¡A buenas horas, don Alejo!

A pesar de la coincidencia en el día y casi en el gesto, nada tiene que ver la renuncia de Jaime Mayor Oreja a seguir siendo

A pesar de la coincidencia en el día y casi en el gesto, nada tiene que ver la renuncia de Jaime Mayor Oreja a seguir siendo candidato del PP a las elecciones europeas con la del vicepresidente del Parlamento, Alejo Vidal-Quadras, a seguir en el Partido Popular. En primer lugar porque Jaime Mayor ha dado muestras de lealtad a su partido, en el que va a seguir militando y de cuya Dirección seguirá formando parte, a pesar de que ayer ya había quienes querían verlo en la nueva formación de extrema derecha, VOX, donde sí va a recalar, sin embargo, el político catalán.

Jaime Mayor pactó su no continuidad con Rajoy, y es más que probable que en el futuro, cuando termine la legislatura en el Parlamento Europeo, el PP le dé acomodo y siga contando con él en los órganos de dirección del partido donde pueda seguir escuchándose su voz, a pesar de las discrepancias manifiestas que mantiene en algunas materias con el Gobierno. No es el caso de Vidal-Quadras, que de una manera mucho menos leal a su partido y con una carta especialmente dura ha dicho adiós cuando se acaba su mandato como europarlamentario y, por lo tanto, deja de cobrar la cuantiosa nómina que lo acompañaba.

No creo que Vidal-Quadras, Abascal, Consuelo Ordóñez y la farándula de sicarios que les bailan el agua en redes sociales y medios de comunicación tengan asumidas las consecuencias que tendría su estrategia si tuviera éxito

Es ahora cuando Vidal-Quadras se queja de la falta de democracia en el PP, ahora cuando van a elaborarse las listas para las elecciones de junio. No le preocupó esa falta de democracia antaño, ni siquiera cuando los mismos mastines que él denuncia en su carta acompañaban al mismo rebaño detrás de aquel líder llamado José María Aznar que lo decapitó –políticamente hablando– para pactar con Jordi Pujol. Estos son los modos y las maneras de algunos, cuya ética personal se mide por los cargos y los sueldos que los acompañan o las subvenciones que reciben para sus fundaciones.

Lo cierto es que, aunque pudiera parecer un día complicado para el PP, la de ayer fue sin embargo una jornada que empieza a despejar muchas dudas. Ya sabemos quiénes están dentro del partido aguantando el chaparrón, y quiénes están fuera utilizando el terrorismo como instrumento de campaña electoral. Lo hizo Consuelo Ordóñez delante de la tumba de su hermano, acompañada de unos cuantos que tenían billete de vuelta a Madrid mientras el resto de gente del PP vasco se quedaba allí a dar la cara. UPyD y VOX quieren sacar rédito electoral de un falso descontento basado en mentiras, porque el PP siempre ha estado y estará con las víctimas.

Y la prueba de que es así es que empiezan a producirse disensiones dentro de ese colectivo porque hay muchas víctimas que no entienden que se esté utilizando electoralmente este asunto por parte de antiguos compañeros de viaje. Como tampoco tiene sentido que Vidal-Quadras acuse a Rajoy de ser blando frente al nacionalismo catalán después de haber escuchado el discurso del sábado del presidente del Gobierno. Claro que siempre habrá quien quiera más, y más sólo puede ser conducir al país a una situación de tensión y de enfrentamiento civil de la que nadie saldría favorecido.

Supongo que Vidal-Quadras, Abascal, Consuelo Ordóñez y toda esa farándula de sicarios que les bailan el agua en las redes sociales y en los medios de comunicación tienen muy asumida su estrategia de desestabilización, pero lo que no creo que tengan asumidas son las consecuencias que tendría para el país si la misma tuviera éxito, cosa que dudo que pase.

Dos Palabras
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