Javier Monzón, un kilo al bolsillo por ir a la calle sin preaviso tras un año de guerra

El expresidente de la compañía participada mayoritariamente por el Estado ha recibido algo más de un millón de euros por ser despedido de su cargo sin ser avisado con quince días de antelación

Foto: Javier Monzón, junto al logo de la compañía, en una foto de archivo. (EFE)
Javier Monzón, junto al logo de la compañía, en una foto de archivo. (EFE)

Indra, empresa participada mayoritariamente por el Estado, está purgando con pérdidas millonarias y un expediente de regulación de empleo (ERE) de 3.000 personas la mala gestión del anterior presidente, Javier Monzón. El gran amigo del rey emérito Juan Carlos I entregó el testigo a finales del pasado mes de enero después de agarrarse a la silla tras más de doce meses de asedio por parte del ministro de Defensa, Pedro Morenés, y de los hombres y mujeres fuertes de Mariano Rajoy.

Su salida se concretó en el consejo de administración del 29 de enero, después de que el Gobierno urdiese la operación de derribo con el apoyo magnánimo de César Alierta, cuya Telefónica entró en el capital de Indra para apoyar la moción de censura del Ejecutivo. Y, como su despido se le comunicó oficialmente sin los quince días de preaviso a que tiene derecho cualquier currante, cobre 1.000 euros al mes o 6 millones al año, pues el señor Monzón ha recibido en compensación 1,01 millones de euros adicionales a su indemnización.

Una cantidad que se suma a los 12,06 millones que recibió por la liquidación de su blindaje, disfrazado de plan de pensiones, los 1,25 millones por no irse a trabajar a la competencia y 11.000 euros en gastos sanitarios, por si se pone malo. En total, 14,33 millones al bolsillo por dejar muy muy enferma a una compañía que en el primer semestre del año ha tenido que reconocer unas pérdidas de 436 millones al comprobar que muchos de los contratos que el anterior jefe daba por buenos en realidad estaban inflados o eran ruinosos.

El nuevo presidente, Fernando Abril Martorell, ha decidido tirar de la manta y poner negro sobre blanco, pese al coste social que está teniendo por aplicar un ERE histórico en la compañía. Y es que, en las negociaciones con los sindicatos, los representantes de los trabajadores le están echando en cara por qué le pagaron tan suculenta liquidación a Monzón si fue el responsable de dejar la empresa como un solar.

Una empresa de la que el susodicho fue designado presidente de honor tras su despido como agradecimiento por sus servicios.

El Confidente

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