Presupuestos y Filosofía

Sánchez ha ido a pedir que hagan un poco la vista gorda con las desviaciones y Casado ha pedido que no la hagan. Al final, Europa dice sin mucho entusiasmo que los Presupuestos, OK

Foto: Pedro Sánchez. (Reuters)
Pedro Sánchez. (Reuters)

Sánchez y Casado han ido a Europa, porque los que mandan están ahí, gracias a Dios. Estamos intentando cuadrar unos Presupuestos para 2019 y Europa nos recuerda amablemente que hay que cumplir con las normas del club. Como pasa en el Nou Camp, donde hay que cantar lo de "tot el camp es un clam" cuando sale el equipo, con la diferencia de que aquí, si no lo cantas, no se nota, y en la UE, se nota. Vaya si se nota.

Sánchez ha ido a pedir que hagan un poco la vista gorda con las desviaciones y Casado ha pedido que no la hagan. Al final, Europa dice que los Presupuestos, OK. Lo dice sin mucho entusiasmo y nos avisa con cariño, diciendo que tengamos cuidado.

Mientras tanto, Pablo Iglesias ha quedado con Oriol Junqueras para negociar hoy viernes. Como cualquier negociación, me parece normal. Si acaso, un poco atípica por la actual ubicación y decoración del despacho de Oriol. Supongo que Pedro les ha transmitido lo decidido y si han visto el vídeo en el que intenta contestar a una periodista española y Juncker, con un rictus amargo, se lo lleva, tanto Oriol como Pablo habrán percibido que el entusiasmo europeo es perfectamente descriptible.


Al final, saldrán los Presupuestos que van a influir en mi vida el año que viene. Presupuestos en los que han intervenido algunos que no son partidarios entusiastas de España, del Estado o como queráis llamarle. Ellos mismos se consideran 'foranos' ("forasteros, extraños, exteriores, extrínsecos y de afuera", según el DRAE), que me recuerdan a dos cabezudos de Zaragoza, el 'Forano' y la 'Forana', delante de los que corrían los chavales, cantándoles cosas que mejor no reproducir, por aquello de la finura y la delicadeza.

Van a influir en mi vida diaria. Todos sabemos lo que he dicho muchas veces, pero no me importa repetirlo, porque, a fuerza de oírlo, igual se nos queda en el cerebelo, que, no sé por qué, quizá porque ocupa la parte posterior de la cavidad craneana, me parece que tiene capacidad de almacenaje de lo que aprendemos.

Repito las reglas fundamentales de la economía:

  1. De donde no hay no se puede sacar.
  2. Nada es gratis.
  3. No se puede estirar permanentemente el brazo más que la manga.

Reglas fundamentales que sería muy bueno que las tuvieran presentes en las negociaciones todos los que intervengan, piensen como piensen, porque el sentido común está muy por encima de las ideologías, por muy respetables que sean las ideologías.

Si los profesores son unos ceporros, enseñarán ceporreces que "organizarán y orientarán mal el conocimiento de la realidad"


Como siempre, digo una palabra y me voy por las ramas. Ayer, en la SER, Toni Garrido me preguntó qué me parecía la decisión de que los chavales vuelvan a estudiar Filosofía. Le contesté que me parecía muy bien, porque, como aprendí en el colegio, la palabra 'filosofía' quiere decir 'amor por la sabiduría' y, vuelvo otra vez al DRAE, es "un conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano", definición que me parece exigentísima para la selección de los profesores. Porque, antes de leer esta definición, le dije a Toni que, si los profesores son unos ceporros, que los hay, enseñarán ceporreces que "organizarán mal y orientarán mal el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano", y la hemos fastidiado. Es mejor no saber nada de Filosofía que saber ceporreces.


Vuelvo de la rama al tronco del artículo. He dejado negociando a Pablo y Oriol y me he ido a las ideologías de cada uno de ellos y de los que han intervenido, ideologías que se notarán, si miramos con cuidado, debajo de las palabras con las que nos bombardearán ("Presupuestos más sociales, más científicos y más tecnológicos", "garantizan el crecimiento", "más impuestos a los ricos", y así).

Mirar con cuidado equivale a tener criterio, otra manía. Ver qué hay detrás. Me parece que esta es una manía sana. Y juraría que a algunos políticos no les hace demasiada gracia.

Hay noticias en el día a día que son difíciles de digerir. Pasamos de la estupidez a la crueldad más terrible en un par de noticias en el telediario


Cuanto más criterio, mejor, porque las cosas se complican. Hay noticias en el día a día que son difíciles de digerir. Pasamos de la estupidez a la crueldad más terrible en un par de noticias en el telediario. Y ahí hemos de tomar decisiones. El caso del armamento y de los barcos que vendemos a Arabia Saudí, país a cuyos consulados no hay que entrar ni para tomar café, es difícil de resolver. Todos diríamos "a esa gente, ni agua". Todos, menos los empleados de las empresas que les venden armas o barcos y que se manifiestan porque quieren comer y un pedido de 1.800 millones te resuelve la comida de una temporada.


Vuelvo a la filosofía. En nuestra sociedad, todos, desde el más alto al que ocupa un puesto inferior (porque 'bajo' no hay nadie), necesitamos una filosofía sana, que se traduzca en una manera de pensar o de ver las cosas que nos ayude a respetar a las personas y a ver en ellas personas y no votos, y a enfocar la vida de manera que cuando digas que eres servidor público, te lo creas de verdad.

Total, que lo más importante, con serlo, no son los Presupuestos ni lo de Arabia Saudí ni muchas otras cosas que nos van rodeando. Lo fundamental es lo que nos hace decir de una persona que es una persona, que cuando dice sí es sí y cuando dice no es no, sin recurrir a artilugios posverdaderos o hechos alternativos, o sea, a mentiras.

Ahí está todo, en jugar con verdad. Y cuanto más trabajemos en lo que he llamado una filosofía sana, más evitaremos cosas que suceden, también en nuestro país, con una triste frecuencia.

Desde San Quirico
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios