Solo el pueblo salva al pueblo: una semana en el círculo polar de Madrid
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Carlos Prieto

Diario de la pandemia

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Solo el pueblo salva al pueblo: una semana en el círculo polar de Madrid

Del todo está controlado al desparrame urbano. Cuando la nevada del siglo trae el colapso de todos los años. Mamporros, risas y todo con la calma

placeholder Foto: Pila de basura junto a la plaza de Cascorro. (C. P.)
Pila de basura junto a la plaza de Cascorro. (C. P.)

Yo soy Roald Amundsen y usted no lo es. Bienvenidos al diario épico de la conquista del polo sur castizo.

JUEVES. Empieza a nevar. Las autoridades dicen que está todo controlado ('spoiler': no lo está).

VIERNES. Nieva a lo bestia. El alcalde pide NO SALIR de casa. El pueblo hace caso omiso.

SÁBADO. Euforia absoluta en las calles de Madrid. Carreras de trineos, guerras de bolas y congas multitudinarias. No se veía nada igual desde que España ganó el Mundial. Masas bailan 'La Macarena' en la Puerta del Sol. Tiene que ser EL FIN DEL MUNDO.

Cinco días después de Filomena, Madrid sigue sin retornar a la normalidad

DOMINGO. La vida adulta es una continua toma de decisiones: puedes ir por la acera despejada, y que te caiga un témpano al cráneo desde un tejado, o puedes ir por la carretera helada, y rodar por los suelos. La tragicomedia está garantizada en ambos casos. Madrid es una película de Buster Keaton y un 'casting' de Jackass. La hora de los mamporros.

LUNES. El operativo SACAR A LOS NIÑOS DE CASA requiere más logística que el Desembarco de Normandía. Hay que poner a cada infante: dos calcetines, unos calentadores, un chándal, un pantalón de pana, una camiseta interior, una camiseta de manga larga, un jersey de cuello alto, una braga, un verdugo, unas botas de nieve, dos raquetas para los pies, un anorak de piel de lobo y unos guantes. Ah, los guantes, los jodidos guantes, ¿DÓNDE ESTÁN LOS PUTOS GUANTES? Para cuando aparecen, es ya la hora de cenar. Eso si el niño no ha muerto antes asfixiado por llevar dos horas vestido de explorador dentro de una casa con la calefacción a tope.

Cuando los niños están vestidos al fin, suelen querer cagar, y hay que empezar de cero. La operación salida nunca dura menos de tres horas e incluye siempre rabietas terribles (infantiles y adultas).

Foto: Operarios trabajan para retirar nieve y mejorar la circulación en la Puerta del Sol en Madrid. (EFE)

Pero no se vayan todavía, porque aún hay más: las autoridades castizas han decidido cerrar los colegios una semana; 3.000 padres/madres ingresados en la Unidad de Achicharrados del 12 de Octubre. Las urgencias psiquiátricas desbordadas. Cada vez que oigo la expresión 'deberes online', me dan ganas de invadir Polonia.

Es ya una tradición: cada vez que pasa algo en Madrid, lo primero es cerrar los colegios. ¿Sabina está de resaca? Cierre de colegios. ¿Florentino tiene mocos? Cierre de colegios. ¿Villacís atrapada en una lámpara de rayos uva? Cierre de colegios. Todo abierto menos los colegios. Me cago en mi manto.

Es ya una tradición: cada vez que pasa algo en Madrid, lo primero es cerrar los colegios

MARTES. La escritora Lucía Etxebarria adjudica a su entorno la autoría de un muñeco de nieve con forma de Totoro en la calle Amor de Dios, pero la verdadera autora del Totoro desvela que no ha visto a esa señora en su vida y que Etxebarria miente. Máximo astracán nacional. En Japón, no entienden nada, Miyazaki se revuelve en su sauna y el colapso polar ha merecido la pena por esto. Gracias por todo, Lucía (gracias también por construir la Catedral de Burgos y los Jardines Colgantes de Babilonia con tus propias manos).

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MIÉRCOLES. Montaña de bolsas de basura junto a la plaza de Cascorro. Los vecinos colocan carteles diciendo NO HAY RECOGIDA DE BASURA/NO DEJES AQUÍ TU BASURA (sin mucho éxito). Un Everest de caca.

Casi una semana después de la primera nevada, todas las calles pequeñas de Lavapiés siguen cubiertas de nieve y hielo. Los quitanieves se asoman tímidamente al interior del barrio. El operario de un quitanieves fuma un piti mientras varios vecinos le ayudan con palas. Todos ríen. Donde no llega el Estado, llega la cuchufleta. Solo el pueblo salva al pueblo. ¡Cooooonga!

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