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Daenerys Arrimadas y el juego de tronos catalán
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Federico Quevedo

Dos Palabras

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Daenerys Arrimadas y el juego de tronos catalán

Tienen un aire... Pese a ser una morena y la otra rubia, se parecen. Más allá de la apariencia de timidez que las dos transmiten, poseen un fuerte carácter

Foto: Inés Arrimadas en el autobús de campaña. (EFE)
Inés Arrimadas en el autobús de campaña. (EFE)

Tienen un aire... Pese a ser una morena y la otra rubia, se parecen. Más allá de la apariencia de timidez que las dos transmiten, tanto la reina de dragones como la enérgica candidata ciudadana poseen un carácter fuerte, yo incluso diría que indomable. Las dos combaten por aquello en lo que creen firmemente en un mundo dominado por la iconografía masculina: la política, tanto la de los tiempos de los Targaryen como la de ahora, sigue siendo netamente machista y relega a la mujer a un lugar secundario. En fin, ambas asumen el papel de rompedoras de cadenas, una las de los esclavos que fueron sometidos por el tráfico de seres humanos, la otra la de los esclavos que han sido sometidos a la exclusión del nacionalismo.

Arrimadas y Daenerys tienen un destino común: reinar en un mundo que busca destruirlas y conseguir traer a ese mundo un tiempo nuevo de paz. Pero ese trono, el trono del Gobierno de la Generalitat, es ansiado por muchos que no dudarán en poner todas las trabas posibles en el camino de Inés Arrimadas para evitar que lo alcance. En este juego de tronos catalán no se asesina a nadie, ni se envenena, ni se provocan guerras crueles... pero hay muertos vivientes, gobernantes sin escrúpulos y aspirantes al trono dispuestos a casi todo para conseguirlo.

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Es verdad que las encuestas son eso, encuestas, y que hasta bien entrada la noche del 21-D no vamos a tener un posible escenario de pactos para saber si tendremos Gobierno en Cataluña o habrá que confiar en unas nuevas elecciones, pero lo cierto es que la mayoría de los sondeos que se han venido publicando hasta que esta retrógrada normativa electoral que tenemos impide que se hagan, apuntan a una subida espectacular de Ciudadanos que podría convertirse en la primera fuerza de Cataluña por delante de los partidos independentistas. Supongamos que sea así. Obviamente si no lo es, la reflexión también sería diferente, pero si fueras así, ¿quien podría oponerse a que Inés Arrimadas fuera presidenta de la Generalitat?

Inés Arrimadas es capaz de ofrecer un proyecto alternativo que sume a una sociedad dividida, con un mensaje firme ante el secesionismo

Sabemos que Miquel Iceta aspira a que eso no ocurra y cuenta con lograr con un acuerdo con Podemos que, con los votos del PP y de Ciudadanos, le lleve a él al Palau de la Generalitat, y esto de un gobierno de la izquierda apoyado por la derecha ya lo hemos contado aquí, pero ¿y si incluso en ese caso Ciudadanos tiene más escaños? ¿Qué argumento realmente serio podría poner el PSC para negarle a Arrimadas el derecho a gobernar? ¿Solo el de que ella es menos transversal? ¿Y quién lo dice? Porque es cierto que buena parte del voto que puede tener Ciudadanos proviene del PP, pero con ese voto es imposible llegar a donde las encuestas dicen que puede llegar Inés Arrimadas, luego tiene que haber otro voto que también se haya refugiado en las siglas del partido naranja... Una parte será del PSC, pero otra vendrá también del nacionalismo moderado, del catalanismo que no quiere ni oír hablar de independencia.

placeholder Miquel Iceta e Inés Arrimadas durante uno de los debates antes del 21-D. (EFE)
Miquel Iceta e Inés Arrimadas durante uno de los debates antes del 21-D. (EFE)

Si Inés Arrimadas es capaz, y yo creo que lo es, de ofrecer un proyecto alternativo que sume a una sociedad dividida en torno a ella, con un mensaje de comprensión al tiempo que firme ante el secesionismo, ¿qué derecho hay a ponerle trabas? Al contrario, si la candidata naranja consigue romper con todas las expectativas, si logra el éxito de ser primera fuerza, habrá ganado no una batalla, sino una guerra; y eso la faculta para tener el mando. Y si no fuera así, en cualquier caso el éxito de su proyecto es incuestionable, y no contar con ella en el futuro de Cataluña sería una enorme equivocación. Es más, habrá que contar con ella para el futuro de España, porque se está haciendo un hueco que será imposible tapar.

¿Dónde radica el éxito de esta mujer que al principio puso muchas pegas para unirse al proyecto de Ciudadanos porque pensaba que ella no valía para la política? Probablemente sea una conjunción de factores, entre los que no hay que despreciar su atractivo físico, pero sobre todo son la sinceridad de su mirada, la firmeza de sus convicciones, la credibilidad de su mensaje, la sensación de que estamos ante alguien a quien le importa la gente... Y su inteligencia política, que la tiene, y mucha. Arrimadas está llamada a ser algo más que la líder de Ciudadanos en Cataluña, ¿quizá ser la Daenerys de un centro-derecha renovado? Quizá sea así, pero el tiempo dirá cuál es su destino.

Tienen un aire... Pese a ser una morena y la otra rubia, se parecen. Más allá de la apariencia de timidez que las dos transmiten, tanto la reina de dragones como la enérgica candidata ciudadana poseen un carácter fuerte, yo incluso diría que indomable. Las dos combaten por aquello en lo que creen firmemente en un mundo dominado por la iconografía masculina: la política, tanto la de los tiempos de los Targaryen como la de ahora, sigue siendo netamente machista y relega a la mujer a un lugar secundario. En fin, ambas asumen el papel de rompedoras de cadenas, una las de los esclavos que fueron sometidos por el tráfico de seres humanos, la otra la de los esclavos que han sido sometidos a la exclusión del nacionalismo.

Inés Arrimadas Ciudadanos