Lo que el semblante de don Juan Carlos ya no es capaz de disimular

Las asistencia del rey emérito a la misa funeral por el banquero José Ángel Sánchez Asiaín concitó los comentarios de los asistentes por su aparente delicado estado de salud

Foto: Los Reyes coincidieron en la misa funeral por el banquero José Ángel Sánchez Asiaín. (Gtres)
Los Reyes coincidieron en la misa funeral por el banquero José Ángel Sánchez Asiaín. (Gtres)

Iba de riguroso luto, ayudado por un bastón y acompañado por la reina Sofìa. Pese a cumplir con el protocolo esperado para una misa funeral, la última comparecencia pública del Rey emérito ha dado que hablar. Su aparente delicado estado de salud fue el comentario compartido entre todos los que pudieron saludarle o verle de cerca. Nunca antes don Juan Carlos había causado esa impresión en un acto público.

Fue en la parroquia madrileña de San Fermín de los Navarros el jueves de la semana pasada. Se celebraba una ceremonia religiosa por el banquero José Ángel Sánchez Asiaín, fallecido el 31 de diciembre a los 87 años de edad, y al acto no faltaron los reyes, que durante años mantuvieron una estrecha relación de amistad con quien fuera presidente del Banco Bilbao Vizcaya (BBV) a finales de los 80.

La presencia de los antiguos monarcas daba buena dimensión de la relevancia del acto, que además contó con un buen ramillete de protagonistas de la alta sociedad capitalina, como Francisco González (BBVA), José María Álvarez del Manzano (exalcalde de Madrid), Miguel Sebastián (exministro de Industria), Ignacio Polanco (expresidente de Prisa) y otros muchos rostros del mundo de la política y de las finanzas.

Más allá de las muestras de cariño recibidas por la familia, el episodio más comentado fue la evidente dificultad que don Juan Carlos tenía para desenvolverse y la imagen poco saludable que transmitía, algo disimulada con una barba cana de pocos días. Sus escasas apariciones públicas hasta la fecha hicieron que para la mayoría de los presentes fuera toda una sorpresa encontrar así al emérito.

El Confidente