El discreto adiós de Patxi I el Breve

Ha sido el presidente del Congreso más efímero de la democracia. Apenas 188 días intensos e inéditos. Este martes colgaba el traje, se despedía de los trabajadores de la casa y comía con su equipo

Foto: El ya expresidente del Congreso Patxi López, este 19 de julio, desde su escaño de diputado en la sesión constitutiva de la XII Legislatura. (EFE)
El ya expresidente del Congreso Patxi López, este 19 de julio, desde su escaño de diputado en la sesión constitutiva de la XII Legislatura. (EFE)

Eran poco más de las 10 de la mañana y para entonces el socialista Patxi ya había perdido el traje y la carroza

Ya no era presidente del Congreso. Salía sin galones al patio soleado a fumarse el pitillo, uno más de todos los que ha consumido de charleta, además de con compañeros, con los periodistas que le cercaban y buscaban noticias calada a calada, cigarro a cigarro. Patxi López (Barakaldo, Bizkaia, 1959) estaba tan pancho. Casi desahogado. Feliz por los 188 anómalos días -desde el 13 de enero al 19 de julio de 2016- que ha disfrutado de su cargo, aunque deseoso de retornar a su vida normal. La vida de un dirigente socialista de primer nivel, sí, pero sin escolta y sin palacete, pudiendo desabrocharse el cinturón con las palabras, desembarazándose de un papel institucional que era un honor, pero que a veces se le hacía un pelín cuesta arriba para un tío que se ha ganado la fama de ser un vasco muy 'echao p'alante'

López saluda a su sucesora, Ana Pastor, este martes. (EFE)
López saluda a su sucesora, Ana Pastor, este martes. (EFE)

López ya había prevenido a su equipo más directo, a principios de año, que el viaje sería probablemente corto. Que la legislatura quizá tuviera que abortarse antes de tiempo porque podrían repetirse las elecciones. Así fue. A los 111 días de pisar su despacho del palacio de la Carrera de San Jerónimo, desde el que se ve uno de los leones de la imponente puerta principal, tuvo que refrendar el decreto de disolución de las Cortes firmado por el Rey. 

Entretanto, el exlehendakari había tenido que cabalgar a lomos de un tiempo turbulento e inédito, jamás visto en democracia. Y en cuanto pasó el 26-J, pidió a su pequeño gabinete que se mentalizara y fuera haciendo las maletas, que los números ya no le darían para repetir en el cargo, porque la lógica mandaba un pacto de PP y Ciudadanos. Creía que su sustituto podía ser incluso el diputado naranja Nacho Prendes. Se equivocó poco: él es, fruto de la alianza con Mariano Rajoy, vicepresidente primero del nuevo Congreso. En los últimos días ha querido estar al margen de las negociaciones que tenía abiertas su partido, que confió en él hasta el final, y ha evitado las declaraciones públicas. Incluso ayer, cuando el protagonismo recayó en su heredera: la exministra de Fomento Ana Pastor

Su despacho estaba recogido desde hace días, y el palacete en el que vivió en los últimos meses, desalojado. Siempre supo que el viaje sería corto

Su mesa estaba ya recogida desde hace días. Y el palacete en el que, por razones de seguridad, tuvo que trasladarse a principios de año, ya estaba desocupado y libre, y se había reinstalado en su pequeño apartamento del barrio de Chueca cuyo alquiler no había dejado de pagar en estos meses. Este pasado lunes, presidió la reunión de trámite de la última Diputación Permanente de la XI Legislatura y luego firmó los ceses de todos los asistentes de los grupos, como siempre ocurre la víspera de la constitución de las nuevas Cortes. Después, ya no volvió a su despacho. 

El martes, a las 10, en el momento en que se formaba la Mesa de Edad, López dejaba de ser presidente de la Cámara, el más efímero de toda la democracia. Era un diputado más. Siguió el pleno en la segunda fila de la bancada socialista, entre sus compañeras de ejecutiva María González Veracruz y Pilar Lucio. Salía a fumar, volvía a su escaño, charlaba. Mandó un tuit de enhorabuena a su sucesora, Ana Pastor

Miryam, Andoni, Alfredo

A las dos, cuando acabó el pleno, se despidió de los trabajadores de la Cámara, de los directores de departamento, de los ujieres, de los guías que le agradecían que tuviera un gesto con los visitantes y escolares que casi a diario llegaban al Congreso. Y luego se fue a comer con el equipo que le ha acompañado estos meses: Miryam Álvarez, su jefa de Gabinete; Andoni Unzalu, su asesor -ya fue su secretario general en Lehendakaritza-, y Alfredo Rodríguez, su director de Comunicación. Un núcleo corto, más que el de su predecesor, el popular Jesús Posada, prueba de la provisionalidad que no perdió de vista desde el principio. Los suyos defienden que no cambió a ningún director de área, ni nombró a un nuevo comisario cuando se jubiló el anterior. Solo tuvo que buscarse un conductor, porque Posada se quedó con el suyo.

Miryam y Alfredo volverán ahora a su antiguo puesto en Ferraz, y Andoni, a su trabajo en el Ayuntamiento de Amorebieta (Bizkaia). Y Patxi seguirá dividiéndose entre su tierra, Bizkaia, donde su mujer, Begoña Gil, es vicepresidenta primera de las Juntas Generales, y Madrid, donde seguirá ejerciendo de miembro de la ejecutiva federal del PSOE y parlamentario raso... y por cierto cobrará sueldo como tal, renunciando a la indemnización como expresidente de la Cámara, como hizo su predecesor, aseguraban en su entorno.

Patxi López abraza durante el pleno de este martes a la vicepresidenta segunda y presidenta del PSOE, Micaela Navarro, junto a la dirigente Pilar Lucio. (EFE)
Patxi López abraza durante el pleno de este martes a la vicepresidenta segunda y presidenta del PSOE, Micaela Navarro, junto a la dirigente Pilar Lucio. (EFE)

Patxi López, ya sin traje y sin carroza de presidente, vuelve a "la marcha" que tanto le gusta. La de la política menos institucional, como secretario de Acción Política y Ciudadanía del PSOE. Porque la otra nunca la dejó del todo. Se multiplicó en campaña, mitineó en Euskadi y fuera, apoyó por tierra, mar y aire a Pedro Sánchez, que le cuenta entre sus fieles y le colocó por dos veces en su 'Gobierno en la sombra'. Y no se privó de botar sobre el césped del Bernabéu para ver con Begoña al 'Boss', a su Bruce Springsteen. Hay cosas que nunca cambian.

López ha disfrutado del cargo, pero también tenía ganas de liberarse del corsé institucional para volver a la política pura. Siempre dice que le "va la marcha"

P. D. ¿Que quién pagó la comida de este martes cerca del Congreso? Todos. A escote. Nada de invitar esta vez. Lo que no pudo conseguir es que los periodistas, pese a lo prometido, le obsequiaran con un paquete de tabaco por todas las horas de charla en el patio. Con frío, con lluvia... y ahora con calor. Quizá uno de estos días le llegue la cajetilla al diputado López. 

El Confidente
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