Lo de Gabilondo con Isabel Serra, o cómo jugar con fuego con la economía de Madrid

Si maridamos el programa impositivo del PSOE con las ideas de las hermanas Serra, tenemos una mezcla explosiva para los madrileños, para sus empresas y su economía

Foto: Pablo Iglesias e Isabel Serra, en la apertura de campaña de Unidas Podemos. (EFE)
Pablo Iglesias e Isabel Serra, en la apertura de campaña de Unidas Podemos. (EFE)

“Lo que no beneficia a la abeja, tampoco beneficia a la colmena”

(‘Meditaciones’, Marco Aurelio)

Uno de esos fenómenos ‘berlanguianos’ que sacuden la política española es el que tiene como protagonistas a las hermanas Serra, Isabel y Clara. Son hijas de un señor de derechas, Fernando, que acostumbra a leer a Hayek y Von Mises más que a Laclau, y ambas participan del frente de izquierdas que pretende arrebatar Madrid al PP. La una, Isabel, lidera la candidatura de Unidas Podemos Madrid en Pie a la comunidad, mientras que la otra, Clara, va de dos por Más Madrid junto a Errejón.

El quilombo familiar no pasaría de mera anécdota si no fuera por dos cuestiones sensibles para los madrileños. La primera tiene que ver con las perlas que está evacuando Isabel Serra en esta recta final de campaña. Ayer, atacó a Amancio Ortega, dueño de Inditex, por donar a la sanidad pública equipos para luchar contra el cáncer. “La sanidad pública no puede aceptar donaciones”, ya que se debe financiar con impuestos, “los mismos que esquiva y elude Inditex: 600 millones en tres años”, disparó en Twitter.

La candidata de Unidas Podemos, que aboga por aplicar ‘manu militari’ una quita a la deuda autonómica y suprimir las ayudas a los colegios concertados, tampoco dudó en justificar el escrache a Begoña Villacís porque se trataba de una “acción pacífica”.

La segunda cuestión, si cabe más preocupante que la anterior, se refiere a las alianzas que habrá que coser para formar Gobierno en la Comunidad de Madrid tras el 26 de mayo. La encuesta que publica hoy El Confidencial da como vencedor al socialista Ángel Gabilondo, un candidato respetado y respetable que, sin embargo, produce escalofríos con sus propuestas fiscales y su intención de recuperar el impuesto de sucesiones.

En caso de ocupar la planta noble de la Puerta del Sol (otros sondeos vaticinan el triunfo de las derechas), Gabilondo lo haría por un estrecho margen y necesitaría del apoyo de las Serra, quienes probablemente exigirían entrar en el Ejecutivo autonómico. El zorro dentro del gallinero. Si maridásemos el programa impositivo del PSOE con las ideas manifestadas por las hermanas cada vez que les ponen un micrófono delante, tendríamos una mezcla de lo más explosiva para los madrileños, para sus empresas y su economía.

La batalla es algo más que una contienda electoral. Su importancia trasciende lo autonómico. "Madrid es no tener nada y tenerlo todo"

Seguramente demasiado peligrosa para una comunidad que se erige como el polo más dinámico de España, con un crecimiento del 3,7% del PIB en 2018, más de un punto por encima de la media del conjunto del país, que fue del 2,6%. En los últimos años, Madrid ha logrado mantener estos ritmos gracias a su capacidad para atraer inversión y población. Días de vino y rosas que podrían peligrar si el dinero se ve amenazado por una mayor presión fiscal y se demoniza a la empresa privada.

Por todo ello, la batalla de Madrid se presenta como algo más que una contienda. Su importancia trasciende lo autonómico. “Madrid es no tener nada y tenerlo todo”, decía Gómez de la Serna. Aquí reside el Poder, con mayúscula; aquí se toman las principales decisiones económicas que marcan el rumbo del resto del país, y de los resultados que aquí se obtengan se podrá colegir, igualmente, quién resulta ganador y perdedor del 26-M. No solo por el poder territorial obtenido sino también por la consolidación de los liderazgos nacionales.

Si el PSOE retorna a la Puerta del Sol, podremos concluir que la buena estrella de Pedro Sánchez se extiende más allá de la Moncloa. Si el PP consigue mantener la plaza, entonces será Pablo Casado quien salve el ‘match ball’ y acalle las voces críticas que cuestionan su permanencia al frente del partido. Pero en caso de caer Madrid en manos de la izquierda o de sufrir el sorpaso de Cs, comenzarán a escucharse en Génova los primeros ruidos de sables.

Hay consenso en que la clave del 26-M será la participación, donde la izquierda tiene todas las de ganar. Lo decía Errejón en El Confidencial: “No estoy notando la desmovilización de la izquierda en estos comicios. Al revés”.

La movilización no se produce tanto en Podemos como en el PSOE, que sigue como un vendaval tras las generales y al que la marcha de una figura como Rubalcaba le ha servido de palanca de cohesión. Donde hay más disensos, en cambio, es en el análisis que se hace del centro derecha.

La derecha se encuentra en ‘modo depresión’ tras los malos resultados de hace un mes y su nefasta estrategia de presentarse dividida. Isabel Díaz Ayuso, Ignacio Aguado y Rocío Monasterio, candidatos de PP, Cs y Vox, respectivamente, se malician que la participación caerá con fuerza entre sus votantes. En los ‘trackings’ internos, cuando se pregunta a los simpatizantes de estas formaciones, la mayoría capitula y augura la victoria de la izquierda.

Dos datos a tener en cuenta: "Madrid es muy de derechas, mucho, y los tramos electorales finales de campaña son cada vez más decisivos"

¿Cuántos de Vox se quedarán en casa tras el gatillazo? Es una incógnita. Posiblemente, sea la mayor de las dudas. Más que cuántos de esos votantes se irán a PP o Ciudadanos”, reflexionan en el ‘war room’ de las derechas. “¿Es posible que el centro derecha se desmovilice? Sí, pero también hay que tener en cuenta que, históricamente, hablamos del tipo de votante más disciplinado a la hora de acudir a las urnas”.

“Lo de esta semana de campaña se parece al tramo final de las andaluzas. Lo que ocurra dependerá de si movilizan o se desmovilizan los que están en el poder. Susana Díaz perdió por muy poco, y fue porque el PSOE y, sobre todo, Podemos se quedaron en casa”, añaden. “Aquí podría llegar a pasar lo mismo con PP y Vox, pero también hay un par de hechos que merece la pena resaltar: primero, Madrid es muy de derechas, mucho, y segundo, los tramos electorales finales de campaña son cada vez más decisivos”.

Caza Mayor
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