Volvió el tigre

Nunca, nada ni nadie está perdido definitivamente. Que siempre se puede salir del atasco. Por supuesto, con esfuerzo, dejándose con frecuencia trozos de piel por el camino

Foto: Tiger Woods. (Reuters)
Tiger Woods. (Reuters)

Un total de 1.876 días de travesía del desierto son muchos días y mucho desierto. Tiger Woods los ha recorrido a base de accidentes, infidelidades, quirófanos... El desastre. El hundimiento de un hombre que fue número uno en la clasificación de jugadores de golf durante 683 semanas y que en diciembre pasado estaba el 1.199 (datos de Francesc Peirón, corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York).

Tiger se apunta al Tour Championship en Atlanta y va y gana. Y llora, no va a llorar. Y la gente también llora, al comprobar en la práctica lo que ya sabíamos en teoría: que nunca, nada ni nadie está perdido definitivamente. Que siempre se puede salir del atasco. Por supuesto, con esfuerzo, dejándose con frecuencia trozos de piel por el camino.

Tenemos una reunión en Madrid para hablar de reinvención, palabra que oigo bastante, como una receta mágica: tienes que reinventarte. Y cuando veo que eso se lo dicen a alguien que lo está pasando mal, que está en plena travesía del desierto, que los años le pesan, pienso que es uno de esos consejos bienintencionados que se dan con muy buena voluntad, pero que, en confianza, sirven para poco y, con frecuencia, desmoralizan al que los recibe, porque se mira en el espejo y dice: "¿Reinventarme? Ja. Para reinvenciones estoy yo con esta pinta".

En la reunión, oigo las preguntas, que coinciden, más o menos, con dudas que me he planteado desde que, por pura casualidad, me metí por un camino que, en teoría, no era el mío y que descubrí que era divertidísimo. Y oigo las respuestas y los diálogos y veo que todos han tenido sus dudas, como yo, y todos han descubierto —quizá ya lo sabían de antes— que en el nuevo camino te lo pasas muy bien.

Las oportunidades llegan cuando tienen que llegar. Lo que hay que hacer es estar atento, y no dejar que pase ningún tren

Escuchándoles, llegué a una conclusión falsa: "¡Qué pena no haber hecho esto antes! ¡Me coge joven y arraso Europa!".

Conclusión falsa, digo, porque las flores nacen cuando tienen que nacer. Y las oportunidades llegan cuando tienen que llegar. Lo que hay que hacer es estar atento, y no dejar que pase ningún tren, porque a ciertas edades los trenes pasan muy de vez en cuando. Si pasan.

El evento, organizado por Yoigo, se desarrolla con fluidez. Leo Harlem lo lleva con toda suavidad. No hablan de cómo salir de un atasco, porque allí hay personas que han sufrido atascos y han demostrado que sabían salir. Edurne Pasaban te habla de la congelación de los dedos de sus pies; Teresa Silva, de su accidente de parapente; pero tanto ellas como los que hemos tenido la suerte de vivir una vida sin sustos graves hemos hecho algo 'out of the box', fuera de lo normal, algo que en un momento —en mi caso, por pura casualidad— rompió con lo que hacíamos y nos hizo famosos en un terreno nuevo, que en muchos casos ninguno fue capaz de prever unos años antes.

Hemos hecho algo 'out of the box', fuera de lo normal, algo que en un momento rompió con lo que hacíamos y nos hizo famosos en un terreno nuevo

Cuando hablo de mi actuación 'out of the box' en la reunión, me resulta fácil contar lo de siempre: que un artículo que escribí para mí se me fue de las manos y corrió por la red, y correr por la red significa que recibes felicitaciones de Moscú, San José de Costa Rica, Chicago y Nueva York antes de que te llame el vecino de arriba para decirte que le ha gustado mucho. Y te vuelves famoso y la gente te para por la calle, porque has hecho una cosa 'out of the box' y nadie tiene en cuenta si lo has hecho queriendo o ha salido por una casualidad así de grande.

Como podéis comprender, sentarme con Edurne, con Teresa, con Amuda Goueli, con Eric Frattini es ponerme a una altura impensable hace unos años.

Lo que dicen ellos, a su nivel, y lo que digo yo, al mío, sirve para que Meini Spenger, el 'chairman' de Yoigo, sonría y piense que él y su empresa no se han quedado solos haciendo cosas 'out of the box'.

P.S.

1. Sin cambiar de tema y manteniéndome en mi reciente manía del 'out of the box', la presentación de Manuel Valls como candidato a la alcaldía de Barcelona me ha llenado de ilusión.

2. Porque 'Europa' empieza a concretarse. Y que se presente un barcelonés que ha sido primer ministro de Francia a este puesto que muchos no se imaginaban que podía salir de su círculo de influencia, me entusiasma.

3. No sé si ganará o no. No sé si le votaré o no. Pero, señores, eso es Europa.

Desde San Quirico
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