La nueva víctima de Gruschka y Springwater es SGEL y ya empieza a perder clientes

El fondo buitre sigue desmontando empresas españolas a pesar de la presión ejercida desde los tribunales. La nueva víctima es una distribuidora de prensa que también edita libros

Foto: Martin Gruschka, fundador de Springwater.
Martin Gruschka, fundador de Springwater.

La Sociedad General Española de Librería (SGEL) va camino de convertirse en la próxima víctima del fondo buitre de Martin Gruschka (Springwater) después de que la empresa haya perdido dos de sus principales clientes este verano con la salida de las editoriales Salvat y RBA. Según fuentes de la compañía, de estos dos contratos dependía más de una cuarta parte de la facturación.

Siguiendo un esquema que recuerda mucho al 'modus operandi' con el que Gruschka desmontó en el pasado empresas como Unipapel, apenas ha pasado un año y medio desde la compra de SGEL por parte de Springwater y los problemas económicos ya ponen muy cuesta arriba la viabilidad del proyecto y su supervivencia. Sin Salvat y RBA —que han huido precisamente por las dudas que les genera la nueva gestión—, lo va a tener complicado para remontar el vuelo.

SGEL se dedica a la distribución de revistas, así como a la impresión y edición de libros, con una facturación que hasta la fecha ha venido rondando los 300 millones de euros anuales.

Morosos

Las prácticas de Gruschka han dejado un reguero de impagos en España, tanto a las arcas públicas como a otras empresas. De hecho, entre la lista de los mayores morosos de Hacienda, aquellos que deben al menos un millón de euros a las arcas públicas, aparecen varias de las empresas adquiridas por el asesor de inversiones Springwater.

Esta firma, que durante años se ha presentado en sociedad como fondo, a pesar de no estar registrada como tal en nuestro país, está detrás de Unipapel, que adeuda 1,5 millones a la Agencia Tributaria; Delion, que debe otros 1,5 millones; Imtech, con 10,48 millones, y Kabaena, sociedad cabecera de Electrodomésticos Miró, a la que Hacienda reclama otros 2,7 millones.

En total, el agujero para las arcas públicas del conglomerado creado por Springwater en nuestro país, y que cuelga de la sociedad luxemburguesa Continuum, asciende a 16,18 millones, deudas que la Agencia Tributaria afronta dentro de los procesos concursales en que están inmersas todas estas compañías, y mientras Springwater ha hecho de oro a sus inversores con Aernnova.

El Confidente

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