La pinza de Iglesias y Oltra para tumbar a Ximo Puig
  1. España
  2. Caza Mayor
Nacho Cardero

Caza Mayor

Por

La pinza de Iglesias y Oltra para tumbar a Ximo Puig

La ciclogénesis valenciana se ha acelerado este fin de semana tras el golpe de mano interno en Unides Podem y el cese forzado de su portavoz parlamentaria, Naiara Davó

placeholder Foto: El presidente de la Generalitat, Ximo Puig. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Ximo Puig. (EFE)

El Gobierno de coalición de izquierdas hace agua. Nos referimos al de la Comunidad Valenciana, que no al de Pedro Sánchez, aunque tampoco hay que descartarlo.

Lo que ocurre en el Consell supone un aviso a navegantes del PSOE por su política de alianzas para gobernar en los distintos territorios, al tiempo que le está sirviendo a Pablo Iglesias de laboratorio de experimentación para comprobar hasta dónde puede tensar las relaciones con los barones socialistas y hacerles ver la dependencia que tienen de los diputados morados.

Al Pacte del Botànic —ese acuerdo sellado por el Partido Socialista del País Valenciano, Compromís y Podem para formar Gobierno conjunto y acabar así con la hegemonía 'diabólica' del PP— se le han empezado a marchitar las flores. Lo ponía negro sobre blanco Víctor Romero este fin de semana: se acaban el pacto y la mitomanía alrededor del mismo.

Iglesias y Oltra están escribiendo el epitafio. Falta por saber cuándo y cómo escenificarán la ruptura, y quién cargará con la culpa de que la izquierda no gobierne, quién será el responsable de romper el Gobierno que puso punto y final al PP de Camps y Zaplana.

La maniobra de Iglesias en Unides Podem es un calco del quilombo montado en Andalucía para desbancar a Teresa Rodríguez

La ciclogénesis valenciana se ha acelerado este fin de semana tras el golpe de mano interno en Unides Podem y el cese forzado de su portavoz parlamentaria, Naiara Davó, en el Consejo Ciudadano autonómico, órgano de dirección del partido, en un movimiento que recuerda el quilombo montado en Andalucía para desbancar a Teresa Rodríguez.

El cese está promovido por la coordinadora de Podem, Pilar Lima, máxima representante de la corriente pablista de la formación, una corriente que no ha controlado la estructura orgánica hasta fechas recientes y que sigue sin controlar el grupo parlamentario.

Con la misma fineza que Atila, rey de los hunos, Iglesias ha conquistado una filial, la valenciana, que escapaba a su control y que funcionaba de forma autónoma respecto a Madrid. Una maniobra que, de tanto repetirse en tantos territorios, suena a 'déjà vu'.

La laminación de Davó es solo el primer paso. Luego vendrá la caza mayor, esto es, el vicepresidente segundo de la Generalitat, Rubén Martínez Dalmau, uno de los principales apoyos de la portavoz defenestrada.

Martínez Dalmau se siente más próximo a los socialistas valencianos que a Pablo Iglesias y se ha convertido con el paso del tiempo en uno de los puntales de la acción de gobierno de Ximo Puig. Por ello, se perfila como el próximo objetivo a batir por parte del aparato estatal de Unidas Podemos. Hacerle caer, meter un caballo de Troya, ir a por el 'president'.

El pasado viernes, Martínez Dalmau estaba convencido de que sería su último consejo de gobierno y que las presiones de la corriente pablista le obligarían a presentar su carta de dimisión. Ximo Puig ya le ha dejado caer que no la aceptará, lo cual no resulta baladí, pues supondría un problema serio de gobernabilidad y, probablemente, el principio del fin del Ejecutivo de coalición.

En los Acuerdos del Botánico, quedaba implícito que cada partido nombraría a sus miembros dentro del Gobierno a pesar de que la designación oficial correspondiera al 'president'. ¿Qué ocurriría si Ximo Puig se negase al recambio en la vicepresidencia segunda? ¿Hasta qué punto supondría una injerencia orgánica en la crisis interna de un partido que le es ajeno? ¿Sabe el 'president' a lo que se expone? Mejor que le pregunte a Pedro Sánchez.

Foto: Ximo Puig con el presidente de Ford Europa, Stuart Rowley. (EFE)

Se acabó el amor en el Gobierno valenciano. Más que amor, el 'rollito' de verano, una relación efímera truncada por esa tendencia atávica de las fuerzas de izquierda hacia la autodestrucción.

La pinza de Pablo Iglesias y Mónica Oltra contra Ximo Puig resulta evidente. El de Podemos pretende cambiarle las cartas en mitad de la partida mientras la vicepresidenta y líder de Compromís no para de ponerle palos en las ruedas en una estrategia pensada más en el interés particular que en la estabilidad del Ejecutivo autonómico.

Oltra ha intensificado las críticas contra Puig por su gestión de la pandemia y en medio del escándalo por las actividades de su hermano

Primero trató de boicotear los Presupuestos arguyendo una partida insignificante y ahora lo hace con un torrente de críticas a la gestión del Consell en su lucha contra el covid, exigiendo el confinamiento de la autonomía —frente a la actitud más laxa de Ximo Puig— por el desbocamiento de la curva de contagios, ingresos en UCI y muertos por coronavirus.

Más a más, Oltra ha intensificado sus ataques aprovechándose del momento de debilidad del número uno de la Generalitat por las sospechas sobre la actividad empresarial de su hermano Francis, sancionado por Competencia por el intento de obtener un contrato con la televisión autonómica amañando precios en la oferta.

El sándwich que Compromís y Unides Podem le están haciendo a Ximo Puig provocará que el Ejecutivo autonómico, aquel forjado entre orquídeas y bromelias en los bucólicos jardines de la Universidad de Valencia, salte por los aires más pronto que tarde. Seguro que en la Moncloa están tomando buena nota de los avatares valencianos. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...

El Gobierno de coalición de izquierdas hace agua. Nos referimos al de la Comunidad Valenciana, que no al de Pedro Sánchez, aunque tampoco hay que descartarlo.

Valencia Ximo Puig Mònica Oltra Pablo Iglesias Pedro Sánchez PSOE