La 'fórmula 130': una salida para desbloquear España

Sorprende que haya pasado relativamente inadvertida la suma que ya estuvo a punto de sacar el país del bloqueo político en el año 2015, y que esta vez quizá sí podría hacerlo

Foto: Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados. (EFE)
Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados. (EFE)
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La política es casi siempre cabalística (mucho más a menudo de lo que es cabal). Los números, las coincidencias, importan. Tanto, que sorprende que haya pasado relativamente inadvertida la siguiente: PSOE (120 diputados) y Ciudadanos (10) alcanzan ahora los mismos 130 escaños que sumaban después de las elecciones de 2015 (entonces se repartían de manera distinta, 90 y 40). En 2015, aquella fórmula estuvo cerca de sacar España del bloqueo político. Tal vez ahora sí pueda hacerlo.

La situación política española está enfangada en una encrucijada múltiple. En el PSOE, se viven con desasosiego los albores de la legislatura, atrapados bajo una pinza que en cualquier momento puede convertirse en una picadura mortal: por un lado, la presencia de tres, o hasta cuatro, ministros de Unidas Podemos en el gabinete, capitaneados por el propio Pablo Iglesias. No se trataría tan solo de la primera experiencia de coalición a nivel nacional desde los años treinta del siglo pasado. Es que no existen precedentes de dos socios que hayan tenido más recelos el uno del otro antes de prometerse en el altar.

El segundo aguijón es la necesaria participación de ERC, junto a una pléyade de partidos nacionalistas y regionalistas, para alcanzar la mayoría. Al contrario que en la (mini)legislatura anterior, donde la aritmética favorecía la geometría variable, ahora no existen alternativas para formar mayorías.

La presencia de Podemos en la ecuación (más aún la de la propia ERC) hará inviable contar con los votos de PP o Ciudadanos para prácticamente cualquier iniciativa del (futuro) Gobierno. Así que la dificultad no estriba tan solo en superar la investidura: los socialistas vivirán bajo el chantaje de los independentistas catalanes lo que dure la legislatura. Dependerán de sus batallas internas, de la presión que ejerzan Puigdemont-Torra sobre ERC, de sus humores y devaneos. Aprobar un Presupuesto será una misión casi imposible. Convalidar cualquier decreto-ley exigirá un desgaste político para los socialistas que difícilmente podrá prolongarse demasiado.

Mientras tanto, el PP, en lugar de estar saboreando haberse sacudido a un competidor como Ciudadanos, vive bajo la sombra que ahora representa Vox. En otras circunstancias, Casado estaría encantado de facilitar la investidura y evitar unas terceras elecciones (las segundas han sido un premio inesperado). Pero el marcaje de Vox dificulta sus movimientos. Aunque el Gobierno de coalición sobrevuela algunos círculos populares (Cayetana Álvarez de Toledo lo ha defendido abiertamente), Casado lo rechaza, por motivos de peso: con Ciudadanos fuera del mapa, una coalición entre PSOE y el PP dejaría la oposición en manos de Vox (por la derecha) y Podemos (por la izquierda). O lo que es lo mismo, nuestro sistema político se quedaría sin fusibles.

Por otro lado, los populares tampoco quieren pasar por el trago de una abstención 'gratis'. Esto sería carne de cañón para sus rivales, tanto los externos (Vox) como potencialmente los internos. Basta recordar cómo explotó Pedro Sánchez la abstención decidida por la gestora socialista en la investidura de Rajoy en 2016 para, a lomos de la furia de los militantes, recuperar el liderazgo del partido. Quizá con una caída mayor de los socialistas entre las elecciones de abril y las de noviembre (han pasado de 123 a 120 escaños), los populares se hubiesen cargado de razones para exigir la cabeza de Pedro Sánchez. Pero ahora esta sería una pretensión desmesurada. ¿Qué otro trofeo puede hacer de escudo frente a las críticas, internas y externas, a una eventual abstención?

Ciudadanos, por su parte, tras su caída electoral, ha perdido la mayor parte de su capacidad de maniobra. En los últimos días, los socialistas intentan presionar a Ciudadanos para no depender del voto de ERC en la investidura. Pero es lógico que Ciudadanos se resista a facilitar un Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos apoyado por toda la gama de nacionalistas, que se niegue a sustituir en la investidura a ERC porque esta formación sea temporalmente tóxica para los socialistas.

Entonces, ¿no hay salida? En realidad, sí hay una: déjenme que la bautice como la 'fórmula 130'. Un Gobierno de coalición entre PSOE y Ciudadanos (130 síes), con la abstención del PP (91 votos en blanco, incluyendo los dos de Navarra suma) y 129 votos en contra (Podemos, Vox, independentistas, nacionalistas, regionalistas y el resto del hemiciclo).

¿Cuáles serían las ventajas de este Gobierno? Muchas, déjenme que enumere algunas de ellas:

-No dependería de los soberanistas catalanes, pero tampoco de los partidos “¿qué hay de lo mío?” (según la afortunada expresión de Aurora Nacarino-Brabo), la pléyade de partidos (tradicionalmente PNV o CC, ahora también PRC o Teruel Existe) que viven de exprimir al Gobierno de turno.

-Se evitaría la (potencialmente) explosiva cohabitación entre PSOE y Podemos en el Gobierno.

-Para el PSOE, sería lo más parecido a un Gobierno en solitario. ¿Por qué deberían aceptar los socialistas incluir a ministros de Ciudadanos en el Ejecutivo? No tanto por el peso de sus 10 diputados (en todo caso, decisivos para sumar más que la oposición, como ya se ha indicado), aunque la proporción en votos es mucho más pareja (cuatro a uno a favor de los socialistas), sino, sobre todo, porque la presencia de Ciudadanos sería la llave para conseguir la abstención del PP, como se indica a continuación.

-El PP conseguiría su pararrayos: no estaría facilitando un Gobierno socialista en solitario, sino uno de coalición 'constitucionalista'. Podría limitar su apoyo a la abstención en la investidura, comprometiéndose a negociar los dos primeros presupuestos, por ejemplo. Tendría la llave para modular su apoyo al Gobierno según avanzase la legislatura, evitando dejar todo el espacio de la oposición por la derecha a Vox. Incluso, para facilitar que el PP se sumase a este acuerdo, podría negociarse que los dos o tres ministros de Ciudadanos ocupasen carteras sensibles: por ejemplo, Política Territorial (que por cierto, está vacante) o Interior. Una señal inequívoca de la posición del nuevo Gobierno respecto al desafío soberanista.

-Para Ciudadanos, sería una manera de recuperar espacio político a pesar de su batacazo electoral, reconstruyendo su proyecto desde una mejor posición, con la posibilidad de potenciar el perfil de algunos de sus dirigentes, y de contribuir de manera constructiva a la gobernabilidad del país. El relevo en el liderazgo en la formación naranja podría además facilitar el acuerdo, debido a las aristas que existían hasta ahora con los socialistas.

¿Imposible? El principal escollo, en realidad, es el acuerdo firmado por Sánchez e Iglesias apenas dos días después de las elecciones, una decisión en mi opinión precipitada de los socialistas, que les cerró cualquier otra salida. Tal vez las pretensiones de ERC puedan echar tierra a este acuerdo, facilitando la 'fórmula 130'. O tal vez baste con un cambio súbito de opinión de los líderes a los que concierne (Sánchez, Casado y Arrimadas). A fin de cuentas, tampoco sería el primero en la montaña rusa en que se ha convertido la política española.

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