Un velatorio, el rey Felipe y un gesto para el recuerdo

El monarca salió del cordón de seguridad para saludar a una persona que se le había quedado mirando. En concreto, se trataba de una persona con una grave minusvalía

Foto: El Rey, visitando el tanatorio tras la muerte de Aurelio Menéndez. (EFE)
El Rey, visitando el tanatorio tras la muerte de Aurelio Menéndez. (EFE)

El pasado 4 de enero, víspera de la Pascua Militar, Felipe VI tuvo que hacer un alto en su agenda para cumplir con un asunto personal. El monarca se desplazó hasta el tanatorio de la localidad madrileña de Tres Cantos, donde se velaba el cuerpo de Aurelio Menéndez, el prestigioso jurista y exministro de Educación fundador del despacho Uría Menéndez.

La presencia de Felipe VI sorprendió a la mayoría de ciudadanos que esa tarde estaban en el tanatorio acompañando a familiares de otros difuntos. El Rey quiso demostrar su afecto por el que fuera su profesor de Derecho y mentor de Jaime Alfonsín, el joven abogado de su despacho al que recomendó para acompañar al futuro monarca como responsable de la Casa Real.

Nada de esto habría trascendido si no fuera por el tumulto que la visita de Felipe VI provocó en el tanatorio. A pesar de lo reservado del lugar, el monarca no quiso evitar gestos de cordialidad y amabilidad con algunos de los presentes, como relató por redes sociales una periodista del diario 'Expansión' un día después, según el testimonio facilitado por sus padres.

Lo curioso, según detalla, fue observar cómo Felipe VI salió del cordón de seguridad habilitado por sus escoltas para saludar a una persona que se le había quedado mirando. En concreto, se trataba de una persona con una grave minusvalía, con la que tuvo el gesto de detenerse para fotografiarse juntos. Más allá de la expectación, todos los presentes valoraron el detalle.

El Confidente
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