hermanas.

Comprarían a la familia de Gimeno el 7% de El Corte Inglés a cambio de la renuncia de este como presidente y el desistimiento de las demandas

La oferta a precios del catarí ascendería a 700 millones, de los que los Álvarez descontarían los 100 millones que deben en impuestos a la Comunidad de Madrid en concepto de sucesión por la herencia de familiares no directos, es decir, por la herencia de Isidoro. Por si la cantidad fuera poco tentadora, los emisarios oficiales no paran de recordar a la familia de Gimeno que más vale pájaro en mano que ciento volando y que, de no aceptar, se arriesgan a perderlo todo y quedar atrapados en IASA, coto societario de las hermanas.

Ahora bien, ¿de dónde saldría esta abultada cantidad? ¿Quién la abonaría? ¿Las propias hermanas? ¿El Corte Inglés? ¿Se arriesgarán Marta y Cristina Álvarez Guil a sacar del accionariado a los descendientes asturianos de Ramón Areces, arrancando de esta forma una de las páginas de la historia de El Corte Inglés? ¿Cesarán de sus funciones a Dimas Gimeno, al que su tío Isidoro paseaba por los centros cuando el sobrino apenas contaba con cinco años señalándole desde tan temprana edad como sucesor in péctore?

En el entorno del presidente no ejecutivo creen que no. Consideran que el dilema al que les someten no es sino una añagaza. Su hermano, Miguel Ángel Gimeno, ya ha transmitido a los intermediarios de las hermanas que no hay acuerdo y que lucharán por el legado de su tío.

Marta Álvarez, consejera de El Corte Inglés.
Marta Álvarez, consejera de El Corte Inglés.

Sin embargo, las hermanas —esta vez sí— van en serio. Tal y como ha informado El Confidencial, Marta Álvarez ha dado instrucciones a Antonio Hernández Gil, secretario general del consejo de El Corte Inglés, que lo es a su vez de la fundación y de IASA, para que solicite a Gimeno un consejo extraordinario para proceder precisamente a la destitución de este último.

Las hermanas tendrían el apoyo de seis de los 10 consejeros, que no serían otros que las dos hermanas, los dos consejeros delegados y los dos representantes de la vieja guardia, Florencio Lasaga y Carlos Martínez Echevarría, y contarían con la ‘neutralidad’ del independiente Manuel Pizarro y del representante del jeque catarí, de quienes aseguran que se abstendrán en el momento clave de la votación.

Estos dos últimos, Pizarro y el jeque catarí, se encuentran molestos con ambos bandos por haber sido utilizados como moneda de cambio en esta guerra intestina cuando, en realidad, el primero solo busca la profesionalización de la compañía y el segundo, recuperar su dinero. Actualmente, Hamad bin Jassim bin Jaber al Thani es dueño del 10% de El Corte Inglés desde una sociedad luxemburguesa, paquete por el que pagó 1.000 millones de euros. Este porcentaje se incrementará en julio hasta casi el 14% por las cláusulas firmadas en su día.

El jeque reclama poner en marcha los preparativos para la OPV pactada en su contrato, no tanto para salir a bolsa como para poner orden en la compañía, iniciativa apoyada por Pizarro, los bancos acreedores e incluso el 'establishment' patrio por lo que El Corte Inglés supone de sistémico. Los planes de OPV, sin embargo, llevan bloqueados más de un año.

Pizarro y el jeque catarí se encuentran molestos con ambos bandos por haberlos utilizado como moneda de cambio en la guerra intestina

La batalla familiar ha conducido a la compañía a una situación de estrés que, de durar en el tiempo, pondrá en peligro la viabilidad futura del grupo y su abultada plantilla. La compañía ha pasado a nivel Defcon 2.

Por un lado, Marta Álvarez censura a Dimas Gimeno que se haya arrogado una excesiva representatividad frente a la Corona, el Gobierno y las asociaciones empresariales después de que el consejo le hubiera sustraído las funciones ejecutivas. También le acusa de haber frustrado el acuerdo estratégico que Víctor del Pozo estaba ultimando con Amazon para su división de comercio electrónico por culpa de sus declaraciones.

Por otro lado, el frente judicial en torno a IASA supone un torpedo de flotación en los planes de las hermanas Álvarez Guil. Las querellas son muchas y casi todas están admitidas. Los expertos hablan de imputaciones. De fondo, las inspecciones de la Agencia Tributaria contra sus personas y contra IASA, donde son administradoras únicas. Parafraseando a Adenauer, hay enemigos, enemigos mortales y luego están los accionistas de El Corte Inglés.

Caza Mayor

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