Sánchez y Casado, un Pacto de Destrucción Nacional

La crisis sanitaria, una sociedad encerrada en sus casas o la delicada situación económica que va a provocar un desplome del PIB de más del 5% abonan la idea de unos Pactos de la Moncloa

Foto: Pedro Sánchez, este miércoles, en el Congreso. (Reuters)
Pedro Sánchez, este miércoles, en el Congreso. (Reuters)

Lo de este miércoles en el Congreso de los Diputados está lejos de parecerse a unos Pactos de la Moncloa. Ahonda en las diferencias, fomenta la polarización. No es un Acuerdo para la Reconstrucción Nacional. Más bien al contrario: es un Acuerdo para la Destrucción.

La crisis sanitaria, una sociedad encerrada en sus casas, la delicada situación económica que va a provocar un desplome del PIB de más del 5% a final de año, la ola de parados con cientos de miles, si no millones, que arrasa el país, las fisuras y descoordinación del Gobierno de coalición y el papel difuso de la oposición abonan la idea de unos Pactos de la Moncloa o Pactos de la Reconstrucción Nacional, tanto monta, monta tanto, para afrontar el coronavirus con un programa común político, económico y social rubricado entre los grandes partidos.

Un pacto deseable que, escuchadas las intervenciones, no deja de ser una quimera. No hay intención real. No hay nada tras los argumentos expuestos por Pedro Sánchez. Al tacto, se muestran de cartón piedra. Un producto de ‘telemarketing’.

Luego está lo de Pablo Casado. Primero fue el minuto de silencio por el fallecimiento de Landelino Lavilla y Enrique Múgica, y acto seguido, sin dar tiempo a recuperar el resuello, empezaron los reproches. “De usted ya no se fía nadie, ha engañado a mucha gente, usted no es el Rey” para convocar a los partidos, le echaba en cara en la sesión de control al Gobierno. Casado también ha rechazado el encuentro con el presidente para este jueves, anunciado en rueda de prensa sin su conocimiento, y negocia una nueva cita para los próximos días

La falta de conexión entre los líderes políticos y la indolencia que muestran para llegar a cualquier tipo de entente resultan incomprensibles, no solo por la emergencia nacional en que nos encontramos sino por estar malgastando una oportunidad personal. Muy pocas veces el interés de España, el del partido y el particular se muestran alineados. Esta es una de ellas. No la deberían desaprovechar.

No la debería desaprovechar Pedro Sánchez.

Muy pocas veces el interés de España, el del partido y el particular se muestran alineados. Esta es una de ellas. No la deberían desaprovechar

Difícilmente el presidente del Gobierno va a poder reivindicarse como gestor de una crisis que le ha superado desde el principio. El Informe Mesías —sistema de inteligencia impulsado por Exteriores y al servicio del Ejecutivo a través de la Secretaría de Estado de la España Global, es decir, nada sospechoso de estar al servicio de la oposición— lo pone negro sobre blanco en la primera oleada de su barómetro con el Covid-19:

-El 47% de los españoles con titulación superior cree que el Gobierno de España no está generando confianza con sus decisiones en la gestión de la crisis.

-Este porcentaje se eleva hasta el 52,3% entre quienes manifiestan abiertamente que no confían en el Ejecutivo a tenor de las últimas medidas tomadas.

-Entre los motivos que aducen, el 49% afirma que no aporta valor con sus decisiones; el 47,9% asegura que no ofrece seguridad; un 40% cree que no ayuda a superar la crisis, y un 39,4% opina que no es útil.

-El 50,5% considera que el Gobierno de España no es garantía para superar esta crisis.

Con unos Pactos de Reconstrucción Nacional, Pedro Sánchez podría limpiar, en parte, la mácula por su deficiente gestión. Tendría la posibilidad de mirarse en el espejo de Adolfo Suárez y ganar lustre de estadista. Solo falta que se crea la iniciativa.

Esta oportunidad tampoco la debería desaprovechar Pablo Casado.

El líder del PP se niega al pacto porque considera ­—y seguramente con razón­— que el presidente lo ningunea, que lo que realmente busca es una mutualización de los daños derivada de la mala gestión del Gobierno, que lo que pretende es diluir sus errores y obtener vía libre para implementar el programa de PSOE y Podemos, con más sector público y más intervencionismo, justo lo contrario de lo que predican en Génova 13.

Con unos Pactos de Reconstrucción Nacional, Pedro Sánchez podría limpiar, en parte, la mácula por su deficiente gestión

Siendo esto así, la estrategia le está fallando. La línea dura de Casado no solo no le está dando réditos sino que se le está quedando cara de Albert Rivera. El líder de los populares no debería escuchar los cantos de sirena que le invitan a confiar en el descarrilamiento inminente de Sánchez. Un Sánchez más débil en el corto plazo no implica un PP más fuerte.

Aun siendo consciente de la celada que le están tendiendo, debería aceptar la mano tendida y ofrecer al Ejecutivo un abanico de medidas alternativas, especialmente en el campo económico, donde siempre han mostrado pátina de eficiencia. Este movimiento le colocaría aureola de hombre de Estado, le alejaría de Vox y le serviría para frenar el ‘espectro bolivariano’ que en ocasiones muestra el Gobierno.

Sánchez y Casado, un Pacto de Destrucción Nacional

Para Unidas Podemos, también sería una buena cosa, pues le permitiría quedarse como operadora establecida y no como simple muletilla del PSOE, al igual que para Ciudadanos, ya que le serviría para reivindicar el centro político, justo donde se encontraban antes de la foto de Colón, reivindicar el posibilismo y evolucionar su propio concepto de plataforma en defensa de la nación española.

Los únicos que se quedarían fuera de juego con este acuerdo entre grandes partidos serían los nacionalistas y Vox, reducidos al esperpento. ¿Acaso no lo ven Sánchez y Casado? La mejor respuesta a esta pregunta no merece traducción: “Hard times create strong men. Strong men create good times. Good times create weak men. And weak men create hard times”.

Caza Mayor
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