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A Aznar le falla también su monje favorito: adiós al abad de Silos
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A Aznar le falla también su monje favorito: adiós al abad de Silos

En los años finales de los 90 y comienzos de 2000 José María Aznar, con sus visitas en las postrimerías del verano, puso en el mapa

En los años finales de los 90 y comienzos de 2000 José María Aznar, con sus visitas en las postrimerías del verano, puso en el mapa político el monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, que venía de triunfar “urbi et orbi” gracias al Canto Gregoriano cuyos CDs (EMI Odeon) ocuparon las primeras listas en el “hit parade” musical del momento a nivel mundial, entre ellas las listas de Estados Unidos, Japón y Francia.

Fue posible porque había un abad –que en un monasterio benedictino es algo así como Dios y el Papa juntos, esto es, el “capo di capi”- Dom (señor) Clemente Serna que estuvo al frente de esa abadía benedictina durante 24 años y que acaba de presentar su dimisión como jefe supremo por “motivos de salud”.

El abad Serna durante esos casi cinco lustros representando a dicha abadía abrió las puertas del monasterio al mundo, recibió a todo visitante ilustre que deseaba penetrar en sus muros milenarios (que fueron muchos, conocidos y diversos, entre ellos Julio Anguita o Alfonso Guerra entre la izquierda española) y figuras internacionales de todo tipo y condición.

Pocos fueron los que, sin embargo, tuvieron el privilegio de poder habitar en las estancias privadas de los 33 monjes que actualmente habitan la grandiosa e histórica abadía castellana. Entre ellos Aznar, que comía en silencio con los religiosos mientras oían lecturas sagradas.

Con la marcha voluntaria del abad Clemente ante un claro deterioro físico y psicológico y la llegada del sucesor –elegido en tercera vuelta entre los monjes- Lorenzo Maté, hasta ahora archivero y bibliotecario del monasterio, se abre una nueva etapa en el imponente centro religioso. Su carismático ex jefe, quizá el más mediático de sus abades en toda su historia, fue el sucesor de figuras señeras dentro de la Teología y la Historia de la Iglesia como el famoso confesor del general Franco, fray Justo Pérez de Urbel, que abandonó dicho monasterio para, por orden del Caudillo, fundar la abadía benedictina del Valle de los Caídos.

En Santo Domingo de Silos los comerciantes del lugar encaran con temor la nueva etapa: nada será igual ya sin dom Clemente…

Pero dicen los propios monjes que Dios escribe recto con renglones torcidos…     

En los años finales de los 90 y comienzos de 2000 José María Aznar, con sus visitas en las postrimerías del verano, puso en el mapa político el monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, que venía de triunfar “urbi et orbi” gracias al Canto Gregoriano cuyos CDs (EMI Odeon) ocuparon las primeras listas en el “hit parade” musical del momento a nivel mundial, entre ellas las listas de Estados Unidos, Japón y Francia.