¿Te vas de vacaciones en agosto? Aguanta la respiración

¿Nos dará tiempo a escaparnos unos días, antes de que vuelvan las restricciones? De pronto, el miedo a la pandemia se vuelve cortoplacista, mundano y burgués

Foto:  Vista de una playa vacía en Punta Cana (República Dominicana). (EFE)
Vista de una playa vacía en Punta Cana (República Dominicana). (EFE)

Antes del coronavirus (a.C.), lo normal era mirar la previsión del tiempo y la información del tráfico antes de salir de vacaciones. Ahora, andamos todo el rato mirando el mapa de los rebrotes para decidir qué ruta tomar. A medida que nos vayamos acostumbrando a convivir con el virus, junto al sudoku y los horóscopos, puede que vayan haciendo su hueco las infografías con tasas de covid-19 por regiones. Contagios intermitentes. Nubes y claros.

Al oír que en los últimos 14 días los positivos de coronavirus se han triplicado en España, contenemos la respiración ante el mapa de rebrotes. ¿Nos dará tiempo a escaparnos unos días, antes de que vuelvan las restricciones? De pronto, el miedo a la pandemia se vuelve cortoplacista, mundano y burgués. El mundo se desmorona y nosotros mirando en Booking dónde ir de vacaciones. Para sobrellevar el próximo confinamiento, ya no hacemos acopio de papel higiénico ni levadura, ahora el afán es atesorar un poco de bronceado.

Sanidad ha notificado 14.000 contagios en dos semanas en España, casi la mitad en Cataluña. ¿Cancelamos la reserva en Cadaqués? ¿Cómo estará Cádiz? Esta parte costumbrista no la suelen contar las películas distópicas. Cómo imaginar que en medio de la pandemia, al llegar el verano, lo que todo el mundo tiene en mente es hacer una escapadita para desconectar. Eso no te lo cuentan en 'The Walking Dead'. Todos mirando cómo van los rebrotes, que hay que recobrar fuerzas antes de que vuelvan los zombis de la segunda temporada. Da igual que sea al pueblo, a la playa o al pantano de San Juan. Porque los apocalipsis, como advierte Sergio del Molino, llega un punto en que resultan muy repetitivos. Y este va para largo.

El afán por escaparse unos días de casa en la antesala de la mayor crisis económica del siglo no creo que sea por inconsciencia, sino todo lo contrario. Será que cada vez tenemos más presente que no es descabellado que tengamos que reconfinarnos, semiconfinarnos o autoconfinarnos. A la velocidad a la que estamos inventando palabras, a saber cómo lo llaman en otoño. Es precisamente por tener más presente que nunca lo importante que es sacar el tiempo de ver a la familia (o dejar de verla un rato) y que los niños se desfoguen corriendo por el campo, que cambiar de aires ha pasado a ser una necesidad fundamental para afrontar tanto cambio traído por este virus respiratorio que ha puesto el mundo patas arriba.

Para sobrellevar el próximo confinamiento, ya no hacemos acopio de papel higiénico ni levadura, ahora el afán es atesorar un poco de bronceado

Además, con el declive de la industria turística, y las estimaciones de que este año podrían desaparecer 65.000 bares en España, irse de vacaciones en medio de la pandemia ya no es frívolo sino patriota. Vale que el mundo puede que nunca vuelva a ser el mismo, pero una caña en el chiringuito tal vez ayude a sobrellevarlo mejor. Eso sí, con mascarilla, distancia social y el mapa de los rebrotes siempre a mano.

Son tantas las ganas de escaparse este verano de las mismas cuatro paredes en las que hemos estado encerrados más de tres meses que cuando hace un par de días la NASA alertó de que el próximo 24 de julio va a pasar cerca de la Tierra un asteroide potencialmente peligroso de casi 200 metros, lo primero que busqué es en qué cae el 24. Mierda. Otro apocalipsis y encima en viernes. Todavía me pilla en Madrid.

Cronicavirus
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