Sí con mis impuestos... Por una cuestión humanitaria

Porque se trata de humanidad, y yo quiero que mi país sea un país de acogida, y no un estado egoísta que levanta muros y cierra fronteras

Foto: Fotografía facilitada por SOS Mediterranée del rescate en alta mar, en la madrugada del domingo 10 de junio, de parte de los 629 inmigrantes que ahora están en el barco Aquarius. (EFE)
Fotografía facilitada por SOS Mediterranée del rescate en alta mar, en la madrugada del domingo 10 de junio, de parte de los 629 inmigrantes que ahora están en el barco Aquarius. (EFE)

He visto en las redes sociales un 'hashtag' que dice #noconmisimpuestos en relación a la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de traer a España a los 629 inmigrantes rescatados en aguas del Mediterráneo por el buque Aquarius, después de que las autoridades del nuevo Gobierno italiano, al que no se como calificar, les cerraran las puertas. Es verdad que Italia ha soportado un volumen de migración que se ha vuelto inabarcable debido a que frente a sus costas hay un estado fallido que permite que las oleadas de migrantes lleguen hasta el límite del Mediterráneo engañados y explotados por las mafias y seducidos por un mundo mejor. Por eso, desde el minuto uno, aplaudí la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de traerlos a España.

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¿Fue un gesto de mercadotecnia? ¿Propaganda política? Seguramente en la decisión del presidente del Gobierno influyó la necesidad de comenzar la andadura de un Gobierno que nacía legitimado por la mayoría parlamentaria, pero no por la mayoría popular, y que debía demostrar a la opinión pública que empezaba una nueva forma de hacer política muy diferente a las que hasta ese momento había venido haciendo el Partido Popular. Dicho de otro modo, habíamos dejado atrás a un Gobierno que parecía salido de un laboratorio de PriceWaterhouse —y que me perdonen los de PriceWaterhouse—, y lo sustituíamos por otro que aparentemente viene a hacer política desde una visión más sensible de los problemas de los ciudadanos.

Luego ya veremos si es verdad, pero ese primer gesto que se termina de cumplir hoy con la llegada de los 629 migrantes al puerto de Valencia tiene el objetivo de ofrecer la imagen de un Gobierno con una cara mucho más amable. Y solidaria. Y humanitaria. ¿Es eso malo, aunque tenga un fundamento mercadotécnico, que habría que verlo? Pues no. Además, ¿porqué vamos a dudar de la verdadera intención humanitaria del gesto? Yo, al menos, la comparto, luego puedo aceptar la sinceridad del mismo. Los detractores de esta decisión, que no son pocos, alegan al hecho de que no ayuda a resolver el problema, a que puede tener un efecto llamada, a que esto no se soluciona aceptando inmigrantes sino actuando en origen, a que debe haber una política comunitaria que distribuya la responsabilidad por todos los estados miembros…

El problema no se soluciona admitiendo a todos los migrantes y la UE carece de una política migratoria que distribuya la responsabilidad

En definitiva, excusas que hemos venido argumentando una y otra vez en cada ocasión en la que se presenta un problema como este. No es que no sea verdad, de hecho lo es. El problema no se soluciona admitiendo a todos los migrantes, actuar en origen sería mucho más efectivo, y la UE carece de una política migratoria que distribuya la responsabilidad. De hecho, al margen de las autoridades de Bruselas, España y ahora Francia se han puesto a la cabeza de la solidaridad dando cobijo a estos más de seiscientos seres humanos que huían de unas condiciones de vida imposibles. Pero ¿cuánto tiempo llevamos argumentando todo eso, mientras miles de personas se embarcan en condiciones adversas para llegar a nuestras costas, sabiendo que pueden morir en el intento, como de hecho así ocurre?

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Mientras buscamos esas soluciones globales que nunca llegan, porque nunca estamos dispuesto a tomar decisiones que puedan acarrearnos algún problema añadido a los que ya tenemos, tenemos que hacer frente al drama humanos que tiene lugar a diario en las aguas que bañan nuestras tranquilas vidas de ciudadanos occidentales. Y yo, al menos, no quiero que mi Gobierno se quede impasible. Quiero que actúe, que haga algo por evitarlo, aunque eso implique dedicar parte de nuestros recursos financieros a la solidaridad. Si, lo siento por aquellos a los que les horroriza la idea de que un inmigrante puedan estar a su lado en la cola del médico en el ambulatorio: yo quiero que esa persona pueda tener acceso a la sanidad y que eso se haga a costa de nuestros impuestos al menos durante un tiempo prudencial hasta que encuentre un medio de vida. O prefiera irse a otro país. O lo que sea. #Síconmisimpuestos porque se trata de humanidad, y yo quiero que mi país sea un país de acogida, y no un estado egoísta que levanta muros y cierra fronteras.

Dos Palabras
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