Galán-Iberdrola, un caso inédito de represalia por ejercer la libertad de prensa
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Galán-Iberdrola, un caso inédito de represalia por ejercer la libertad de prensa

Por lo que a El Confidencial afecta, seguimos con las mismas pautas que adoptamos desde el principio de este proceso judicial: rigor, veracidad, profesionalidad e independencia y respeto a la ley

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Imagen: EC Diseño.

El auto de imputación dictado por el titular del juzgado número 6 de la Audiencia Nacional, el magistrado Manuel García-Castellón, por el que se investiga al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, y otros tres directivos de la compañía por los presuntos delitos de cohecho activo, falsedad en documento mercantil y contra la intimidad, valida el rigor y la veracidad de las informaciones de El Confidencial sobre la instrucción judicial del asunto y sus hitos más importantes.

El procedimiento penal instado por la fiscalía anticorrupción investiga al máximo ejecutivo de la eléctrica por la contratación del excomisario José Villarejo, a cuya empresa se encomendó que hiciese seguimiento, espiase e indagase, de manera presuntamente ilícita, a personas y entidades que en distintos momentos y de maneras diferentes implicaban un obstáculo a las decisiones y propósitos de Sánchez Galán y de sus proyectos al frente de Iberdrola, hasta el punto de que el presidente de la compañía ha puesto en riesgo, además de su reputación, la de la propia empresa, que podría ser también imputada conforme establece el artículo 31 del Código Penal, siguiendo precedentes por asuntos similares acaecidos en otras grandes corporaciones.

Foto: Sánchez Galán y Villarejo. (Ilustración: Raquel Cano)

Entre un sepulcral silencio de la mayoría de los medios de comunicación, roto clamorosamente una vez conocido el auto de imputación, El Confidencial, sin embargo, entendió desde el principio que este asunto resultaba del mayor interés para nuestros suscriptores y lectores, tanto por su eventual gravedad como por las consecuencias que podría deparar para los accionistas y empleados de la eléctrica. Por hacerlo, por cumplir con nuestro deber y ejercer nuestro derecho, este diario ha sido víctima de una represalia contumaz, prepotente e injusta —contraviniendo, además, el artículo 20 de la Constitución— por parte de Sánchez Galán, que dio instrucciones para que se retirase a El Confidencial toda inversión publicitaria y se evitase con este diario cualquier tipo de colaboración. Desde hace casi dos años, este diario está siendo represaliado mediante la supresión completa de la publicidad que Iberdrola insertaba habitualmente. Una represalia medieval, predemocrática, contra un medio de comunicación que se ha limitado a cumplir con su misión y cuyo rigor ha respaldado el duro auto de imputación del magistrado García Castellón.

En ningún momento, la ruptura por Sánchez Galán de las reglas de compromiso entre los medios y las grandes compañías —aceptar informaciones negativas cuando se ajustan a la realidad sin represaliarles— nos ha disuadido de seguir informando. Todo ello pese a enfrentarnos al hacerlo con la segunda empresa del Ibex por capitalización y una de las que invierten más intensivamente en publicidad, sosteniendo así nuestro justo propósito frente al despotismo de un directivo que confunde la parte con el todo, sus intereses con los de la empresa que preside y que pretende ahormar los criterios editoriales con los silencios que le convienen y protegen.

En ningún momento la ruptura por Sánchez Galán del compromiso entre medios y compañías nos ha disuadido de seguir informando

Todo el importe del castigo financiero infligido a este periódico por el presidente de Iberdrola, y mucho más, se ha visto compensado, y superado, por el gran número —que sigue al alza— de suscriptores que han respaldado y respaldan a El Confidencial permitiéndole mantener e incrementar, si fuera posible, su independencia frente a los poderes que, en fraude democrático, pretenden matar al mensajero, mediatizar la libertad de expresión y, a la postre, comprar las voluntades mediáticas utilizando un trueque infamante que jamás aceptaremos: ingresos a cambio de sometimiento para ocultar información. El Confidencial ha alcanzado el liderazgo en la prensa digital tras veinte años de trayectoria y una plantilla de casi doscientos profesionales hasta constituir un proyecto de éxito inmerecidamente agredido en este caso por la ebriedad de poder de un gestor que ha perdido las referencias de la realidad.

Foto: Foto de archivo de una junta de accionistas de Iberdrola. (EFE)

Es necesario que se conozca en la comunidad empresarial, en la profesión periodística, en los ámbitos políticos y en la opinión pública que en España, en pleno siglo XXI, vigente una impecable Constitución democrática que ampara los derechos de los medios de comunicación y el de los ciudadanos a saber la verdad, se produzcan comportamientos tan irresponsables como el de Ignacio Sánchez Galán, cuyo éxito gestor no le autoriza a conducirse con decisiones arbitrarias.

El Confidencial, al reivindicar el derecho de los lectores a saber la verdad, no pretende otra cosa que cumplir con su obligación, atenerse a sus valores y principios —el esencial, la independencia— y desarrollar un periodismo que, con rigor, no preste silencio reverencial a ningún poder. Nos sometemos a la ley que regula el derecho de rectificación y a los tribunales en el caso de que nos hubiésemos entrometido en el honor, la intimidad o la imagen de cualquier persona o entidad.

Apelamos, eso sí, a la necesidad de que el comportamiento de Sánchez Galán sea conocido una vez que, después de muchos meses de informaciones sobre el caso, el presidente de Iberdrola y otros tres directivos han sido imputados por la justicia con riesgo de que pueda serlo también la propia compañía. No albergamos ni contra él ni contra la empresa que preside la más mínima intención negativa y lamentamos profundamente que esas prácticas que se les atribuyen hayan merecido, como suponíamos, una imputación penal porque somos conscientes de la erosión reputacional que esta situación provoca.

Desatiende la buena gobernanza empresarial que se produzca una suerte de indulto displicente a un gestor que debiera resignar sus poderes

Por eso, desatiende la buena gobernanza empresarial que se produzca una suerte de indulto displicente a un gestor que debiera resignar sus poderes, siquiera hasta la resolución del asunto, más aun teniendo en cuenta la dimensión multinacional de la compañía que, con la represalia que contra la libertad de prensa ha perpetrado, asume un riesgo reputacional adicional al que conlleva la imputación penal.

Por lo que a El Confidencial afecta, seguimos con las mismas pautas que adoptamos desde el principio de este proceso judicial: rigor, veracidad, profesionalidad e independencia y respeto a la ley. Nos cueste lo que nos cueste, que siempre será menos que abdicar de cumplir nuestra obligación. Olvidan los gestores que así se comportan que los periódicos con espíritu y coraje tienen un futuro de largo aliento, ven pasar por su puerta a poderosos que dejan de serlo de la noche a la mañana y disponen de un escudo siempre infranqueable: sus lectores y los suscriptores y la inmensa mayoría de anunciantes y patrocinadores. Seguimos y seguiremos.

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