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Joaquín Almunia y las becas a su hijo que parecen perseguirle años después
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Joaquín Almunia y las becas a su hijo que parecen perseguirle años después

Pudo haberse inhibido y haber evitado cualquier sombra de sospecha, pero no lo hizo y el apellido Almunia acompaña al expediente sobre Ferrovial.

Pudo haberse inhibido y haber evitado cualquier sombra de sospecha, pero no lo hizo, y el apellido Almunia acompaña al visto bueno que la Comisión Europea otorgó a la venta del 20% de Heathrow -por parte de Ferrovial y dos fondos extranjeros- aQatar Holding, en noviembre de 2012. El caso no tiene mayor trascendencia ni más vueltas que una pequeña mácula estética. Y es que no queda muy presentable que quien fuera líder del PSOE en tiempos amargos no advirtiese al colegio de comisarios que su propio hijo, de méritos académicos notables, fue becado por la Fundación Rafael del Pino en el curso 2010/2011. De los hechos no se aprecia conflicto de interés alguno, pero sí falta de previsión del comisario socialista a la hora de pensar que este tipo de cosas, antes o después, te pueden perjudicar cuando no hay necesidad.

El hijo de Joaquín Almunia, de nombre Miguel, atesora un currículo apabullante. De hecho, no es la primera vez que aparece su nombre vinculado a becas destinadas a jóvenes con destacados méritos académicos. La filtración del Blesaleaks, los correos del expresidente de Caja Madrid, ya puso de manifiesto el cabreo del estudiante al perder una de las becas de la Fundación Caja Madrid sin previo aviso y cuando se encontraba en mitad de su curso en el extranjero. De aquella salida de tono, de la que después Almunia Junior se retractó, se conserva un correo remitido por Rafael Spottorno, que dirigía la fundación, al propio Blesa y cuyo contenido no podía ser más explícito: “Da gusto dar becas millonarias a personas importantes, aunque sea por su parentesco. Sería pedir demasiado que además fueran agradecidas e incluso, por qué no, que estuvieran bien educadas”.

El currículo de Miguel Almunia señala también que fue “Graduate Fellowship” con la Fundación Rafael del Pino. ¿Y en qué consistió esto exactamente? Según la fundación, recibió esta beca para en la convocatoria de 2010-2011 para ampliar sus estudios en la Universidad de Berkeley. “Las becas cubren dos años, pero él solo la recibió uno porque a los doctorandos les pedimos que busquen trabajos para conseguir financiación y él consiguió que la universidad le contratase”.

Y allí sigue con su meteórica carrera profesional. La duda que asalta a este Confidente es si, habida cuenta de esta relación educativa, su padre, el comisario, debería haberse inhibido en los temas que afectan a Ferrovial. El Código de Conducta de los comisarios europeos no contempla escenarios como este, todo sea dicho. Sólo que un comisario “no debe tratar con asuntos de su portafolio en los que tenga cualquier interés personal, familiar o financiero que puedan poner en peligro su independencia”.

Fuentes de la Comisión Europea rechazan que este gesto hubiese sido necesario porque los informes de Competencia sobre las fusiones entre diferentes compañías se elaboran de acuerdo con criterios puramente técnicos en los que poco o nada puede influir una apreciación subjetiva del señor comisario. Más, por tanto, que decir a favor de la teoría de que podría haberse inhibido y evitado cualquier reproche postrero. Sobre todo si, al fin y al cabo, la fusión de Ferrovial y Qatar Holding iba a salir delante de todas con el apoyo favorable de los tecnócratas de Bruselas.

La Fundación Rafael del Pino, por su parte, alardea de su independencia con respecto a Ferrovial y aclara que ellos no toman parte directamente en la selección de sus becarios, cuyo proceso está externalizado y lo llevan a cabo profesores de la Universidad Complutense. “Para nosotros es fundamental la transparencia y la reputación. Por eso los procesos de selección son transparentes”, explica Miguel Torres, su director.

La actuación de Joaquín y la beca de Miguel no coinciden en el tiempo ni parece que sean objeto de conflicto de intereses. Pero ya saben el dicho, la mujer del César no sólo debe ser honesta, sino además parecerlo.

Pudo haberse inhibido y haber evitado cualquier sombra de sospecha, pero no lo hizo, y el apellido Almunia acompaña al visto bueno que la Comisión Europea otorgó a la venta del 20% de Heathrow -por parte de Ferrovial y dos fondos extranjeros- aQatar Holding, en noviembre de 2012. El caso no tiene mayor trascendencia ni más vueltas que una pequeña mácula estética. Y es que no queda muy presentable que quien fuera líder del PSOE en tiempos amargos no advirtiese al colegio de comisarios que su propio hijo, de méritos académicos notables, fue becado por la Fundación Rafael del Pino en el curso 2010/2011. De los hechos no se aprecia conflicto de interés alguno, pero sí falta de previsión del comisario socialista a la hora de pensar que este tipo de cosas, antes o después, te pueden perjudicar cuando no hay necesidad.

Comisión Europea Caja Madrid Rafael Spottorno