¿Peligro Iceta?

La propuesta de Pedro Sánchez para que el líder socialista catalán presida el Senado dispara la tensión entre ERC y el PSC

Foto: Miquel Iceta en el inicio de campaña del PSC en Barcelona. (EFE)
Miquel Iceta en el inicio de campaña del PSC en Barcelona. (EFE)

Lo escribí el miércoles. Las elecciones del 26 de mayo en Cataluña —donde no hay autonómicas— tienen tres grandes centros de interés. El primero es quién se hace con el emblemático ayuntamiento de Barcelona donde, tanto el candidato de ERC, Ernest Maragall, como el del PSC, Jaume Collboni, disputan a Ada Colau, la actual alcaldesa de En Comú Podem, la primera posición.

La última encuesta, la del CIS, predice un empate entre Ada Colau y Ernest Maragall mientras Jaume Collboni queda en tercera posición. Quizás lo más relevante es que tanto ERC (más) como el PSC (menos) suben sensiblemente respecto a las elecciones de hace cuatro años y pueden resultar beneficiados por los buenos resultados de sus partidos el 28-A; mientras que Ada Colau tiene problemas para mantener el resultado del 2015. Quizá porque En Comú Podem, que ganó las legislativas en Cataluña en el 2015 y 2016, ha quedado ahora en tercera posición detrás de ERC y del PSC.

En las municipales de 2015, el PSC tuvo más votos, pero menos concejales que ERC porque es fuerte en las ciudades de la provincia de Barcelona

Hay otros muchos municipios —como l'Hospitalet y las otras tres capitales de provincia— cuyos resultados serán indicativos. Pero el segundo centro de interés será el cómputo total de las elecciones municipales en Cataluña, que en 2015 ganó la coalición CiU (CDC más Duran i Lleida), hoy desaparecida, con el 21,5% de los votos y 3.333 concejales, seguida del PSC con el 17% y 1.278 concejales y ERC con el 16,4% y 2834 concejales. El menor número de ediles del PSC se debe a que gana en las ciudades más grandes de la provincia de Barcelona, con mayor número de habitantes que las capitales comarcales y pueblos, donde CiU y ERC son más fuertes.

No hay encuestas sobre las municipales de este año, pero es difícil que JpC pueda mantener los resultados de CiU porque atraviesa una fuerte crisis interna entre muchos alcaldes y cuadros de la antigua CDC y el 'puigdemontismo'. Y porque en las recientes legislativas ha quedado muy rezagada respecto a ERC y el PSC, ya que ha tenido un 12% de los votos frente al 24,6% de ERC y el 23,2% del PSC. El resultado es pues una incógnita y será la suma de muchas realidades municipales diferentes.

Pero el tercer punto de interés, el resultado de las europeas, dará muchas claves. Por dos motivos. Uno, por la batalla directa y personal entre Junqueras y Puigdemont, ambos abren las listas de ERC y de JpC por el liderazgo del independentismo. Si Junqueras batiera a Puigdemont con la misma intensidad con la que lo ha hecho en las legislativas a JpC, liderada por Jordi Sànchez (le ha doblado en votos), el 'puigdemontismo' —que apuesta por el 'cuanto peor mejor' en las relaciones con Madrid— entraría en una fuerte crisis.

Según la encuesta del CEO de la Generalitat, solo tres décimas separan al PSC de los republicanos en las elecciones europeas

Pero el segundo motivo también es relevante porque según las encuestas —la más reveladora es la del CEO de la Generalitat del viernes— la victoria en las europeas se la disputan ERC, con el 22,5% de los votos, y el PSC (22,2%) pisándole los talones. Y con JpC, que sube notablemente del 12% de las legislativas al 21,2%, en tercera posición. ¿Fenómeno Puigdemont? ¿Ayudado por la propaganda gratuita del intento de excluirle instado por el PP y Cs y finalmente rechazado por la Justicia y el Constitucional?

Así, el panorama político catalán que emerja tras las municipales y las europeas no se dirime solo entre ERC y JpC, sino entre tres, ya que el PSC, reforzado por el liderazgo de Miquel Iceta y el efecto de la victoria de Pedro Sánchez en las recientes legislativas, es el tercero en discordia que puede convertirse en el primero; lo que cambiaría sustancialmente la ecuación política catalana.

En este contexto se puede entender la reacción contraria del portavoz de ERC en el parlamento catalán, Sergi Sabrià, al anuncio de Pedro Sánchez de que el PSOE presentaría a Miquel Iceta como candidato a presidir el Senado, donde los socialistas acaban de alcanzar la mayoría absoluta. Pero como Iceta no es miembro del Senado, su elección está pendiente de un trámite en apariencia simple que consiste en que José Montilla, actualmente senador elegido por el parlamento catalán, dimita y sea sustituido por Miquel Iceta. En principio no tenía que haber ningún problema porque siempre se confirma al senador autonómico que propone el grupo parlamentario que tiene derecho. Así nadie puso reparos a que el entonces presidente del PP, García Albiol, fuera elegido senador o que lo mismo pasara con Lorena Roldán, diputada autonómica de Cs y posible sustituta de Inés Arrimadas en el parlamento catalán.

¿Podría Iceta como presidente del Senado volver a ser el candidato del PSC a la Generalitat en las elecciones catalanas?

Pero Sabrià ha reaccionado con hostilidad afirmando que así no se pueden hacer las cosas y que se habían enterado por la prensa, como si el PSOE tuviera que consultar con ERC la presidencia del Senado. Se ha dicho que ERC intentaba así forzar que los socialistas apoyaran la petición de los políticos presos de quedar en libertad para poder ejercer los cargos para los que acaban de ser elegidos, pero es una explicación no satisfactoria ya que la primera decisión corresponde al Tribunal Supremo, donde el PSOE no puede interferir.

¿Entonces? Quizás la explicación es que ERC, con un Puigdemont cada vez más desconectado de Cataluña y con un mandado en la Generalitat, Quim Torra, que no deja de meter la pata, creía que podría ser el primer partido de Cataluña sin bajarse del autobús. Más aún cuando Cs, que con Arrimadas ganó —por poco— las autonómicas del 2017 ha tenido en Cataluña un pobre resultado en las legislativas (ha quedado en quinto lugar con un 11,5% de los votos cuando ganó las autonómicas del 2017 con un 25,4%).

Pero el efecto Sánchez con su política de desinflamación y su reciente victoria electoral puede estar cambiando las cosas. Haber cambiado la ecuación catalana. En efecto, el PSC subió de siete a doce diputados en las legislativas, ganó en la provincia de Barcelona y con su 23,2% ha estado cerca de impedir la victoria por primera vez de ERC (24,6%) en unas legislativas. Ahora Jaume Collboni, menos conocido que Ernest Maragall, se ha convertido en un competidor, que no hay que despreciar, para la alcaldía de Barcelona; y encima el PSC se coloca a solo tres décimas de ERC en las europeas. ¿Y si la hegemonía en Cataluña no estuviera asegurada por la resurrección del PSC, un partido implantado desde hace muchos años y ligado al primer partido español?

Ada Colau en el acto de apertura de la campaña para las municipales. (EFE)
Ada Colau en el acto de apertura de la campaña para las municipales. (EFE)

En este contexto es más comprensible que el ascenso de Iceta a presidir el Senado, pocos días antes de las europeas y municipales, preocupe a los republicanos. Pero ¿es suficiente para afrontar los costes que tendría impedir que un catalán presidiera el Senado cuando Pasqual Maragall, el hermano de su candidato a la alcaldía, insistió mucho en que el Senado trasladara su sede a Cataluña? Parecería que no y que por lo tanto las aguas tuvieran que volver a su cauce.

A no ser que… alguien me dice que lo que le preocupa a ERC es que Iceta, con el plus de la presidencia del Senado y con una imagen reforzada, decidiera volver a ser el candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat cuando se convoquen las próximas elecciones catalanas que pueden ser de vida o muerte para el 'procés'. Alguien próximo a Iceta ni lo confirma ni lo descarta y en ERC temen que todo forma parte de un plan diseñado por Iván Redondo.

Lo más curioso —y que indica que Cataluña es en parte un mundo desconocido en la capital— es que mientras la tensión se eleva en Cataluña entre socialistas y republicanos, hay gente del 'establishment' de Madrid que creen, o al menos siguen afirmando en público, que la propuesta de Miquel Iceta para presidir el Senado es el primer pago de Pedro Sánchez al independentismo para tener su apoyo en la nueva legislatura. Con ese grado de información, se entiende que el PP de Pablo Casado haya bajado de seis a uno sus escaños catalanes el pasado 28-A.

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